DLA Columnas | 26/02/2017 | 1:00 am
26 de febrero de 2017 8º domingo durante el año

Por: Pbro. Tomás Fernando Espinosa Aguilar

Ciclo A Color: Verde

PRIMERA LECTURA (Is 49, 14-15)

 Lectura del libro de Isaías.

Sión decía: “El Señor me abandonó, mi Señor se ha olvidado de mí”. ¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!

Palabra de Dios.

A Te alabamos, Señor

SALMO (Sal 61, 2-3. 6-9)

R. Sólo en Dios descansa mi alma.

Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la salvación. Sólo él es mi roca salvadora; él es mi baluarte: nunca vacilaré.

R. Mi salvación y mi gloria están en Dios: él es mi roca firme, en Dios está mi refugio. R.

Confíen en Dios constantemente, ustedes, que son su pueblo, desahoguen en él su corazón, porque Dios es nuestro refugio. R.

 SEGUNDA LECTURA (1Cor 4, 1-5)

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel. En cuanto a mí, poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo mismo me juzgo. Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor. Por eso, no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor: Él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.

Palabra de Dios.

 A. Te alabamos, Señor.

EVANGELIO (Mt 6, 24-34)

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Dijo Jesús a sus discípulos: Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero. Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer o qué van a beber, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros y, sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? ¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! No se inquieten entonces, diciendo: “¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?”. Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión

Pbro. Tomas Fernando Espinosa Aguilar

Decía el Papa Pablo VI La misión de servir al pueblo es concreta, la verdadera paz debe fundarse en la justicia, en la dignidad humana, en la igualdad, reconocernos unos a otros como hermanos, el respeto de unos a otros. Si quieres la paz, trabaja por la justicia… No por la opresión, por eso ante los últimos acontecimientos, la realidad que vive nuestro país hace poco creíble el discurso del gobierno. Debemos recordarle a estos miserables que pueblo somos todos, y no solo los que apoyan esta barbárica revolución. Trabajar por la justicia no es oprimir, encarcelar y sentenciar sin un justo proceso. La paz es como la fe, no se puede imponer, así como nuestros derechos y nuestra libertad no son negociables. En estos momentos la invitación es trabajar por la justicia, para poder construir la paz. Cuanto horror se ha predicado, cuanta arbitrariedad e injusticia, y ahora quieren paz y un falso diálogo. Para hacer posible la paz, no solo se predica, se practica, se busca la justicia, se respeta y se perdona, se abre la puerta a un verdadero dialogo en igualdad de condiciones, con acciones concretas, negociaciones leales y sinceras conclusiones. Hay que sacrificar de parte y parte, sobre todo el orgullo y el odio que tanto daño ha hecho a nuestro pueblo. Quieres paz, trabaja por la justicia. Mientras se siga ofendiendo la dignidad del ciudadano, del estudiante, de aquel que no comparte los atropellos de esta roja revolución, difícilmente habrá paz. Urgente es para todos, pero sobre todo para nuestras instituciones, un examen de conciencia. La imagen del fusil contra el pueblo hambriento quedara en la memoria de nuestra historia. Medios destructivos que han llevado a la autodestrucción. A todos nos ha afectado, pues esta tierra es de todos y venezolanos somos todos. Se requiere madurez y responsabilidad para construir la paz, la opresión y la violencia jamás serán los medios. Es necesaria una coherente búsqueda de la paz. Se llega a la paz a través de la justicia, a través de una justicia para todos. A todos nos urge repasar lo que significa un estado de derecho. La libertad no es una categoría es un principio fundamental para la construcción de la paz que todos anhelamos. La paz se construye sobre la verdad, no engañando al pueblo, secuestrando los medios de comunicación social o amordazándolos, así no se construye la paz. Combatir la miseria y luchar contra la injusticia enfatizaba Pablo VI, es promover el bienestar y el progreso, el bien común. Muy distinto a lo que hemos escuchado en estos días, la intención de algunos que no sacaran al pueblo de la pobreza, y la burla con que se nos trata, diciendo que a nuestro país le falta humor ¡Que pobres ideas, que pobres palabras! Cuanta ignorancia en el discurso. Nos urge la paz, y nos urge un gobierno que nos ayude a salir de la pobreza y la miseria, no para mantenernos en ella. Pidamos con insistencia al único que todo lo puede, pidamos a Dios Nuestro Señor que nos conceda la paz para nuestro pueblo, elevemos nuestras manos y nuestro corazón,  el Señor no nos abandonara, nunca se olvidara de sus hijos. Solo Dios podrá sacar al que está oculto en las tinieblas. Un corazón dividido no podrá construir la paz, no se esforzara por la justicia, no servirá a su pueblo con lealtad “No se puede servir a Dios y al dinero” como nos enseña el evangelio de este domingo, busquemos el reino de Dios y su justicia, solo así construiremos la paz que tanto necesita nuestro país ¡Feliz domingo día del Señor!  

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