DLA - Agencia | 5/06/2017 | 10:05 am
Precios de la comida no obedecen al bolsillo
Por Yulliam Moncada.-

Cada día los consumidores libran su batalla particular contra la escasez y la especulación, particularmente después de las trancas y saqueos ocurridos recientemente en  San Cristóbal y otras zonas del Táchira

A 15 días de la ola de violencia y saqueos que sacudió a la capital tachirense y otros municipios de la entidad, la calma volvió a las calles, pero no a los mercados. El precio de la comida se mantiene en franca desobediencia al poder adquisitivo de los consumidores, quienes cada día enfrentan mayor escasez y especulación.

Un día después de la primera oleada de saqueos los precios subieron hasta un 100% en los pocos establecimientos comerciales que se atrevieron a laborar. El kilo de plátano verde que estaba en 900 y 1.000 bolívares, pasó a 1.700 y 1.800 bolívares. La carne de res se disparó de 9 a 16 y hasta 18 mil bolívares por kilo; mientras los revendedores exigían hasta 8 mil bolívares por un kilo de harina de maíz para arepas, o de arroz blanco.

La ley de la oferta y la demanda, principio básico de una economía de mercado, se cumplió a cabalidad. Cuando la demanda superó la oferta, los vendedores se sintieron con el derecho de aumentar sus precios; y la necesidad de los consumidores, animados por la incertidumbre, los obligó a pagar los precios del mercado.

En aquel momento las principales vías de acceso a la ciudad se mantenían cerradas, y quien se atreviera a transitar por ellas estaba expuesto a la delincuencia; de allí que muchos transportistas optaran por resguardarse. Saqueadores dejaron vacíos anaqueles y depósitos en establecimientos comerciales, obligándolos a bajar sus santamarías de manera temporal; al tiempo que quienes no corrieron esta suerte decidieron no abrir, e incluso desocupar sus locales para evitar ser víctimas de episodios similares. Evidentemente las circunstancias repercutieron en la habitual escasez de alimentos y alentaron la especulación en el mercado.

Dos semanas después la calma volvió a las calles; pero los precios de la comida siguen sublevados. El kilo de carne de res se mantiene en 12 y 13 mil bolívares; mientras el pollo entero se cotiza en casi 9 mil, y la pechuga en 12 mil bolívares. Costo de verduras, hortalizas y frutas escalan y rompen barreras prácticamente a diario. Un kilo de zanahoria cuesta entre 5 y 8 mil bolívares, la papa y el tomate van de 2.500 a 3 mil bolívares por kilo.

110 kilómetros es la distancia entre La Grita y San Cristóbal y, aunque en el mismo estado se produce la zanahoria, en 15 días el kilo de la hortaliza pasó de 5.000 a 8.000 bolívares. Similar incremento lo experimentaron el cebollín, la cebolla, el ajoporro, el apio, el guineo, el limón y la parchita. La papa y el tomate se mantuvieron entre 2.800 y 3.000 bolívares por kilo; mientras un kilo de cambur supera los 2 mil bolívares, y la parchita pasa los 3 mil.

La masa de maíz que desde hace algunos meses sustituye la harina precocida en muchos hogares tachirenses, ha ido aumentando progresivamente desde los 600 bolívares por kilo, hasta Bs. 1.500 en menos de un mes. El pan, que también se ha encargado de llenar el vacío dejado por la tradicional arepa en la mesa de los tachirenses, sufrió otro notable incremento en los últimos días. Un pan español o francés, que costaba 150 bolívares, actualmente se ubica entre 280 y 320 bolívares, debido a la falta de materia prima en el país, y su adquisición en Colombia.

La rebelión de los precios de la comida no ha sido controlada. Los consumidores aplican cada día diversas estrategias para derribar las barricadas de la especulación y tener acceso a los alimentos; mientras los vendedores no salen de su asombro ante la escalada en los precios, al tiempo que la baja en sus ventas les causa preocupación.

Sorpresa y preocupación.- Miguel Castillo, vende carne en uno de los mercados populares de la ciudad y explica que el pasado fin de semana los precios no bajaron. “Pensamos que íbamos a poder comprar reses a mejor precio porque ya se normalizó el traslado de ganado y la matanza, pero no fue así. Compramos el kilo de toro en canal a 8.500 bolívares; y de vaca, a 7.500 bolívares. Vendimos la carne de primera en 13 mil, y la de segunda en 12 mil. Antes de las protestas y los saqueos la estábamos vendiendo en 9 mil, y una semana atrás cuando no había, se aprovechó la situación para venderla en 13 y 14 mil bolívares. Las ventas cayeron mucho, el mercado estaba solo, muchos quedaron ponchados, la gente prefería llevar pollo, que rinde menos incluso”.

Amanda Sandoval, es consumidora, y se encontraba frente a un puesto de venta de verduras intentando comprar algo para preparar durante la semana. “Estos precios dan ganas de llorar. ¿Cómo es posible que ya el kilo de cualquier cosa pase los 2 mil bolívares? Ahora más gente morirá de hambre, si no me alcanza a mí que trabajo y vivo sola, no me imagino a una familia de 5 personas y un salario mínimo, o a quienes ni siquiera tienen trabajo. Esto es insólito. La semana pasada la situación fue incluso comprensible porque no había mercancía; pero ya las cosas están más tranquilas. Por esto sí estoy dispuesta a salir a las calles y protestar, nos vamos a morir de hambre”.

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