Ernesto Rodríguez (ernestorodri49@gmail.com)
En el año 2017 se publicó una obra del eminente historiador estadounidense Timothy Snyder (nac. 1969) titulada: ‘Sobre la Tiranía’ (1).
En pocas palabras, Snyder, que es Profesor en la Universidad de Yale, plantea
que hasta las democracias aparentemente más sólidas, en realidad son mucho
más frágiles de lo que se pudiera pensar. Por eso insiste en la importancia de
que todos los ciudadanos ejerzan una vigilancia permanentemente para
mantener saludables y vigorosas las instituciones democráticas con el fin de
impedir una posible tiranía. En efecto, Snyder hace referencia al famoso
discurso que pronunció el abogado estadounidense Wendell Phillips (1811-
1884), que luchaba a favor de abolir la esclavitud y dijo: “Vigilancia eterna es
el precio de la libertad – el poder siempre está robando a muchos a favor de
unos pocos (…) Solamente con una vigilancia permanente se puede impedir
que un demócrata en un cargo se convierta en un déspota” (discurso de fecha
28 de enero de 1852 ante la ‘Sociedad anti-esclavista de Massachusetts’).
Uno de los temas más importantes que analiza Snyder es que muchas personas
son proclives a ser ‘obedientes’ y ‘seguir órdenes’ de una autoridad aunque
debido a esa obediencia cometan atrocidades. En tal sentido refiere el famoso
experimento que realizó el psicólogo Stanley Milgram (1933-1984) nacido en
Estados Unidos de familia judía europea. Cuando se conocieron las
aterradoras monstruosidades cometidas por oficiales y soldados nazis,
Milgram se propuso investigar la potencialidad de muchas personas para
obedecer ciegamente las órdenes recibidas sin reflexionar sobre las
implicaciones éticas de lo que hacen. En la Universidad de Yale en 1961 hizo
un experimento con estudiantes y ciudadanos de New Haven, en el cual
Milgram dijo a unos participantes que debían aplicar descargas eléctricas a
otros participantes cuando se equivocaran en un estudio sobre el aprendizaje.
Lo que no sabían los participantes que aplicaban las descargas, era que los que
supuestamente las recibían, en realidad no las recibían y solamente simulaban
que las recibían y aparentaban que les dolía mucho. Los que aplicaban las
descargas no conocían a los que las recibían y cuando Milgram ordenaba
aumentar la descarga, muchos obedecían aunque los que las recibían se
retorcían del dolor y llegaron a perder la conciencia. Algunos participantes no
quisieron seguir aplicando descargas pero no se interesaron por el estado de
salud de los afectados. Snyder asevera que ese factor de ‘obediencia’ es uno
de los que más facilita la instauración de un régimen dictatorial.
Snyder también hace referencia al incendio del Reichstag el 27/02/1933 en
la Alemania Nazi. No se sabe con certeza si fueron los mismos nazis los que lo
incendiaron, pero Adolf Hitler (1889-1945) aprovechó el incidente y dijo:
“Ahora no habrá misericordia. Cualquiera que se oponga en nuestro camino
será aplastado” (2). Según Snyder, los tiranos aprovechan cualquier incidente
para justificar la represión y consolidar su dictadura. Snyder también insiste en la importancia de que los ciudadanos lean mucho e investiguen la verdad, para que nunca sean manipulados por las noticias y la propaganda.
En fin, todas las democracias en el planeta son frágiles.
NOTAS: (1) Timothy Snyder (2017) ‘On Tyranny. Twenty Lessons
from the Twentieth Century’. Tim Duggan Books. New York. (2) Pag. 104
en Op. Cit.



