En condiciones de hacinamiento, con enfermedades y recibiendo mala alimentación conviven las mujeres recluidas en el Centro de Formación para Procesadas Femeninas La Crisálida, en Los Teques, estado Miranda, así lo denunció el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).
La organización de derechos humanos documentó que, de las 300 mujeres que alberga el recinto, al menos 38 están detenidas por razones políticas. Pese a que las condiciones de reclusión son iguales para todas, una fuente interna del recinto consultada por el OVP afirmó que «hay un pequeño grupo que se ha visto privilegiado».
«Estas reclusas tienen acceso a formar parte de equipos deportivos como por ejemplo el de Rugby, así como actos culturales, actividades que permiten a las reclusas disminuir parte de sus penas», reveló la fuente.
Indicó que el mismo grupo está a cargo de una cantina que empezó a funcionar a finales de 2025. «Venden comida que consideran exquisiteces, pues el menú diario en Las Crisálidas pueden ser granos duros, patata, arepas, un arroz que puede ser seco o lo que describieron como un mazacote (algo pegajoso), pasta y mortadela», cita el reporte publicado por el OVP en su sitio web.
Limitaciones en el suministro de agua, las visitas y la atención médica
Respecto al suministro de agua, la fuente detalló que el servicio por tubería llega de tres a cuatro veces por semana, por lo que a las reclusas se les permite llenar apenas dos tobos de agua, situación que las obliga a depender de sus familiares, quienes están limitados a un máximo de cinco litros por cada pariente detenida.
En cuanto a la atención médica, el OVP documentó que existen casos de mujeres que sufren de hipertensión, diabetes, entre otras patologías, y no cuentan con un médico permanente. Ante una emergencia, la fuente explicó que las autoridades del penal no autorizan el traslado de la víctima «hasta que se esté muriendo, de lo contrario, no sacan a nadie», dijo.
Frente a la situación, los familiares de las internas deben costear los medicamentos o insumos que ellas necesiten.
El OVP también obtuvo información sobre el régimen de visitas al centro de reclusión. De acuerdo con la fuente, la entrada está permitida exclusivamente a mujeres del entorno familiar, como madres y hermanas, además de aquellas personas que las reclusas hayan designado como apoyo familiar.
«La visita de los hombres continúa limitada para las privadas de libertad», recalcó la fuente.
Ante este escenario, el Observatorio Venezolano de Prisiones cuestionó las condiciones en las que deben convivir las reclusas en La Crisálida, por lo que aseguró que llevará el caso ante instancias internacionales.
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