DLA - Agencia | 5/06/2017 | 7:50 am
Uniformados causan terror en La Rotaria
Por Mariana Duque.-

Habitantes de los barrios Marco Tulio Rangel y Simón Bolívar, ubicados en el sector La Rotaria de la ciudad de San Cristóbal, narraron una nueva historia de terror a causa de grupos uniformados, quienes teniendo como excusa la búsqueda de “guarimberos”, destrozan sus viviendas y vehículos

 

Daños a viviendas y vehículos; así como terror en la mente de quienes escucharon detonaciones y amenazas, dejó el rastro de la represión generada por presuntos efectivos de organismos de seguridad en los barrios Marco Tulio Rangel y Simón Bolívar de la ciudad de San Cristóbal, la noche del pasado martes.

Al día siguiente, vidrios y puertas rotas se veían en algunas calles y veredas; mientras los vecinos seguían conversando sobre lo ocurrido. No salían de la sorpresa de que precisamente funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana –PNB- y de la Guardia Nacional –GN- arremetieran contra una comunidad que ya estaba en su hora de descanso.

Eran cerca de las 10 de la noche cuando comenzaron a escuchar detonaciones, no saben si se trataba de perdigones o balas, aunque describen el sonido como “impactante”. La mayoría relata que salieron corriendo a esconderse en las partes posteriores de las viviendas, debajo de camas o lavaderos. Tener alguna linterna prendida era un peligro, pues para los efectivos era señal de que había un “guarimbero” escondiéndose dentro de ellas.

Minutos antes se había ido la luz y un grupo de personas habían salido a protestar en la pasarela. Los vecinos desconocen qué motivó a los funcionarios a actuar de esa manera, pues ninguno resguardó a algún manifestante.

Unas 20 viviendas tenían los vidrios de sus ventanas partidos, los dueños aseguraron que por dentro quedaron llenas de piedras, tumbaron al menos dos puertas, ingresaron a una casa, y además le partieron los vidrios a tres carros.

“FUE LA PNB Y LA GUARDIA”

Ángela, quien prefirió ocultar su nombre completo por temor a represalias, vive en “Marco Tulio Rangel”, estaba rezando el rosario cuando comenzó a escuchar detonaciones y salió corriendo a esconderse. No sabe qué ocurría en la calle; recuerda que escuchó morteros y que llegó a ver a dos o tres personas paradas en la esquina.

“Después escuchó detonaciones terribles, era pa, pa, pa, más de 14 detonaciones. Nos escondimos y para mí no usaron bombas lacrimógenas. Vi llegar a policías bolivarianos y un montón de guardias que entraron por la vereda de la iglesia e hicieron muchos daños. Cuando hay problemas en la “Rómulo Colmenares” igualito llegan aquí a partirle a uno los vidrios”, expresó; al tiempo que se preguntó cómo quienes representan a la autoridad generan daños materiales y psicológicos.

“PARTÍAN VIDRIOS Y GRITABAN GROSERÍAS”

Un vecino del barrio Marco Tulio, que solicitó resguardar su identidad, relató que mientras rompían los vidrios de las ventanas de su casa los efectivos gritaban groserías y pedían que salieran, como buscando a manifestantes.

“Mi esposa, la niña y yo corrimos a encerrarnos. Se fueron y a los 10 minutos regresaron otra vez. Era la Policía Nacional, la Guardia y también gente de civil. Es una cosa increíble lo que hicieron aquí. Si nos echaron 2 mil tiros no era nada y con la culata del arma partieron muchos vidrios”, agregó.

DEBAJO DEL LAVAPLATOS

Una abuela de 78 años de edad, que no dio su nombre, estaba rezando cuando escuchó un estruendo que la hizo correr a esconderse debajo del lavaplatos y allí pasó el resto de la noche, pues vive sola y sintió temor de que los funcionarios ingresaran a la fuerza a su vivienda.

“Dije señor ten misericordia, protéjame, mire que estoy sola. Yo sufro de la tensión y de varios males. Me metí debajo del lavaplatos y después no podía salirme de allá, pero Dios me ayudó”.

“AL QUE SALGA ME LO QUIEBRO”

“Como a las 10 y 30 de la noche llegaron colectivos con guardias amedrentando a todo el mundo. Aquí vivo con mi esposa y mis dos hijos de 11 meses y 6 años. A la ventana le dieron con la base de la pistola de perdigones. ¿Cómo se les ocurre a personas que estamos durmiendo venir a amedrentarnos, a gritarnos que estamos guarimbeando? Trabajamos todos los días. No es justo que paguemos justos por pecadores… Gritaban, al que salga me lo quiebro”, así relató Jesús David Useche, habitante de la vereda 1 del barrio Marco Tulio Rangel.

Indicó que como no había luz, tenían una lámpara de emergencia encendida para que los niños pudieran ver, y cree que eso fue lo que les hizo creer que había alguien escondido en su casa. A sus hijos les dio una crisis nerviosa y no pudo dormirlos sino hasta altas horas de la madrugada. Se pregunta si detrás de los uniformes lo que hay es delincuentes, para que actúen de esa forma.

“ENTRARON Y ROMPIERON TODO”

Gloria Liscano vivió momentos de angustia cuando 20 funcionarios –según ella de la PNB- rompieron la chapa de su puerta e ingresaron, destruyendo todo lo que encontraban a su paso y robándose algunos objetos de valor, como las bombonas de gas.

“Ellos nos partieron la cerradura. Eran como 20 PNB los que entraron y decían que dónde estaban los guarimberos, que dónde estaban los hombres, y el único hombre que estaba aquí es mi niño de 13 años. Entonces ahí fue que ingresaron a la vivienda y me partieron todo, la pecera, con piedras y además la otra puerta también la violentaron y allí solo había una mujer con su recién nacido”.

Aunque intentó explicarles a los efectivos que en la casa funcionaba un taller mecánico y un criadero de pollos, los sujetos continuaron revisando sin orden de allanamiento. “Se llevaron un poco de herramientas, un gato caimán… Yo me quedé al lado de la puerta, estaba en bata de baño y se me veía la ropa interior”, agregó.

Acotó que afuera estaban esperándolos al menos 30 funcionarios más en motocicleta con capuchas que cubrían sus rostros; además de un vehículo pequeño cuatro puertas plateado, en que se habrían llevado lo que sacaron del lugar.

DE VISITA

Maritza Rodríguez es de la ciudad de Valencia, tenía tres días en San Cristóbal visitando a unos familiares en el barrio Simón Bolívar, cuando los uniformados ingresaron a la vivienda a la fuerza. Quedó sorprendida al ver que no les importó lanzarle una botella a una mujer con una niña de un mes de nacida.

“Se comportaron como malandros, como delincuentes; ellos son el Gobierno y son los que tienen que dar el ejemplo, y nosotros estábamos aquí en nuestra casa, no estábamos haciendo nada, la guarimba estaba como a siete cuadras; pero eso no les da derecho a violar la propiedad privada y acabar con una puerta (…) Yo no soy del Táchira y me quedo sorprendida de cómo actúan los policías aquí”, resaltó.