El servicio de refrigeración para la conservación de cuerpos en la morgue del Hospital Universitario Pedro Emilio Carrillo, ubicada en el municipio Valera, registra una interrupción en su funcionamiento desde hace al menos tres meses, según informaron fuentes vinculadas al sector salud de la localidad.
A falta de equipos operativos para detener el proceso biológico de descomposición, los restos humanos depositados en las instalaciones permanecen a temperatura ambiente, lo que acelera su degradación natural en lapsos de tiempo reducidos.
De acuerdo con los protocolos de salud pública y epidemiología, la ausencia de una cadena de frío para la preservación de cadáveres genera consecuencias directas en el entorno sanitario:
- Emisión de gases y fluidos: la descomposición genera la liberación de lixiviados (fluidos corporales) y gases como el sulfuro de hidrógeno y el amoníaco, los cuales se dispersan por la infraestructura colindante del centro forense.
- Proliferación de vectores: las condiciones actuales facilitan la reproducción de insectos, larvas y roedores, organismos que actúan como vectores mecánicos en la transmisión de bacterias hacia áreas adyacentes.
- Contaminación bacteriana: el personal médico, técnico y los usuarios del centro forense quedan expuestos a la inhalación de bioaerosoles y al contacto con bacterias patógenas, incrementando la probabilidad de afecciones respiratorias, dermatológicas y gastrointestinales.
Hasta la fecha, las autoridades de la institución y los organismos competentes en materia de infraestructura hospitalaria no han emitido una declaración oficial sobre esta situación ni los planes de reparación o sustitución de las unidades de enfriamiento afectadas.
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