Valeranos reducen sus porciones de comida

Ahora solo son dos al día

A dos comidas al día se reduce alimentación de muchos trujillanos

La crisis alimentaria se ha intensificado en los últimos años, ya no por la falta de alimentos, pues ahora se puede encontrar todo en un solo lugar, sino por la falta de poder adquisitivo que tienen los recursos

 

Naireth Hernández/ECS
naihnz@gmail.com

 

Los ciudadanos han expresado que ya no pueden alimentarse correctamente, pues ahora deben decidir si desayunan o almuerzan. Con lo que ganan de sus trabajos no les alcanza, apenas compran comida para dos días y esto cuando son familias pequeñas que pueden comprar “un poquito de cada cosa”.

Como es el caso de María (nombre ficticio para proteger su integridad), una vendedora ambulante de ramas, madre de tres hijos quien aseguró, “aunque trabajo día a día no puedo darles las tres comidas, trato de que las dos que se comen sean bien resueltas para que puedan aguantar”.

Sacrificó el estudio de su hijo menor por no tener cómo comprarle los útiles escolares, alegó “si tengo para una cosa no tengo para la otra, lo primero es comer. Ahora mi hijo me ayuda con las ventas de las ramas, tratamos de ayudarnos para poder sustentarnos”.

Dio a conocer que muchas veces ha tenido disputas con la policía, “llegan y nos quitan todo sin preguntar ni escuchar razones. Sabemos que está prohibido, pero si no lo hacemos no comemos, es la única manera que tengo de ganar dinero”.

 

A la buena de Dios

Sentado en espera de un ser generoso que le tienda una mano para comer. Foto Naireth Hernández

Así como este hay muchos casos, otro de ellos es el de Juan Gregorio Urbina. Actualmente no trabaja, su edad no lo permite. Ahora solo está sentado a las afueras de la iglesia San Juan Bautista de Valera esperando a que la gente lo ayude con una colaboración para poder comer.

Aseguró que hace unos años era ayudante de albañilería y así se ganaba la vida. “Cuando la situación del país fue empeorando dejaron de buscarme como ayudante, ya nadie me contrataba. Decidí hacer otros tipos de cosas; sacarle la basura a la gente, depositar dinero en los bancos, hacer mandados, todo lo que pudiera para ganarme alguito y poder comer. Pero al paso del tiempo la gente también dejó de ayudarme”. Con una sonrisa que no iluminaban sus ojos concluyó “no los culpo, a ellos también les ha afectado bastante”.

Afirmó que ahora pasa días enteros sin comer, le toca esperar que la gente le dé para poder reunir y comprar, “ya nadie regala nada, es muy raro”. No es el único, pues muy cerca de él, hay otros que se posan en el lugar para pedir.

 

Daños a futuro

Historias como estas se ven a diario en cada rincón de Venezuela, lo peor es que cada vez van en aumento, afectando no solo a los adultos sino también a los niños, y no solo la parte alimenticia también la intelectual y psicológica, pudiéndoles causar futuros daños en sus conductas.

Niños valeranos sufren las consecuencias de la crisis alimentaria. Foto: Referencial

 

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