Bifocales: La esperanza como estrategia y la reconstrucción como destino | Por: José Luis Colmenares Carías

 

El pasado miércoles 8 de abril, los espacios de la Librería El Buscón en Caracas fueron testigos de un encuentro imprescindible: la presentación de Bifocales: ensayos para uso ciudadano (Editorial Alfa, 2026).

Compartir con su autor, Roberto Casanova, en un entorno tan propicio para el intercambio de ideas, fue mucho más que un reencuentro entre economistas y amigos; fue la confirmación de visiones compartidas y cultivadas durante años.

Escribo estas líneas no solo como lector, sino desde una mirada forjada en décadas de amistad y en el conocimiento de sus obras e ideas previas, las cuales he seguido de cerca, quizás desde nuestra etapa de formación universitaria.

Desde esa trayectoria compartida, es posible afirmar que el trabajo de Roberto posee un calado que trasciende lo estrictamente académico. Su enfoque es el de un investigador de corte humanista y constructivista, cuya inquietud intelectual se nutre en gran medida de la filosofía, pero también de la economía, la historia y el pensamiento político, para proponer caminos de transformación orientados hacia la gobernanza, la libertad y la democracia.

 

La esperanza como opción emocional estratégica

Un aporte central de este libro es el abordaje de la esperanza. En una coyuntura como la venezolana, donde el pesimismo y el negativismo encuentran razones objetivas en la realidad diaria, Casanova no propone un optimismo ingenuo. Por el contrario, plantea la esperanza como una opción emocional estratégica.

Esta propuesta guarda una estrecha relación con las tesis de Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido: incluso en las condiciones más adversas, el ser humano conserva la libertad de elegir su actitud ante las circunstancias. Para Casanova, la esperanza es esa decisión consciente que permite al ciudadano mantenerse en pie. No se trata de ignorar el peso de la realidad, sino de elegir una emoción que apoye la capacidad de seguir actuando con propósito.

 

Del padecimiento al protagonismo ciudadano

En lugar de permanecer en el lugar del padecimiento, el libro invita al lector a transitar hacia un rol de protagonismo ciudadano. Esta perspectiva es fundamental para entender la resistencia que el texto propone: una actitud que no solo se opone a las formas de control político, sino que se afirma en la propia dignidad y en la defensa del espacio público. Es una invitación a reconocer que el cambio comienza en la disposición anímica para luego extenderse a la acción colectiva y coordinada.

 

Una hoja de ruta para la transformación

Como investigador, Roberto disecciona los componentes de la reconstrucción venezolana con una lente bifocal. Por un lado, analiza con rigor los hechos —incluyendo las lecciones éticas y políticas del complejo ciclo electoral de 2024— y, por otro, proyecta un diseño de sociedad libre y solidaria.

Su propuesta es constructivista en esencia: nos invita a edificar las instituciones del futuro desde el presente, mediante el debate público y la claridad de objetivos.

No se limita a interpretar los procesos; se aventura a proponer cursos de acción. Su inquietud por la gobernanza no es sólo técnica; es una apuesta por un orden donde la libertad personal y la democracia sean los pilares de un progreso sostenible y humano.

 

El individuo como arquitecto de su destino

Recomiendo Bifocales porque es una invitación a la reflexión serena en tiempos de estridencia. Roberto Casanova nos ofrece una brújula intelectual para navegar la incertidumbre sin perder el norte de la posibilidad. Es un libro útil para todo aquel que busque entender que la economía que viene depende, en gran medida, de nuestra capacidad actual para rescatar la confianza, la gobernanza y la libertad.

En definitiva, la propuesta de Roberto nos recuerda que la reconstrucción del país no es un proceso que simplemente nos sucederá, sino uno que debemos hacer que suceda. Cuando cada individuo asume su rol como arquitecto de su propio destino, esa voluntad personal trasciende lo privado para tomar una expresión colectiva consciente. Es allí, en esa suma de propósitos individuales, donde reside la única fuerza capaz de edificar un futuro posible sobre las bases de la libertad y la democracia.

 

 

 

 

 

 

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