Ernesto Rodríguez (ernestorodri49@gmail.com)
Se dice que en nuestro país desde hace años está aumentando la prostitución debido a la crisis social y económica, y hay personas que se apresuran a ‘condenar’ y dicen: “la que va a ser puta será puta, con crisis o sin crisis”.
Pero ese tipo de fatalismo es un gravísimo error. En vez de condenar deberíamos hacer un esfuerzo para comprender los motivos sociales, económicos y humanos que están causando ese incremento. El filósofo holandés Baruch Spinoza (1634-1677) en su obra: ‘Tratado Político’, publicado en 1677, dice: “Yo me he esforzado cuidadosamente para no ridiculizar las acciones humanas, no lamentarlas ni execrarlas, sino entenderlas” (Cap. I, Introducción). Toda persona debe ser analizada en el contexto de las circunstancias sociales que ha vivido, sobre todo si es una persona joven.
En un artículo pasado vimos estudios que evidencian la importancia de leer obras universales porque mejora la capacidad de análisis moral del lector.
Entonces vamos a recordar algunas obras de grandes escritores que tratan el tema de la prostitución con una comprensión humanística considerando las circunstancias sociales que han vivido muchas prostitutas.
Por ejemplo el gran escritor francés Victor Hugo (1802-1885) en su novela: ‘Los Miserables’ (1862), describe entre muchos personajes a Fantine, una muchacha que siendo muy joven fue seducida, embarazada y abandonada. Ella se ve obligada a ser prostituta para mantener a su pequeña hija Cosette, y en la novela se contrasta la actitud implacable y deshumanizada del inspector de policía Javert que la reprime por su actividad, con la actitud humanitaria y comprensiva de Jean Valjean, que la ayuda y luego se encarga de Cosette cuando Fantine fallece.
Recordemos al escritor ruso L. Tolstoy (1828-1910) que en su novela: ‘Resurrección’ (1899) narra el caso del príncipe Dimitri Nekliúdov que actúa como jurado en un proceso y descubre que una prostituta a quien se acusa de homicidio es la misma mujer que él había seducido y abandonado años atrás. En efecto, Katiusha era una muchacha inocente que se entregó a Nekliúdov por amor, y entonces éste comprende que su actitud con ella fue el primer eslabón de una larga cadena de caídas y se siente muy culpable. Katiusha es condenada a trabajos forzados en Siberia y el príncipe le pide perdón y la acompaña durante su condena. Entonces Nekliúdov concluye que su sociedad es injusta y cruel con las personas humildes. Recordemos al escritor ruso F. Dostoievsky (1821-1881) que en su obra: ‘Crimen y Castigo’ (1866), describe a Sonia, una humilde prostituta que se enamora de Raskolnikof, y es leal hasta el extremo de acompañarlo a Siberia cuando él es condenado. Recordemos al escritor francés H. Balzac (1799-1850), que en su novela: ‘Esplendores y Miserias de las Cortesanas’ (1839-1847), describe a Esther Gobseck, una muchacha que fue prostituta, pero se redime gracias a su bella relación amorosa con Lucien de Rubempré. No obstante, el perverso Carlos Herrera domina a Lucien y desea que el joven se haga con una gran fortuna y utiliza a Esther para que seduzca a un magnate despreciable. Ella accede por el gran amor que siente por Lucien, pero llega a sentirse tan frustrada que termina suicidándose, y luego Lucien también se suicida….
Recordemos al escritor francés Alejandro Dumas (hijo) (1824-1895), que en su obra: ‘La Dama de las Camelias’ (1852), narra el caso de Armando Duval que se enamora de la bella cortesana Margarita Gauthier, y ella le corresponde con un sincero amor.
Podemos recordar también al escritor venezolano Miguel Otero Silva (1908-1985), que en su novela: ‘Oficina No. 1’ (1961) narra, entre otros sucesos en un poblado petrolero, el caso de Charles Reynolds, un técnico norteamericano de la empresa que se enamora de una humilde prostituta conocida en el poblado como “La Greta Garbo”. Los demás norteamericanos de la empresa y sus esposas se escandalizan y lo presionan para que desista, pero Reynolds enfrenta la presión y se la lleva como su esposa a Nueva Orleans.
Por otra parte es interesante analizar cómo en épocas pasadas de la historia la prostitución no era mal vista.
En la antigua Atenas la prostitución era legal y había varias clases sociales de prostitutas. Las de más baja condición eran las ‘pornoi’ (del griego ‘porne’: prostituta) que en su gran mayoría provenían del oriente y trabajaban en el puerto ateniense de El Pireo, donde había mucha actividad comercial y marineros. Pero las de más elevada condición eran las ‘hetairas’ (del griego ‘hetaira’: compañera) que eran literalmente ‘damas de compañía’ (1). Por ser mujeres no llegaban a tener derechos de ciudadanos, pero gozaban de un estatus social, y adquirían algo de educación y capacidad para conversar, y participaban a veces en reuniones sociales con políticos y filósofos. Por ejemplo, veamos el caso de Aspasia de Mileto (aprox. 450-430 A. de C.) que fue amante del gran estadista Pericles (aprox. 495-429 A. de C.), que desde 451 A. de C. hasta su muerte fue elegido ‘estratega’ 15 veces seguidas en Atenas. Pericles por ella se divorció de su esposa y nunca pudo casarse con Aspasia porque ella no era ciudadana ateniense, pero tuvieron un hijo llamado también Pericles.
Aspasia participaba en las reuniones políticas de Pericles, pero los enemigos de él, la denunciaban por haber sido hetaira y por regentar un burdel. Por ejemplo, el gran comediógrafo Aristófanes (445-385 A. de C.) en su comedia: ‘Los Acarnienses’ presenta al personaje Dikaipolis que dice claramente que Aspasia y sus mujeres eran putas (líneas 525-530). No obstante, el gran filósofo Sócrates (469-399 A. de C.) respetaba a Aspasia por su buen nivel intelectual y otras hetairas famosas como Tais, Diotima, Targelia y Leoncia, eran celebradas por su nivel filosófico y a veces, por su refinado estilo literario.
De manera similar, la historia evidencia que las costumbres sexuales pueden cambiar mucho. Heródoto (aprox. 490-425 A. de C.) fue un historiador griego que viajó mucho y escribió su famosa obra: ‘Historias’ (investigaciones) que consta de 9 libros y en la cual describe minuciosamente muchas costumbres de diversos pueblos. Veamos algunos pasajes. Sobre los masagetas (antigua Persia) dice: “Sus costumbres son estas: todos se casan, pero todos usan en común sexualmente a sus mujeres” (Libro I, 216). Sobre la antigua Lidia dice: “las hijas de cada familia lidia pobre trabajan como prostitutas para acumular suficiente dote que luego les permita casarse” (Libro I, 93). También: “Los lidios tienen costumbres parecidas a las de los griegos, salvo que prostituyen a sus hijas” (Libro I, 94). Más adelante Heródoto condena una costumbre de los antiguos babilonios: “La costumbre más infame de los babilonios es que toda mujer debe ir una vez en su vida al templo de Milita (nombre asirio de Afrodita) y unirse sexualmente con el primer forastero que le ofrezca dinero (…) Sea cual sea la suma de dinero ofrecida tienen que aceptarlo porque ese dinero es sagrado. Después de la relación sexual la mujer regresa a su casa. Las mujeres bellas consiguen rápido un forastero y regresan a sus casas, pero las que son feas pueden tener que esperar tres o cuatro años” (Libro I, 199).
Para finalizar, el problema de la creciente prostitución en nuestro país actualmente se solucionaría mejorando las condiciones sociales, económicas y educativas.
NOTA: (1) La información sobre las hetairas, Aspasia y Pericles la he tomado de Pags. 83, 154, 248-254 y 299-301 en Will Durant (1939,1966) ‘The Life of Greece’. Simon & Schuster. También de Pags. 96-101 en Robert Flaceliére (1989) ‘La vida cotidiana en Grecia en el siglo de Pericles’. Ediciones Temas de Hoy. (edic. francés: 1959). También de Paul LaCroix (1926) ‘History of Prostitution. Volume One’.También de Pag. 139 en Carlos Fisas (1999) ‘Erotismo en la Historia’. Plaza y Janés Editores S.A. Barcelona. España. También de Pag. 67 en ‘The Oxford Companion to Classical Literature’. Second Edition (1989). Edited by M.C. Howatson. Oxford University Press.
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