Las autoridades aeronáuticas de Venezuela emitieron un nuevo Notam que extiende la restricción de las operaciones de la aviación general e internacional hasta el próximo 9 de julio. La medida responde a los daños registrados en las estructuras de las terminales nacional e internacional del Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar, causados por los terremotos registrados el pasado 24 de junio.
El esquema de contingencia activado por las autoridades venezolanas establece que los vuelos comerciales de pasajeros sean redirigidos a terminales alternos, principalmente al Aeropuerto Arturo Michelena de Valencia. Por su parte, el aeropuerto de Maiquetía opera estrictamente para vuelos humanitarios y de carga tras la habilitación de una de sus pistas.
Las labores de reparación en la infraestructura del aeropuerto se ejecutan de manera continua. Ruiz indicó que las operaciones recibirán prioridad debido al impacto económico de la instalación: «Por la importancia que reviste el Aeropuerto Internacional de Maiquetía y por la cantidad de empleos que genera en el estado La Guaira, se le va a dar prioridad absoluta a restablecer las operaciones. El hecho de que la pista la hayan rehabilitado en tan corto tiempo es una señal de cara a lo que podría ser el futuro inmediato del aeropuerto. A nivel de terminal es más fácil, puesto que no se pone en peligro la seguridad de las operaciones», precisó.
Capacidad técnica e infraestructura regional
El flujo de operaciones comerciales se diversificó hacia los aeropuertos de Barcelona, en el estado Anzoátegui, y Maracaibo, en el estado Zulia, con el objetivo de disminuir el volumen de tráfico en el terminal de Valencia, el cual cuenta con dimensiones limitadas para absorber la demanda total de Maiquetía a largo plazo.
Según Ruiz, la viabilidad de estos terminales alternos depende de condiciones logísticas específicas. «Todo va a depender de los servicios especializados aeroportuarios que el aeropuerto pueda brindar. No es solo la pista o el terminal; es saber si hay servicios de mantenimiento certificados para las aeronaves que van a operar, si hay prestadores de servicio en tierra para atender aeronaves de cuerpo ancho y si hay puertas suficientes”, señaló.
Marco legal ante la contingencia
En el ámbito jurídico, el especialista aclaró que los terremotos califican bajo la figura legal de «fuerza mayor», al constituir un evento imprevisto e inevitable. Esta condición exime a las empresas de transporte de responsabilidades legales por el incumplimiento de itinerarios y de la obligación de costear traslados terrestres entre Caracas y los aeropuertos alternos.
Respecto a los traslados terrestres desde la capital hacia Valencia o Barcelona, el abogado enfatizó en que ese servicio depende de la aerolínea que esté dispuesta a ofrecerlo. Sin embargo, no están obligadas a ofrecerlo dado que “es una causa no imputable a ellas”.
Para los usuarios que se encuentran en el exterior, como los pasajeros en situación de espera en Madrid que perdieron sus vuelos hacia Venezuela la semana pasada, la recomendación es mantener el monitoreo de los canales oficiales de las empresas aéreas.
Finalmente, Ruiz descartó variaciones en la confianza de las operadoras internacionales, argumentando que los eventos fortuitos no alteran la seguridad jurídica del sector. «Un terremoto lo puede tener cualquiera. Al contrario, creo que más bien es una razón más para apoyar al país en su crecimiento económico», finalizó.
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