Al menos 20 familias colombianas siguen luchando por la liberación de sus familiares recluidos en las cárceles del Rodeo I y II, bajo acusaciones de tinte político. Mientras en Venezuela no hay garantías de liberación, en Colombia sus familiares le suplican al gobierno del presidente Abelardo de la Espriella que no les den la espalda y medien por su libertad. Miriam Angarita es madre de Humberto Ramírez, quien fue detenido en Ureña, municipio Pedro María Ureña del estado Táchira (en donde vivía toda la familia), el 11 de octubre del año 2015, mientras trabajaba en su taxi. Hasta el año 2025 supo de su paradero.
Aunque el grupo de familiares de detenidos colombianos solicitó la mediación del gobierno de Gustavo Petro para su liberación, nunca obtuvieron respuesta. “Estando en Cancillería Colombia del gobierno del señor Petro, la señora Yolanda Villavicencio y Milton Rengifo, les rogué, le supliqué, por correo, siempre les mandaba, en el grupo que estábamos, le pedía, por favor, que me dieran una fe de vida de mi hijo, porque yo quería saber de mi hijo, nunca me la dieron”, manifestó Angarita.
Tras los terremotos ocurridos en Venezuela en junio de 2026, Miriam Angarita logró un contacto con la Cruz Roja por la mediación de un periodista colombiano que estaba haciendo cobertura de la tragedia y así, pudo volver a saber de su hijo Humberto Ramírez.

“Escuché la voz de mi hijo por medio de la Cruz Roja, una entidad que sí merece estar donde sea, porque entiende el dolor ajeno. Después él me hizo otra llamada que de la cárcel le dieron y me preguntó por el papá. Yo le dije que yo le tenía que decir la verdad y le dije que ya el papá tenía cuatro años y piquito de muerto”.
Miriam teme que le pase como a la señora Carmen Navas, madre de Víctor Hugo Quero, a quien después de negar la presencia de su hijo se lo entregaron muerto, ya bajo tierra. “Tenemos que luchar como lo hizo la señora Carmen Navas. No quiero que me entreguen a mi hijo muerto en un ataúd y tampoco quiero que cuando mi hijo salga me encuentre muerta”, dijo.
Al gobierno colombiano
El hermano de Nubia Nisse fue detenido en el año 2024 en la frontera con Venezuela, mientras trabajaba. Estuvo desaparecido durante meses y fue liberado en el año 2025 junto a otros presos políticos colombianos, quienes fueron entregados en el Puente Internacional Atanasio Girardot.

Durante su tiempo en prisión fue torturado, perdió dientes, tiene marcas en todo el cuerpo producto de las torturas y ahora sufre de ansiedad, ante el maltrato psicológico. La lucha por su hermano la convirtió en la vocera de las demás familias que siguen esperando respuesta por sus seres queridos detenidos en las cárceles venezolanas y pide la mediación del gobierno colombiano.
Indicó que ya tuvieron un acercamiento con el gobierno de Abelardo de la Espriella, pero sin avances. “Hubo una reunión en Cancillería donde ellos hablaron que se iban a comprometer y de ahí no ha pasado más nada”, aseguró.
Nisse denunció que en el caso del hijo de Miriam Angarita, su expediente solo registra 3 de los 11 años que lleva detenido. “Y lo acusan por terrorismo, concierto para delinquir, traición a la patria, y uno no entiende por qué traición a la patria si no es venezolano y lo tienen como los demás, por paramilitarismo”, agregó.
Violaciones de DD.HH.
Wilfer Peña, expreso político venezolano, denunció las violaciones de derechos humanos de las que son víctimas los presos políticos colombianos y extranjeros en general, quienes durante dos años permanecieron incomunicados de sus familias en la cárcel de El Rodeo.
“Durante casi dos años encerrado en una celda dos por uno, con alcantarillas al lado, con letrinas dentro de la celda, sin acceso a tomar sol, sin acceso a saber de su familia, sin acceso a que su familia supiera dónde estaban ellos. La gran mayoría de ellos sus familias se enteraron de que estaban allí secuestrados, fue porque nosotros a través de una ventanilla que daba hacia la cancha es que logramos hacer contacto con ellos, y ellos nos daban que si una cuenta de Facebook, una cuenta de Instagram, de alguna red social o algún número telefónico si se lo sabían”, relató.
Después de memorizar y memorizar, porque no tenían cómo anotar los números de teléfono, en la visita de los sábados los presos políticos venezolanos daban la información a sus seres queridos, a través de un teléfono, con el riesgo de que los escucharan y fueran castigados.
Estos detenidos políticos extranjeros también sufren limitaciones de insumos al no tener familia en el país y estar incomunicados. José Gregorio Trejo, expreso político de la cárcel de El Rodeo I, indicó que como no tienen quién les lleve paquetería con sus útiles personales, entre los mismos detenidos les dan ayuda.
“Sobrevivían con lo que algunos lográbamos recabar y llevarles, para que tuvieran su producto de higiene personal: una sabanita, un boxer. Gente que no tuvieron nada que ver pero ni en lo más mínimo con la situación del gobierno, los acusaron de espías, los acusaron sin ningún tipo de pruebas”, denunció.
Ante la situación que enfrentan los presos políticos colombianos en la cárcel del Rodeo I en Venezuela, el presidente de la Fundación El Amparo Internacional, Walter Márquez, acompañado de expresos políticos que integran el llamado Autobús de la Libertad, solicitarán el enjuiciamiento de los fiscales y jueces que llevan estos casos.









