Tópicos/ Los desechos políticos del socialismo venezolano

 

“Las políticas públicas pueden ser definidas someramente como la expresión de la necesidad que tiene el Estado de intervenir en el contexto social. Su funcionabilidad estará entonces orientada principalmente a resolver problemas derivados del propio desarrollo social y que le exigen a éste implementar mecanismos de regulación” Eolo Díaz-Tendero. La acción pública como creación de circuitos de reconocimiento. Revista Ciencia Política. Universidad de Chile. 2001: 54

Cualquier lectura desde el texto anterior para Venezuela dirá todo lo contrario. Aquí el Estado interviene no para resolver problemas sino para agudizarlos. Eso lo entendieron bien los primeros funcionarios del gobierno del señor Chávez, pues bastaba ser un pésimo funcionario para ser premiado y por el contrario, uno eficiente era despedido. Pensar desde la Venezuela actual tiene diversas definiciones, conceptos y visiones. Y desde esta catástrofe vale decir que lo que viene requiere un nuevo orden, nuevas leyes y normas y, sobre todo una nueva educación desde la familia a la universidad. El mérito tendría que su bandera básica y el respeto global el nuevo símbolo. Pero pensar en estos tiempos para definir la sociedad ideal, el hombre deseable o la política posible implica echar mano de autores ocupados de esa tarea. Según Claude Lefort, Hanna Arendt fue reconocida en los Estados Unidos como una excelente pensadora política, lo mismo en Europa. Quizás donde menos se le conoce por tal cualidad es en Latinoamérica y, en Venezuela es casi una desconocida en nuestras maltratadas y cansadas academias.
Según la Arendt, comprender es hacerse cargo del tiempo en el que vivimos. No es resignarse, sino reconciliarse con el tiempo para comprenderse a sí mismo. Es decir, preguntarse: ¿Cómo es este mundo que habitamos? ¿Cómo ha podido nacer algo como el totalitarismo? Puesto que no nació de la nada, sino de esta cultura que nos era familiar. Los sujetos de la destrucción venezolana no vinieron de Marte, por decir lo menos. Pensar es con sus palabras; “creo que el pensar como tal nace a partir de la experiencia de los acontecimientos de nuestra vida” Pensar seria así un verbo donde su acción está íntimamente asociada con algo que nace y no con lo ya pensado. Es crear desde el inicio donde todo tipo de pensamiento se pone a prueba del acontecimiento. Son los acontecimientos el punto de referencia para vincularnos con aquello que considerarnos inaceptable. Lo que deja este Socialismo Bolivariano debe servir de insumo para no repetir sus prácticas y ejecutorias y es desde esta afirmación donde construiremos nuestro inventario de ideas. Sin referirse al problema creado por un Estado confundido con gobierno, todo acto reflexivo en política termina siendo ocioso e inútil. Por eso la experiencia del Nazismo la interpretó H. Arendt con la sospecha de que los intelectuales alemanes de 1933 habían muerto desde el mismo momento en que no pensaron. Saque sus conclusiones.

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