
Por: María Sara Vivas Araujo
«La unión debe salvarnos, como nos destruirá la división si llega a introducirse entre nosotros.»
Simón Bolívar.
Venezuela, “Tierra de Gracia”, llamada así por el Almirante genovés Cristóbal Colón, en 1498. Venezuela y su papel geopolítico al norte de América del sur. Su hermosa y vasta fachada: Cielo de color azul en tonalidad profunda y, verde esmeralda el exótico oleaje de su anchuroso mar Caribe. Todo un paraíso susurrando sus historias pretéritas. Es Venezuela que con sus puertas abiertas y surcada por el Sol de oro puro ofrenda en sus diferentes y nutridos paisajes, la divina combinatoria del gélido frío de sus enarbolados picos y la brisa marina que provocadora con su danza y su fragancia despierta al misterioso Amazonas.
215 años de la firma del Acta de Independencia, 5 de julio, evocación de la fecha patria de gran relevancia. Se conmemora el acontecimiento histórico de 1811 cuando Venezuela se convirtió en la primera colonia sudamericana independiente.
Los representantes de las provincias de Caracas, Cumaná, Barinas, Barcelona, Margarita, Mérida y Trujillo proclamaron libre a la nación. El 5 de julio con la votación favorable de los diputados; el presidente del Congreso, Juan Antonio Rodríguez Domínguez declaró solemnemente la Independencia de Venezuela. Pomposa Proclama redactada por Juan Germán Roscio, uno de los más sobresalientes pensadores de nuestro proceso emancipador, y por Francisco Isnardi. Acta que fue revisada y aprobada el día 6 y firmada el día 8 de julio; el 17 de agosto fue transcrita al libro de Actas. Venezuela, erigida sobre cimientos de valores republicanos fundamentales como la libertad e igualdad de los individuos. Un acto sin precedentes y ejemplo continental para el resurgir de naciones libres.
Venezuela en su decurso histórico ha pasado por muchas pruebas difíciles, guerras, epidemias, inestabilidad social, regímenes dictatoriales, multicrisis en desmedro de sus ciudadanos. El 24 de junio de 2026, Venezuela de luto, sacudida por un doble espectro telúrico. Los sismólogos nos informaron que no se trató de un sismo común seguido de la réplica. ¡No! Se produjeron dos terremotos colosales 7.2 y 7.5 en la escala de momento sísmico. Ambos movimientos telúricos a 39 segundos uno del otro, lo que se constituyó en una de las catástrofes más terribles por su alto grado de destrucción. El “Doblete sísmico” ocurrido dejó afectaciones bastante graves que ascienden a miles de víctimas y desaparecidos. El monstruo físico, así llamado también, por los expertos, impactó a Caracas, La Guaira, declarada zona de desastre por el colapso de edificios y daños en el aeropuerto, según la Nasa con su satélite: El Sentinel-1 detectó 58.870 edificios entre dañados y destruidos. Otras regiones reportaron fuertes daños.
En este nuestro presente que sostiene nuestra historia, la tragedia traída por los sismos abraza a toda Venezuela, es más, dejó al desnudo la inacción institucional y el desamparo en el que se encuentran los ciudadanos. Una administración que no gestionó al servicio de los herederos de un país con abundantes recursos biodiversos. En medio de las lágrimas, el desconcierto; es un orgullo resaltar la cristalina resiliencia y el ejercicio de la solidaridad, valor que enaltece nuestra venezolanidad. Es el venezolano desde los cuatro puntos cardinales, en un todo armónico de ese hacer mío, con el quehacer contigo y con los otros, ¡juntos y, organizados! con tesón comprendiendo la nobleza de crear equipos de trabajo y actuar con dignidad y valor ante tantísimo obstáculo. Como sociedad tenemos que reflexionar y repensarnos. Estar convencidos, (ya no es sospecha), de que esto que vivimos es un nudo crítico, una alerta a la realidad nuestra como ciudadanos, del trance de una República que desgarrada por el luto, le llora el alma.
El tejido social venezolano enfrenta una erosión masiva, dañina para la red que engrana ciudadanía. Imperiosa la confianza y el sentido de amor por lo nuestro, por el encuentro con el otro, con grandeza y constancia enalteciendo nuestra cultura, rompiendo con lo que corrompe, es el desafío. No es momento de traspiés en medio de los entresijos. Tenemos que hallar esa brújula que conecta nuestros tiempos patrios, reconociendo que la venezolanidad es, resiliencia, solidaridad, es la vida y el fundamento que nos ayuda a seguir surfeando en un entorno social lleno de cambios impredecibles.
Es con educación que se crece con dignidad, ética y moral. Ciudadanía consciente y valiente ante nuestros deberes y derechos, de nuestros símbolos y su gran significación. Instemos a los jóvenes, nuevas generaciones que solo tienen una sutil idea de lo que es la genuina venezolanidad, a la criticidad, formación educación, propósitos primordiales para que despierten conociendo la patria, sintiendo y creyendo la identidad, su historia, geografía…
Apreciar la mutualidad que guía por donde discurre la senda que nos lleve a la familia unida, a la escuela alegre, a los campos con fragancia de flores silvestres, a fascinarnos con los borbollones de lagunas, ríos y riachuelos; la calidez del fogón del cual no puedes ni te dejan ir sin tomar alimento y degustar un aromático café. Pensar en la construcción de Venezuela, para ello, provocar la emanación de la sensatez, la valentía, el amor genuino por Venezuela, con verdad. En estos momentos de tanto dolor, es cuando más tenemos que repensar a Venezuela desde la niñez, la adolescencia, la familia y la escuela. Venezuela se levantará de la mano de Cristo Jesús y, con nosotros, con el corazón dispuesto. La Historia, nutrimento moral para fortalecer el alma de los pueblos, frente a la superficialidad, el olvido y la crisis de valores, así nos dice don Mario Briceño-Iragorry que, “Mientras más vigorosos sean los nexos que unen el alma del pueblo, más resistente y fácil será su defensa. Cuando, en cambio, las naciones han descuidado el cultivo de sus lazos morales, será más factible su dominio por las fuerzas extrañas. Jamás perecerá íntegramente un pueblo que mire hacia su pasado…”.
Consulta:
-Briceño-Iragorry, Mario. Palabras previas. 1952
-Frailán, Pedro. Venezuela, Historia y Política.
-Ruiz Rivas, Guillermo. Simón Bolívar.
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