
Oleksandr Ryabeka (en imagen) estuvo un año desplegado en Chernóbil tras el accidente nuclear como integrante de una unidad del servicio secreto soviético, el KGB, del que formaba parte. "Hoy al enemigo le vemos. Podemos dispararle, lanzarle bombas. Entonces sólo podíamos recibir sus golpes en silencio. No era posible luchar con él", dice a EFE Oleksandr Ryabeka comparando la guerra ruso-ucraniana de hoy con la que libraron miles de ciudadanos soviéticos como él hace 40 años contra la radiactividad liberada a la atmósfera tras el peor accidente nuclear de la historia, el de la central de Chernóbil. EFE/Marcel Gascón