• Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina
jueves, 4 junio 2026
Diario de Los Andes
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
Diario de Los Andes

No Resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

¡Caiga!

por Juan Barreto
22/09/2017
Compartir en FacebookCompartir en TwitterComparteComparte

 

Vivo, pícaro, astuto, sabrosote, salío o zumbao, agregándole al archiconocido arrocero, son figuras populares en nuestro país que complementan en los bajos fondos a las figuras que representan los delitos de cuello blanco, corruptos y ladrones que con invisible o público proceder horadan lo que “por derecho adquirido es de todos”. Los mercaderes de la vida ven en tu cara un billete. Ladrones de cuello blanco o sucio, escaladores inteligentes de la oportunidad. Se llevan la caja fuerte del palacio o dejan un tornillo suelto en el motor para que tú regreses por la avería. Y uno de tonto regresa. Son los mismos actos en una sociedad corrompida de mercaderes sin moral. La única diferencia son los montos. Diariamente son muchos los “caraebillete” víctimas  de esta cultura que Domingo Miliani llamó “país de lotófagos”. Lo digno aparece como una tontería mientras el asalto, en miniatura o gigante  es una acción de sobrada inteligencia. Así, poco a poco, la honradez se convierte en tontera. La sociedad es una tremenda escuela para enseñar al asaltante, cuyas técnicas de audacia son ampliadas hasta en la formación política, los que he llamado los hombres cálculos. Por ello es muy reconocido aquello de anotarse al ganador, incluso, metodológicamente se justifica como el “ganar ganar”, un reparto de la torta donde la astucia va por delante. Pareciera una exageración, la sociedad venezolana se ha convertido en un sistema para el asalto calculado. Entonces, toda acción en esta tipología humana, atiende a una acción previa del cálculo, inteligente y audaz: ganar. De esta manera, la corrupción en una forma de la cultura dominante del individualismo expresada de manera inverosímil en la vida cotidiana, encubierta a través de disímiles formas que llegan a patentizarse como legales, útiles, incluso solidarias. Detrás de tales formas se encubre el interés del ganador, su ganancia.

Lea también

Desde el conuco  |  Reflexiones en voz alta a UNACAFEV | Por: Toribio Azuaje

Desde el conuco | Café, o la ley del más guapo | Por: Toribio Azuaje

04/06/2026
El Pesebre: Símbolo de Esperanza y Resiliencia en Nuestra Navidad | Por: José Luis Colmenares Carías

Del dibujo invisible al mapa real: Cómo transformar nuestra relación con el dinero | Por: José Luis Colmenares Carías

03/06/2026
Turismo de experiencia o turismo de pose  | Por: Alans Peralta

Turismo de experiencia o turismo de pose | Por: Alans Peralta

03/06/2026
Venezuela entre la esperanza y la incertidumbre: sin planes trascendentes para rescatar la democracia y el poder político

Política y Ciudadanía | La estupidez no es lo que usted cree | Por: Luis A. Coronado P.

02/06/2026

Propongo un concepto desafío. La honesticidad. Sería la forma directa de ser honestos, sin discursos o periquitos. Es el acto puro, carnal, íntimo de ser honestos con los otros, nosotros, y consigo mismo. Es un desafío porque la dominante es la cultura individualista, la de la ganancia a como dé lugar, la de la competencia. La honesticidad sería, entonces, la forma personal de luchar contra la cultura de la corrupción expresada, como ya dijimos, de muchas maneras. Sin esta condición básica no podemos hablar de revolución, antiimperialismo, anticapitalismo y de ningún tipo de paraísos o utopías. No es un simple opuesto, es un proceso de declinación de todos aquellos valores acumulados en la condición humana por centenares de años de cultura de lo mercantil. Por eso “caraebillete” ha sustituido al ser humano. No somos seres necesarios para la vida vivida. Somos un vulgar instrumento para que alguien gane, arriba o abajo. “No es lo mismo pero es igual”.

*inyoinyo@gmail.com

Tags: Juan BarretoLa mudanza del encantoOpinión

RelacionadoPublicación

Desde el conuco  |  Reflexiones en voz alta a UNACAFEV | Por: Toribio Azuaje
Opinión

Desde el conuco | Café, o la ley del más guapo | Por: Toribio Azuaje

04/06/2026
El Pesebre: Símbolo de Esperanza y Resiliencia en Nuestra Navidad | Por: José Luis Colmenares Carías
Opinión

Del dibujo invisible al mapa real: Cómo transformar nuestra relación con el dinero | Por: José Luis Colmenares Carías

03/06/2026
Turismo de experiencia o turismo de pose  | Por: Alans Peralta
Opinión

Turismo de experiencia o turismo de pose | Por: Alans Peralta

03/06/2026
Siguiente
Retenes policiales

Retenes policiales

Publicidad

Última hora

La India dice que no hubo acuerdos formales con Rodríguez, pero abre la puerta a empresas

Estado Mayor de Servicios Públicos aprobó 22 proyectos prioritarios en Mérida

Vente Venezuela: Tenemos que presionar para que se anuncie lo más pronto posible el cronograma electoral

Foro Penal anuncia la liberación de 29 trabajadores de empresa de minería

Por la mañana amén, por la tarde ron: Es posible rezar con el papa y bailar con Bad Bunny

Publicidad

Diario de Los Andes

Ediciones

  • Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina

Síguenos

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Trujillo
  • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
  • Inicio
  • Actualidad
  • Entretenimiento
  • Bienestar
  • Política
  • Deportes
  • Sucesos
  • Mundo
  • Opinión
  • Sentido de historia
  • Economía
  • Revista Andina
  • Andes Legales