Por: Pedro Frailán.
A: Don Roberto Faccín Celedón, valerano de corazón.
“Adora a tu ciudad, pero no por mucho tiempo,
olvida el tacto de sus piedras,
sé gentil a tu paso y prosigue de largo,
no proyectes quedarte entre sus muros
hasta fundirte en tus paisajes”.
Ciudad, poema de Eugenio Montejo. En el poemario “Mural escrito por el viento”.
Valera la ciudad para el encuentro, eso ha sido predominantemente su destino. En su recorrido histórico son muchas frases que hermosamente se le han asignado, recientemente en esos encuentros con la lectura conseguí una que me agradó mucho, “Valera la sultana del Motatán”. Sultana es una categoría femenina de reinado, de contemplación, de querencia integral y las aguas del río Motatán pues, desde nuestros ancestros es la pila bautismal primero, de la cultura cuica y hoy, de la cultura trujillana.
En el alma de su gente tiene sus propios símbolos como Doña Mercedes Díaz, El Zanjón del Tigre, Santuario Diocesano San Juan Bautista, el mosaico del antiguo, Teatro Libertad, Ateneo de Valera, entre otros, que se han convertido en manifestaciones de comunicación y lenguaje son significados de orgullo de sentimiento.
Valera es una ciudad joven en su fondo bibliográfico existen una serie de textos de gran valía, pero uno de los más completos es el escrito por el Dr. Raúl Díaz Castañeda, “Valera dos siglos”. Este libro la primera vez que se editó fue cuando la ciudad cumplió 150 años, en 1970. Cincuenta años después se actualizó con este título.
El Dr. Díaz Castañeda explica la evolución de la ciudad, desde el origen de su nombre, cómo su desarrollo por diversas etapas históricas. Recordemos el nombre se inspira con el encomendero Marcos Valera en el 1595 aproximadamente. En primer lugar, ¿qué es una encomienda?, fue una institución de la monarquía española para su posesión en América, con la finalidad de cumplir objetivos económicos y sociales donde se le asignaba una parcialidad de tierra. En este caso, ¿qué pasó con esta encomienda?, prevaleció en el tiempo. Muchas de ellas no se mantenían, por lo tanto, la historia e historiografía trujillana no registra este desarrollo.
Trabajos destacados como Orígenes Trujillanos, del investigador y escritor, Amílcar Fonseca; Sobre el Cauce de un Pueblo del historiador betijoqueño, Arturo Cardozo; Historia del Estado Trujillo, publicado por el historiador, Mario Briceño Perozo; entre otros. En cuanto al contexto nacional en la “Historia de la provincia de Venezuela, de José Oviedo y Baños, .los documentos escritos por el Hermano Nectario María y la Historia Colonial de Guillermo Morón, por ningún lado resalta la fundación de una ciudad en la Capitanía de Venezuela con el nombre Valera. Que están considerados clásicos de nuestra historia colonial.

Esto fue un proceso muy complejo en cuanto a la fundación de las villas que, a partir de 1776 y 1777 se comenzó a considerar la categoría Venezuela como una unidad. Muchos proyectos de ciudades no prevalecieron tanto en el oriente como occidente en las distintas Capitanías Generales de Tierra de Gracia, como fueron las de Margarita, Venezuela, Guayana, Trinidad Andalucía y la Grita, y luego, Mérida. Algunos proyectos fundacionales sí prevalecieron con mucha insistencia y se consagraron como ciudad. Claro hay que resaltar que una institución es una encomienda y otra es una ciudad y con ello la consideración del tiempo y el lugar, unas tuvieron actos de ceremonia otras fueron un evolución al tiempo se hicieron acuerdos fundacionales.
En cuanto a Valera no se registran hechos significativos y reales en los dos siguientes siglos, es decir, desde 1595 a 1695 luego a 1795. Volviendo al libro de Díaz Castañeda, dice que cuando aquí estuvo de visita el Obispo Mariano Martí en el año de 1777, vino a corroborar varios hechos y casos, tal cual, como lo registró en sus memorias, la aparición de la Virgen del Rosario de Durí, y también en sus registros hace mención a una extensa meseta la cual, denomina como “Valera”, quedando inscrito este nombre, resaltando aquí a Heródoto cuando dice que: “La Historia nace cuando se escribe”.
Más adelante, en un hecho muy sobresaliente para nuestra historia, es la promulgación para primera Constitución del estado en 1811. Sin embargo, Valera como poblado, caserío, comarca no aparece. Quienes tienen representantes de los cantones de Escuque, Boconó, Carache y Trujillo; son Trujillo, Betijoque, Mendoza, Boconó, Motatán, Mesa de Esnujaque, La Puerta, Niquitao, Escuque, Tostós, Siquisay, Burbusay, El Burrero, Santa Ana, San Jacinto, San Miguel y Jajó.
Al poco tiempo, el papa Pio VII, ejerció la silla papal entre los años 1800 y 1823. Entonces, designa a Monseñor Doctor Rafael Lasso de la Vega como Obispo de la Diócesis de Mérida, quien venía de Panamá territorio controlado por los realistas. Recordemos que estamos en plena guerra independentista. Anteriormente había estado en Bogotá capital del virreinato, la nueva Junta Suprema le pidieron hacer el voto de obediencia, pero se negó, entonces la Junta decidió confinarlo a Panamá territorio monárquico. Luego Fernando VII, le otorga este nombramiento de obispo en Mérida – Maracaibo hechos ocurridos en el año 1815, aunque lo ejerce a partir de 1916.
Al trasladarse para Venezuela la situación es muy difícil políticamente entre republicanos y realistas. La territorialidad merideña con su clero está comprometida con la república, pero Maracaibo es fiel a los realistas. Como se puede inferir, dirigir una organización de tal compromiso, teológico, espiritual y moral no es fácil. Este personaje dentro de la Iglesia Católica, la cual, tiene la mayor organización de archivos y registros a nivel continental, es un representante destacado por su carrera académica.
Él es el que decide para el año 1820 crear la Parroquia Eclesiástica San Juan Bautista de Valera, es decir, que en tiempos recientes estaba evolucionado un poblado con algunas casas de techo de palma ya que la meseta se había convertido en camino de arreadores entre los pueblos circunvecinos. De acuerdo con la analogía histórica, ya aquí este lugar contaba con una capilla u oratorio en advocación a San Juan Bautista, considerado como uno de los grandes profetas de su época comparado con el valiente profeta Elías. Tiempo atrás, Juan fue el encargado de bautizar a Jesús en el río Jordán y se llenó del Espíritu Santo.
Los terrenos de ese oratorio fue donado en vida por Doña Mercedes Díaz, ella no vio esta obra porque murió, fueron sus herederos los que consagraron este deseo. Este fue un hecho muy importante, porque es el impulso para una serie de donaciones que más adelante hicieron posible la consolidación de la comarca, la cual, por excelencia es el lugar para el encuentro, de reunión con los demás pueblos de Trujillo; Valera es la casa de todos aquellos que desean albergarla. Es una ciudad sin héroes ni caudillos ni militares. Naciente ciudad con mirada amplia para la libertad, para dialogar, para la participación y, por supuesto, una ciudad para la ciudadanía.
Una ciudad joven, pero señorial.
Continuará…
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