José Rojas /CNP 25.946
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Para el Diario de Los Andes, en nuestro espacio “Por Estas Calles”, conversamos con el profesor Néstor Bastidas, director del Centro de Investigaciones Lingüísticas y Literarias “Mario Briceño Iragorry”, sobre el ambiente electoral previo al 11 de noviembre en el Núcleo Universitario Rafael Rangel (NURR). En esta fecha se elegirá de manera definitiva al nuevo vicerrector de este claustro de la Universidad de Los Andes (ULA).
Entre las prioridades expuestas por el docente destacan la restitución del comedor y el transporte estudiantil, la adecuación de los servicios básicos, la actualización académica y la creación de nuevos posgrados, como el Doctorado en Estudios Culturales.
-Profesor Bastidas, bienvenido. ¿Cómo evalúa este proceso electoral que vive el NURR?
—Muchas gracias, estimado amigo Cheo, y al Diario de Los Andes por esta invitación. Debo comenzar resaltando que la Universidad de Los Andes y el Núcleo Rafael Rangel vive nuevamente un proceso electoral de características democráticas, alegres, participativas y protagónicas. Ya el 7 de octubre fueron juramentadas las autoridades del Consejo Universitario; ahora nos corresponde elegir a nuestro vicerrector, tras un largo periodo de 18 años. Es una etapa hermosa. Estamos rescatando los lazos de armonía universitaria, aun con nuestras diferencias ideológicas, nos une la condición de ser universitarios.
-Luego de casi dos décadas, el Núcleo vuelve a resurgir como un actor capaz de aportar soluciones al estado Trujillo. En este contexto de alianzas y acuerdos tras el 7 de octubre, ¿a qué opción representa usted y qué plancha respaldan?
—Formamos parte de un gran equipo de trabajo llamado Amplitud Universitaria y apoyamos la candidatura del Dr. Juan José Barreto González para el vicerrectorado, en este camino de armonía y pluralidad. Además, la juramentación del Consejo Universitario legitima el proceso; allí el NURR obtuvo una representación directa con el profesor Conrado Daboín, un baluarte de mucha importancia para los planes futuros.
No se trata solo de buscar el papel protagónico del pasado. El NURR es un proyecto colectivo que nace de las ideas de la Reforma Universitaria de Córdoba y de la revolución académica que se concretó aquí en 1972. Es un gran sueño de todo el estado Trujillo. Quienes llegamos a sus aulas desde jóvenes como estudiantes y luego como profesores, sentimos una afectividad inmensa por esta institución.
Por eso apoyamos a Juancho Barreto, alguien que se formó y creció dentro del núcleo. Fue uno de los líderes estudiantiles más creativos, honestos y con mayor capacidad académica de nuestra historia. Fundamentalmente, es un hombre de diálogo, lo que permitirá recuperar nuestra visión de universidad hacia y para el estado Trujillo.
Erradicar la descalificación
—De su planteamiento surge la consigna “Primero el NURR”. Sin embargo, los eventos electorales suelen dejar heridas y algunos sectores perciben una campaña de «todos contra Juancho». ¿Cómo analiza esta dinámica?
—Hay que contextualizar las cosas. En la cultura política venezolana y latinoamericana se tendió a etiquetar el pensamiento crítico y transformador como «de izquierda», y al más conservador como «de derecha». Esto generó divisiones que no son ideológicas, sino morales o de la práctica cotidiana. Juancho Barreto se formó en ese pensamiento soñador e ideológico de transformación. Cuando aparece el proyecto bolivariano en 1992, a todo el que era de izquierda lo vincularon allí.
Pero aseverar que Juan José Barreto no es un hombre de pensamiento amplio es totalmente falso. La comunidad universitaria y la sociedad trujillana saben quién es él: encarna esa comunidad de pensamiento libre que define el Artículo 1 de la Ley de Universidades.
A veces se catalogan personas para descalificar, promoviendo antivalores como la difamación. Esa cultura del odio hay que erradicarla de la universidad. El planteamiento de Juancho Barreto es recuperar los lazos de afectividad y el respeto a la alteridad —el reconocimiento del otro—. La universidad es un debate permanente; el acuerdo pasa por el respeto mutuo.
Prioridades
—El profesor Barreto habla en su propuesta de una «obligación ética» para cambiar de actitud y priorizar a la comunidad. Frente a este panorama, ¿cuáles son las urgencias concretas a resolver en el NURR?
—Decir «Primero el NURR» implica construir una gobernabilidad donde todos sumen. El colapso actual es producto del rompimiento de los lazos unificadores. Todos tenemos parte de culpa de la situación en que cayó el Núcleo, unos más que otros, pero el objetivo no es buscar culpables, sino encontrar elementos comunes para dar soluciones.
En ese sentido nos señala Bastidas las prioridades a resolver: a nivel estudiantil hay que recuperar el comedor universitario, es vital para rescatar progresivamente la matrícula estudiantil que en los años 80 y 90 llegó a ser de 7.000 estudiantes.
Restablecer el transporte estudiantil, de igual manera rehabilitar las salas sanitarias tanto en la Villa Universitaria como en la sede de Carmona. A esto se suma la revisión y actualización de carreras de pregrado y posgrado. Desde el Centro de Investigaciones Lingüísticas y Literarias «Mario Briceño Iragorry» estamos proponiendo la creación del Doctorado en Estudios Culturales, cuyo proyecto ya está avanzado y entregaremos al nuevo Consejo de Núcleo para su evaluación.
Escenario pos-11 de noviembre
—La propuesta de Amplitud Universitaria es mantener el diálogo más allá de los resultados. De ganar el profesor Barreto, su primera medida sería convocar a una gran asamblea. ¿Cree que existirá disposición en los otros sectores para sumarse?
—Juancho lo ha dicho y yo seré uno de los primeros en impulsar esa idea: todos los sectores tienen que sumarse. El 11 de noviembre se elige un vicerrector, pero al día siguiente la vida institucional continúa. Quien resulte electo debe establecer una relación dialógica con todos los sectores de la sociedad trujillana, nacional e internacional para gestionar recursos. El Núcleo debe dolernos a todos; no es patrimonio de una facción, sino un interés común.
-Para cerrar, profesor Bastidas, ¿cuál es su mensaje final a la comunidad universitaria?
—Pedimos un voto consciente para este 11 de noviembre. Un voto que piense en la universidad por encima de las razones partidistas o proselitistas. Les pedimos a los profesores activos y jubilados, al personal administrativo y obrero, a los investigadores, a los estudiantes de pregrado y posgrado, y a los egresados de la ULA y del NURR, que nos acompañen con su confianza. Ese voto consciente lo representa la candidatura del profesor Juan José Barreto González.
