DLA - Agencia | 1/05/2017 | 8:58 am
#DíaInternacionalDelTrabajador Trabajo informal se impone al formal
Francis Pérez.-

Aunque un trabajo formal sea sinónimo de estabilidad, la situación económica actual marcada por la inflación, la escasez y la especulación,  hace que cada vez más incursionen en la informalidad, dejando de lado sus profesiones y años de experiencia en una empresa

En Venezuela es más rentable vender café en un termo que pasar 8 horas sentado en un escritorio; de allí que cada vez más el trabajo formal pierda terreno frente a la informalidad. En una economía marcada por la inflación y la escasez, las prestaciones sociales, periodo vacacional y seguro social no tienen mucho peso frente a un mayor poder adquisitivo.

El salario básico integral se ubica en 148.638 bolívares para un trabajador asalariado; mientras la canasta básica alimentaria para el mes de marzo llegó a 772 mil bolívares, según datos del Cendas. Con una brecha tan ancha, las decisiones cobran sentido.

DE LO FORMAL A LO INFORMAL

A juicio del presidente de la Federación de Trabajadores del Táchira -FetraTáchira-, Alberto Maldonado, la tasa actual de desempleo se ubica en 70% porque el salario mínimo integral no representa un beneficio para el trabajador con el que pueda costear los bienes y servicios de este y de su familia; por el contrario, explica que es el más bajo del mundo y que harían falta cerca de 30 salarios mínimos para poder cubrir los gastos básicos de un hogar. Como consecuencia de la baja remuneración, sostiene Maldonado que se ha producido además de la migración a la actividad informal, el éxodo de más de 2 millones de venezolanos.

“Un trabajador gana 1300 bolívares diarios, eso no es el valor real del salario; como consecuencia, han emigrado, han abandonado los puestos de trabajo. Fuera de las fronteras de este país hay más de 2 millones de venezolanos que se han ido, y más del 50% son trabajadores formales que han tenido que migrar a Colombia, Perú, Panamá, Brasil u otros países, a ser la fuerza de trabajo porque aquí lo que reciben como compensación es nada”.

 Año tras año, los primero de mayo se celebra el Día del Trabajador para conmemorar las reivindicaciones de los derechos laborales de hombres y mujeres por igual; sirve además para denunciar abusos, solicitar reformas y buscar el reconocimiento de beneficios sociales y laborales; sin embargo, este 2017 es definido por muchos como el más “nefasto” de los últimos 100 años, ya que no disponen de un poder adquisitivo que les permita avanzar hacia una mejor calidad de vida, tomando en cuenta que el costo de la canasta alimentaria se situó en el mes de marzo por encima de los 772 mil bolívares.

“Los trabajadores se han visto en la penosa necesidad de abandonar sus puestos de trabajo porque no se consigue ni siquiera para cubrir el 20% de la canasta básica que es entre 1200 o 1500 bolívares, son incalculables”.

Todo esto ha originado que se invierta el proceso. Destaca el presidente de FetraTáchira, que en Venezuela históricamente ha existido la economía informal; sin embargo, esta actividad no superaba la formal; ahora, el grueso de la clase obrera se dedica a actividades informales, superando el 75%; mientras que las cifras de empleo formal en el estado estarían rondando el 25%. Bajo esta hipótesis resulta más rentable para la clase obrera, entrar en el sistema informal que el formal, aun cuando no dispongan de seguridad laboral o prestaciones sociales. 

“Estamos hablando de que el trabajador agarra dos o tres termos y los llena de café, y se va para la calle y hace más dinero en una hora, que en 8 horas en una empresa o en la administración pública”.

Un país donde todo esté controlado por el Estado y con baja producción nacional, genera especulación, corrupción e inflación; mientras que con los niveles de producción activos, permitirá bajar los índices de inflación y brindaría mayor valor al poder adquisitivo del trabajador, ya que en la actualidad, la devaluación de la moneda es de 19 millones 900 mil bolívares y lo más “barato” según Maldonado, sería el salario de los trabajadores.

La especulación es ahora uno de los principales enemigos del trabajo formal, en varias localidades del país y del estado Táchira, las empresas están cerrando sus santamarías y eliminando puestos de trabajo para dedicarse a la producción informal. Es decir, cierran el negocio, pero continúa la producción a puertas cerradas. Ahora los generadores de especulación son los que empobrecen al trabajador en el país.

“Por poner un ejemplo, la panadería solo vende a puerta cerrada cada pan a 1700 bolívares, los compra una persona que luego va y los pone en una mesa a 2500 cada uno, la gente los compra y esa persona gana 800 bolívares por cada pan sin hacer nada; mientras tanto el panadero se ahorra los impuestos, no paga servicios, empleados. Se vio obligado a delinquir, ahora es clandestino, generando inflación por presiones del Gobierno y al final paga es el consumidor final”, afirma Maldonado.

REFORMAR LA LEY

La recuperación del país y de la fuerza laboral es posible con la reactivación del aparato productivo. Una modificación de la Ley del Trabajo transformando a un sistema mixto sería otra de las soluciones, basándose en un sistema que permita el cobro por horas y devengar las vacaciones, preaviso, aguinaldos y demás conceptos en una hora integral (valor específico de la hora). Esta legislación, afirman, no le permite al trabajador tener la libertad de vender su fuerza laboral a quien él decida, sino a estar “confinado” con un salario mínimo que es aumentado solo por el Gobierno. 

Como consecuencia de la situación, unos 3 millones de trabajadores a nivel nacional y unos 300 mil en el Táchira estarían haciendo una sola comida al día por los altos niveles inflacionarios, por lo que se habla de una clase trabajadora que se está alimentando con pocas calorías y nutrientes, ocasionando un desgaste físico y emocional que afecta la calidad de la jornada laboral.

“Si se reactiva el aparato, si se modifica la Ley, si se respetan las condiciones laborales, si se controla a los especuladores, es posible mejorar el salario y el poder adquisitivo”.

PROFESIONALIZARSE PARA MARCHAR

A pesar de la situación, muchos jóvenes continúan matriculándose en las universidades y sacando carreras para obtener títulos universitarios o carreras que les permita generar ingresos rápidos. Según expresa el vicerrector Administrativo de la ULA, Omar Pérez Díaz, ahora los jóvenes estarían ingresando a carreras que les resultan ventajosas para poder ejercer en el extranjero. Uno de los beneficios que posee Venezuela es lo económico de la educación superior; mientras que en otros países las especializaciones son costosas, en el país pueden instruirse por bajos costos.

En las casas de estudio del Táchira, las matrículas en general han disminuido y existe una alta deserción estudiantil; sin embargo, carreras como “Idiomas Modernos” en la Universidad de Los Andes, -ULA-, ha aumentado el número de estudiantes, que en años anteriores no tenía, al igual que las academias formadoras de chef, baristas y bartender están siendo cada día más solicitadas.

Publicado en Los Andes Semanario del Táchira edición 64º

Noticias Relacionadas:

Quiénes Somos | Estructura Corporativa | Aviso Legal | Dónde Llegamos | Contacto

Copyright © 2014. Editorial Diario Los Andes. Venezuela | RIF: J-09003756-0

Powered by:Venetech Smart Solutions