Nevers (Francia), 15 jul (EFE).- El noruego Soren Waerenskjold (Uno X Mobility) se hizo un hueco en la historia del Tour de Francia al adjudicarse al esprint la undécima etapa, disputada entre Vichy y Nevers a velocidad supersónica, la más rápida de la historia al registrar una media de 50,91 km/h, en la que mantuvo el maillot amarillo el esloveno Tadej Pogacar.
Waerenskjold (Mandal, 26 años) apenas se creía el triunfo ante los grandes favoritos del esprint, pero se trata de un gran velocista que ya acarició el triunfo en Burdeos con el segundo lugar. Con un ataque de lejos, superó al neerlandés Olav Koiij (Decathlon) y al belga Jasper Philipsen, descalificado en principio por un codazo, pero tras la reclamación del Alpecin recuperó el tercer escalón del podio.
El registro de la etapa quedó para el libro de oro del Tour. Waerenskjold, apodado ‘El hipopótamo’ por sus 1,95 metros de altura y 92 kilos de peso, levantó los brazos por primera vez en la «grande boucle» superando el registro del italiano Mario Cipollini, quien en 1999 ganó la etapa Laval-Blois a una media de 50,36 km/h.
«Ha sido la victoria más grande de mi carrera. Hay días que siento que puedo ganar a los mejores, y otros me parece imposible, como hoy, pero me sentí bien, lo intenté y ahora soy feliz», dijo el noruego.
Pogacar iguala los 60 maillots amarillos de Indurain
En el negociado de la general, sin novedad. Pogacar ya ha vestido el maillot amarillo en el Tour 60 días, los mismos que Miguel Indurain. El esloveno sigue abriéndose paso en la historia y nadie sabe cuál es su límite.
De momento, vive tranquilo con Vingegaard a 3.36 minutos, Evenepoel a 4.06, Juan Ayuso a 4.22, Seixas a 4.35, Lipowitz a 4.44 e Isaac del Toro a 5.08. El único susto de Pogacar fue que estuvo a punto de caerse tras pisar un bidón.
Resaca del España-Francia en la salida y algún abucheo
Muchas bromas y algunos abucheos en tono amistoso en la salida de Vichy, donde esta vez hasta respetó el tiempo con ligera lluvia y no excesivo calor. Juan Ayuso, cumpliendo una promesa, lucía la camiseta roja de España para celebrar el pase a la final del Mundial y de paso se llevó «algún abucheo».
Y entre belgas y franceses, de reconocida rivalidad, los primeros devolvían las bromas a los segundos por haber perdido, también, con España. Abucheos en tono de guasa, diferentes a los que está recibiendo Pogacar por su excesivo dominio. Algunos no comparten que tenga ya el Tour decidido a base de exhibiciones, pero el esloveno canaliza la critica para reforzar su motivación.
Alaphilippe, un doble campeón mundial en la fuga
Metidos en carrera, el pelotón no dio respiro desde el inicio de una jornada marcada claramente para el esprint. Sin el habitual horno, los saltos se sucedieron, alguno protagonizado por Van der Poel. El rey del ciclocrós no tuvo permiso para la fuga. En la primera hora se cubrieron nada menos que 51,1 km.
Entonces ya estaban escapados Alaphilippe, doble campeón mundial, Charmig, Nelson Oliveira, representante del Movistar, y Le Berre. El pelotón miró para otro lado para que el cuarteto animara la mañana. La responsabilidad de los equipos de los esprínters la asumieron el Soudal de Merlier, el NSN de Girmay y el Astana de Kanter.
En la segunda cota del programa, la de Billy-Chevannes, a 35 km de meta, Alaphilippe se dejó caer al pelotón, mientras que Oliveira, Charming y Le Berre se hacían fuertes en cabeza a pesar de que el pelotón volaba a un minuto, incluso con el Decathlon de Seixas echando una mano en cabeza.
El viento provocó el triunfo supersónico de Waerenskjold
La fuga, condenada de antemano, claudicó en las llanuras ocres adornadas con girasoles que desembocaban en Nevers, la ciudad de Borgoña famosa por la producción de porcelana. Se hizo añicos la aventura a 6 km de la última línea, después de 143 de fuga y 2.50 horas sobre la bici.
Comenzaba la lucha por el tesoro de la etapa, la batalla encarnizada por la colocación y lanzamiento de los «guepardos». A 5 km de Nevers, donde se traza «la línea de seguridad», los favoritos desaparecieron de la escena, a buen recaudo ante posibles percances. Los equipos implicados en resolver por velocidad tomaban el mando de las operaciones.
No hubo ‘treno’, ningún equipo impuso su ley táctica. En medio de la confusión probó el ‘hipopótamo’ su suerte, dejando a un lado sus dudas de cuando compite con los mejores. Saltó primero Kooij a 250 metros de la línea, pero la respuesta de Waernskjold fue demoledora. Un peso pesado sobre la bici sorprendió a los favoritos. Él era uno de ellos y no lo sabía.
Duodécima etapa, de nuevo los esprínters a escena
Los velocistas seguirán siendo los grandes beneficiados este jueves en la disputa de la duodécima etapa, entre el circuito de Nevers Magny-Cours y Chalon-sur-Saône, de 179,1 km. El trayecto tiene 3 cotas de 4a que no deben alterar el plan de los hombres más rápidos, que se verán las caras en una larga recta completamente llana.
Carlos de Torres











