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SOBRE EL CRISTO DE LA SALUD | Imagen colonial de la Iglesia Chiquinquirá de Trujillo | Por: Alí Medina Machado

por Redacción Web
20/09/2026
Imagen del Cristo de La Salud

Imagen del Cristo de La Salud

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Por: Alí Medina Machado

 

I

La santísima imagen del Santo Cristo de la Salud, es un signo patrimonial fundamental de nuestro Templo Parroquial, junto con la imagen de Nuestra Señora la Virgen de Chiquinquirá y el Monumento del Santo Sepulcro; trilogía representativa que dignifica el acervo histórico religioso católico de nuestra comunidad parroquial, por ser tales sagradas imágenes altos signos para nuestra fe cristiana y de identidad y orgullo como pobladores de una comunidad parroquial sincera y efectivamente comprometida.

Nuestro templo parroquial posee como una de sus imágenes más queridas  y reverenciadas al milagroso Cristo de la Salud que ha acompañado la existencia de esta parroquia desde su nacimiento en tiempos coloniales. Ese tránsito histórico siempre ha mantenido la imagen en el seno del templo, bien en su primer lugar físico en el sitio de “Las Piedras”, hoy Plaza del Carmen, luego en la Iglesia de San Francisco, hoy Grupo Escolar  Carabobo, posteriormente en la antigua Ermita, hasta ahora cuando tiene lugar visible en nuestra iglesia parroquial. Siempre en primer lugar, como presidiendo ese orden interior de la vida religiosa, y siempre en ese lapso secular todos los pobladores han sido amantes de la imagen, cuidando y preservándola en su mejor estado; muy celosos de su importancia como santo milagroso y como un patrimonio.

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No obstante el cuido, en su largo proceso de existencia nuestro templo parroquial ha sufrido contingencias de distintas clases, entre ellas, los embates de la naturaleza, los arreglos y restauraciones del edificio, sobre todo de la Ermita, como ya templo parroquial, lo que obligó a entregar para resguardo y custodia las imágenes del culto. Y de esa necesidad se generaron problemas como la pérdida del cuadro principal al óleo con la figura de Nuestra Señora de Chiquinquirá, que fue robado, y la resistencia que hubo en una ocasión por parte de la iglesia Matriz, cuyo párroco se mostró reacio a devolver el monumento del Santo Sepulcro que se había prestado en una oportunidad. Como se puede ver el préstamo o cesión de los íconos mayores de la iglesia constituye un riesgo que debe evitarse.

 

II

En este caso concreto situamos nuestro interés en la iglesia parroquial de la Parroquia Chiquinquirá de la ciudad de Trujillo, en  la que tiene cuerpo y presencia una imagen colonial representativa de la crucifixión de Jesucristo, que traduce no sólo el doloroso trance de la pasión y muerte del hijo de Dios, sino que es una imagen que tiene en sí misma un profundo contenido y un valor histórico por su vejez, de lo que prueba fehaciente es el discurso de una cronística proveniente de la misma época colonial, copiada y sostenida por otros interesantes historiadores y cronistas, que lo han revelado y le han conferido ese valor histórico patrimonial que es lo que se quiere destacar, como cuerpo contenedor de una profunda carga significativa particularizada en su representación histórica, religiosa y cultural y como ayudante eficaz para propiciar identidad y sentido de pertenencia, por sus innegables condiciones de sujeto con significancia.

De manera que estamos interesados en dar una mirada detenida en el concepto y significado de este monumento acompañante secular de la parroquia y de la ciudad, con la finalidad de hacer una analogía entre la figura representada y su postulación como imagen religiosa simbólica que obtiene esta condición histórica , no tanto por la existencia multisecular de la imagen física, aunque sí es factible esta condición, sino porque el concepto de su significado ha extendido su atención por su tradicionalismo, por su propio peregrinaje temporal tan prolongado como monumento religioso básico de esta determinada iglesia parroquial, por su influencia diversa entre lo propiamente religioso y lo pagano, esto último, la penetración humana que le ha trastocado su figura desde la originalidad por efecto de su edad como obra artística material y de  los embates del tiempo, y las variadas exigencias de restauraciones y arreglos para que la imagen de Cristo se ofrezca en buenas condiciones presenciales siempre, entre otros estadios de su existencia visible. Pero, por encima de todo es apreciable y positivo que la divina imagen haya mantenido y gozado del más venerando respeto en su orden religioso-representativo.

Nuestro Cristo de la Salud es una forma escultórica particular conservada en su sitio destinado constituida por la clásica figura de Cristo en la cruz, imagen reproducida por la tradición, narrada y descrita por historiadores y cronistas, en específico, Francisco Domínguez Villegas que la denominó en página escrita: “El Santo Peregrino”. Y así dijo: “Según dato histórico de muy buena fuente el Santo Cristo de la Salud que se venera en la Iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, desde su llegada de España estuvo en Capilla propia en el sitio que hoy ocupa la placita “Sancho Briceño”, hasta el año 1678 que la capilla sufrió también la violencia de los piratas franceses que saquearon e incendiaron la ciudad”. (1974:63).

Pasa luego el narrador a contar el periplo de su peregrinación siempre en el ámbito físico parroquial, entre el templo de San Francisco, la vieja Ermita, casas particulares, hasta finalmente el lugar que tiene en la actual iglesia parroquial. Y Don Mario Briceño Iragorry, también se preocupa por nombrar la sagrada imagen, con queja precisa de la penetración que la ignorancia y el descuido han hecho al cuerpo físico del monumento en desmedro de su pureza como signo patrimonial. Dice el historiador:

“Entramos en la modesta ermita de la Chiquinquirá donde se veneraba el llamado Cristo de la Salud. (…) La ciudad la veneraba, no tanto por su valor histórico, cuanto por los numerosos milagros atribuidos a su intervención. Era en realidad un lujo de talla, que hacía recordar a los imagineros españoles del siglo XVI. La expresión agónica del rostro me infundió siempre, aun cuando  estuve hombre, un profundo respeto y una ingenua piedad. Tenía aquel Cristo lo que Miguel de Santiago hubo de buscar en el propio gesto de muerte del modelo lanceado por su mano de artista. Quizá era aquella, más que el primoroso San Francisco que hoy se guarda en la iglesia Matriz, la joya más preciada que Trujillo conservaba en sus tesoros coloniales.” (1997:37-38).

Los nombres de Cristo se ubican entre la religión y la fe. Como una resonancia significativa de su misión religiosa, el nombre de esta sagrada imagen, allí colocada en el seno del Templo, tiene que ver con la salud, con la sanación. La adjetivación, en este caso, lo identifica como un verdadero Cristo, pues la etimología viene de “crisma”, que es una palabra griega que significa “unción”. De ahí viene que Jesús recibe el nombre de Cristo, y por él el hombre queda santificado. (San Idelfonso, 1951: 155). La unción para la curación, para la sanación, como consecuencia del acto por la unción del crisma, se santifica el alma; y lo que se hace materialmente se aprovecha espiritualmente.

Dice San Idelfonso: “De muchas maneras es llamado  Cristo en las sagradas escrituras. Algunos nombres se le aplican por la razón de la divinidad y otros por razón de la humanidad”. (Ídem, 163). Y continúa su explicación; “Porque la palabra griega quiere decir unción, y se acomodó al Señor este nombre porque fue ungido por Dios Padre en espíritu, como se dice en los libros de los hechos apostólicos. (…). Este nombre de Cristo no es propio del Salvador, sino que designa potestad, es por tanto, nombre común, mientras que el nombre de Jesucristo es propio del Salvador. El nombre de Cristo nunca existió en otras partes ni en ninguna otra nación, sino solamente en aquel reino donde Cristo fue profetizado y de donde había de venir”, (Ídem).

Entre otros nombres asignados a esta figura fundamental de la iglesia tenemos: Hijo unigénito de Dios Mesías  Jesús, Rey Salvador, Emmanuel, Dios, Hombre, Hijo de Dios; cada uno de ellos con un sentido determinado y predeterminado también, en la búsqueda de una significación religioso-litúrgica, fundamentalmente.

 

III

Esta importante imagen religiosa prestigia el acervo documental tangible de la parroquia, la ciudad y del estado. Tal vez sea una de las imágenes religiosas más antiguas con que cuenta la Iglesia Católica regional. Es un monumento cristiano de mucho valor, lo que debe profundizar su cuido y preservación, al igual que necesita mayor interés por parte de la Jerarquía diocesana y de otras instituciones contextuales. Merece un mayor reconocimiento, como una fundación con su nombre o una sociedad que le provea de una mayor  significancia  social.

A nuestro venerado Santo Cristo de la Salud lo necesitamos como un valor espiritual y una fuerza espiritual cristiana que siga fortaleciendo nuestra fe y esperanza en Dios Todopoderoso y en su Santa Iglesia.

 

 


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Tags: Alí Medina MachadoSentido de HistoriaTrujillo

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