Una campaña sin fecha de elecciones ni candidatos

Fotografía de archivo, tomada el pasado 27 de octubre, en la que se registró al líder opositor venezolano Juan Guaidó, durante un acto proselitista, en Caracas (Venezuela). EFE/Miguel Gutiérrez

 

Caracas, 4 nov (EFE).- No ha sonado la campana y los corredores ya están poniendo zancadillas en el país, donde, sin una fecha de elecciones presidenciales determinada ni candidatos claros, se está configurando una atmósfera de campaña que nadie sabe cuánto durará ni el curso que vaya a tomar.

Por encima de la incertidumbre, un estado habitual de la política en la nación petrolera, circulan eslóganes, llamamientos a movilización, videos proselitistas, discursos triunfalistas, ataques velados o descarnados entre adversarios y promesas de cambio, lo que, a todas luces, muestra el comienzo de una cruzada electoral.

Y los electores, que no saben a quién elegir o cuando van a votar, están expuestos a todos estos mensajes, típicos de un ambiente muy cercano a las urnas, si bien las presidenciales deberían celebrarse en 2024, dentro de, al menos, 15 meses. Sin embargo, la posibilidad de un adelanto de los comicios ha acelerado las cosas.

LOS SUPUESTOS CANDIDATOS

Aún cuando ni Nicolás Maduro, ni el opositor Juan Guaidó -que en 2019 desafió la legitimidad del jefe de Estado al autoproclamarse mandatario encargado- han oficializado sus aspiraciones, sus propias acciones delatan el interés que tienen por vencer en las urnas.

Maduro, que aspiraría a un tercer mandato, pregona como un éxito personal la incipiente recuperación económica, luego de seis años de recesión, y augura todo tipo de desgracias en caso de que la oposición se haga con el poder, una idea reforzada a diario por altos funcionarios del Ejecutivo a través de los medios estatales.

El presidente no tiene que decir mucho, pues para eso tiene a todo el Gobierno haciendo campaña a su favor. Gobernadores, ministros, alcaldes o diputados. Todos elogian el liderazgo de Maduro, al que se refieren como «conductor de victorias», «superbigote» o cualquier término que suene a ganador.

Guaidó, por su parte, intenta erigirse como el gladiador de una nueva lucha, la de conseguir que se anuncie la fecha de las presidenciales y, con ese grito de guerra, sorprendió recientemente al encabezar una pequeña caminata hacia la sede del órgano electoral en Caracas, luego de años sin manifestaciones de este tipo en la ciudad.

Se trata de «la elección que nos deben». Así lo vende el opositor para recordar que los comicios de 2018, en los que Maduro fue reelegido por amplio margen, no pueden considerarse ni libres ni justos por la falta de garantías de esa contienda que fue cuestionada por numerosas democracias occidentales.

En esa arena de posibles competidores, se puede identificar también a Henrique Capriles, el dos veces candidato presidencial que publicó un video con el eslogan «vamos a encontrarnos» y levantó una polvareda en redes sociales, en las que numerosos internautas reaccionaron a favor y en contra de su eventual postulación.

Nicolás Maduro, en Caracas (Venezuela). EFE/Miguel Gutiérrez

LOS CANDIDATOS CONFIRMADOS

Solo del lado opositor hay varios nombres que abiertamente buscarán ganar el cargo más alto del país y ya están trabajando en conquistar al electorado. La lista incluye a exdiputados, exchavistas y excalcaldes que están haciendo presión para que se defina, primero, la fecha de las primarias de las que saldrá el adversario del Gobierno.

Entre la mayoría de hombres que compiten, resaltan las dos exdiputadas que mostraron sin medias tintas sus ambiciones: Delsa Solórzano y María Corina Machado. Ambas se hicieron a un lado en ediciones anteriores, pero ahora están convencidas de representar la esperanza de un cambio, tras 23 años con la revolución bolivariana en el poder.

Mientras, delfines de partidos más tradicionales están recorriendo el país y haciendo promesas que nadie sabe cuándo podrían materializarse y que son recibidas por ese 80 % de la población que se encuentra en pobreza, ante lo cual la ilusión de una mejora a futuro luce débil frente a la necesidad que tienen los ciudadanos de cubrir sus necesidades básicas.

Esa masa electoral, voluble según la encuesta que se lea, presencia cada día el debate mediático, así como el que se libra en las redes sociales con una intensidad propia de una campaña en su etapa cumbre, pero nadie sabe o, al menos, nadie dice nada que derive estas tertulias en datos concretos, como cuándo se votará y quiénes finalmente competirán.

La incertidumbre, aunque reina, no impide que la atmósfera política se caliente en Venezuela.

 

 

 

 

 

 

 

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