Una venganza sería la causa de su asesinato

Los asesinos de Eulogio Hernández son buscados por el Cicpc.

Eulogio Antonio Hernández (55) falleció luego de sufrir cinco impactos de bala, que le propinara un delincuente, mientras se encontraba en su parcela. Nadie vio o escuchó nada, pero -según sus familiares- no era para robarlo. En tal sentido, el Cicpc maneja una posible venganza. Investigan la identidad del supuesto enemigo

La División de Investigación de Homicidios, del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), prosigue las averiguaciones en torno al asesinato de Eulogio Antonio Hernández, de 55 años, ocurido en la tarde del pasado domingo. De acuedo a sus familiares, el criminal le disparó mientras él se encontraba en su parcela, ubicada en el sector Las Playitas, parroquia Chejendé, del municipio Candelaria. En ese momento él buscaba a varios becerros que había sacado en la mañana y pretendía guardarlos en sus corrales. No tenía nada de valor y tampoco se acercaron a la vivienda a robar.

Además, el trabajador sufrió al menos cinco disparos en la espalda y el cuello. Indicadores de ensañamiento contra la víctima y una posible venganza. Esa pista es la que siguen los detectives, quienes pretenden conocer si el hoy difunto había recibido amenazas de muerte o había tenido discusiones con personas de dudosa conducta moral, recientemente. De encontrar algún sospechoso, los funcionarios no dudarán en llamarlo a declarar y constatar una posible responsabilidad.

Un hombre tranquilo

Por otro lado, este hecho de sangre que sacude, nuevamente, a la Zona Baja del estado Trujillo, plantea un nuevo reto para las autoridades, pues se trata de un hombre tranquilo y trabajador. Según sus familiares, Eulogio no era problemático. Le gustaba criar animales y sembrar en la parcela de Las Playitas, muy cerca de donde vívía con su hermana. Deja una mujer y dos hijos mayores de edad. La comunidad y sus seres queridos piden que se haga justicia y el sospechoso sea capturado.


Su hermano lo encontró

Este crimen sangriento ocurrió a primeras horas de la tarde, cuando Eulogio Antonio Hernández, de 55 años, salió de la vivienda que comparte con su hermana, en Chejendé, y se dispuso a buscar a varios becerros que había sacado al monte. A las 4:00 pm, de acuerdo al relato conocido, la dama vio regresar a los animales solos y se extrañó. Sintió un mal presentimiento y le pidió a otro de sus hermanos que lo buscara. Pocos minutos después, su familiar lo encontró muerto en medio de una quebrada de esa parcela. El cádaver tenía varios signos de violencia, entre ellos las 5 heridas en la espalda, pecho y cuello.

Salir de la versión móvil