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Simón Rodríguez, 256 Aniversario de su Nacimiento | Por: María Sara Vivas Araujo 

por Redacción Web
02/11/2025
Reading Time: 5 mins read
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Por: María Sara Vivas Araujo

 

«Instruir no es educar, ni la instrucción puede ser un equivalente de la educación, aunque instruyendo se eduque»

Simón Rodríguez.

 

La educación puesta en el centro de la sociedad juntamente con el trabajo creador son instrumentos esenciales para el desarrollo y crecimiento de la nación, muy a propósito, como tiene que ser, a partir de los espacios pequeños, del lugar, de los municipios. Una educación en la equidad que devele genuina libertad, independencia, donde prevalezca la igualdad de oportunidades. Propulsar una educación que fragüe mujeres y hombres excepcionales. Autónomos, originales, con iniciativa y determinación; ciudadanos que persuasivos forjen ciudadanía en un obrar ético, educado, con clara comprensión de la realidad social en todos sus ámbitos.

El exordio despunta para decir que Simón Rodríguez, a edad muy temprana, y con la hondura de su pensamiento expedito para la crítica y el análisis, fue dilatando su vida intelectual, consustanciada con el pensar, aprender, saber y hacer; en una generosa y tenaz cohesión. No se trata de mitificar el hombre y su pasado, pero, sí de mirar y admirar su originalidad y la vigencia de su gran obra trascendental, en la cual invirtió toda su vida. Su ideario educativo pensado, expuesto, defendido con su propia seguridad y en tiempos de confrontación, de Independencia. En la actualidad, sus ideas educativas han de ser mudadas con urgencia del pretérito para construir en presente indicativo.

Resulta interesante cómo los libros llegaron a América. En primer término por encargo, luego, a través del libre comercio. A Caracas llegaron y, con ellos, la fascinación por la lectura que develó todo un horizonte plural. Época pletórica por el despertar que advertía los grandes acontecimientos científicos y culturales. Todo ello aderezó su pensamiento para la construcción de una presencia nacional. Era el advenimiento de nuevas realidades. Agudo revelaba el desdén en materia educativa, y puntilloso se rebelaba ante el sistema imperante. Suave y despacio pero sin dejar de ser agudo se empezaría a alborotar la costumbrista vida en la Venezuela colonial

Durante sus estudios fue influido por Juan Jacobo Rousseau con su obra Emilio o De la Educación, publicada en París en 1762; pero para untarse más de su “orijinalidad” es de subrayar que, si bien cierto es que consintió las ideas educativas de Rousseau, siendo él poseedor de un alma libre, se presume que por su vuelo propio se libertará de él. El Emilio contemplaba que, “La educación primaria es la que más importa. Todo cuanto nos hace falta al nacer, y cuanto necesitamos siendo adultos, eso lo debemos a la educación” Rumazo. (2007). Sus ideas en sustancia con las de Emilio, sus aportes son vértebras pedagógicas necesarias.

En los escritos de Don Simón Rodríguez se hallan fraguados importantes desafíos sobre la base de la educación y desde la “Escuela de las Primeras letras”, hoy, Educación Inicial y Educación Básica, plataforma que ha de contar con educadores con vocación y mística, aunado a esto, educados, capacitados, probos, comprometidos con el presente del país: La niñez, la adolescencia, la juventud, tesoros  de la nación. Simón Rodríguez consciente de que la tarea del maestro es extraordinaria, “Exije que haya, en ella, Maestros Sabios, Hábiles, Irreprensibles i… i… con VOCACION! Para Enseñar. No se tome VOCACION… por INSPIRACION…, ni el Hambre! Por llamamiento al Majisterio” (Sic) (Unesr: 1975 Obras Completas. Tomo II).

Los maestros deben estar capacitados integralmente, formados con mística, conscientes de su rol a la luz de las comunidades con sus oportunidades y fragilidades, vinculando responsabilidad de la educación e instrucción pensando en la familia como núcleo de la sociedad. A tal efecto, testificaba: “Si en la Primera Escuela se enseña a Raciocinar habría ménos embrollones en la Sociedad (…) JENERALÍCESE la INSTRUCCIÓN de la INFANCIA i habrá LUCES i VIRTUDES SOCIALES! Luces y Virtudes hay… pero… lo que no es JENERAL, no es PÚBLICO _ y lo que no es PÚBLICO, no es SOCIAL.” (sic. Ob. cit). De lo que se está hablando es de moral y luces, que es decir, conocimiento y sapiencia en la gran plataforma sostenedora del Sistema Educativo Venezolano. Para el Maestro, el edificio social comienza a construirse por los cimientos, no por las paredes.

Durante sus años juveniles y todo su vivir fue un convencido de que era urgente organizar y promover un modelo educativo real, auténtico, con rumbo y orientación para desprenderse desaprendiendo de la estructura que mantenía incólume el ser servil. Se atreve, entonces, Rodríguez con su palabra valiente en un documento que irá a autoridades del momento.

 Presentó el 19 de mayo de 1794, ante el Ayuntamiento para su consideración un documento el cual dio por título, “Reflexiones sobre los Defectos que vician la Escuela de Primeras Letras de Caracas y medio de lograr su reforma para un nuevo establecimiento”. Después de una larga espera es evaluado de sumamente importante, pero, al ser diferido a la Real Audiencia; no fue aprobado. Este documento es un esbozo cuantitativo – cualitativo, lo inicia con seis (6) reparos que son duras críticas a la instrucción, por ejemplo, allí acusaba cómo maestros que sin serlo por vocación y profesión asumían, causando daño al proceso educativo. Por otro lado, abogaba por remuneración para los maestros, defendía la igualdad, la educación sin discriminación, el derecho a recibir educación en edificaciones apropiadas y acondicionadas. Esto es, la protesta del Maestro Simón Rodríguez en los inicios del siglo XVIII. Rumazo (2007).

Sigue su pensamiento con mensaje explícito de advertencia a los gobiernos: “Si los gobiernos llegáran a persuadirse, de que el primer deber, que les impone su Misión, es el de cuidar que no haya, en sus ESTADOS, UN SOLO INDIVIDUO! Que ignore sus DERECHOS i DEBERES SOCIALES, habrían dado un GRAN PASO!” (Ob. Cit.) De más en más, azuza: “No nos alucinemos sin educación popular, no habrá verdadera sociedad (…) La misión de un Gobierno es cuidar de todos los hombres de la infancia, de todos, de todos, sin excepción para que cuiden de sí mismos después y cuiden de su Gobierno”. (Ob. Cit.)

Evidentes amonestaciones reflejan su postura vertical. “Ilustrado, sensato y pensador”, veía las cosas tal cual como son, en su justa esencia; conocía y daba a conocer sus problemas en procura de solución. De ahí, sus proyectos, ensayos, consejos, obras, afianzando educación, instrucción.

Para el Maestro era de gran significación que a través de la educación se alcanzara la formación y conformación de las mujeres y los hombres venezolanos, de todos y cada uno sin excepción, con actitud frente a la vida,  transparencia en la comunicación, en la acción; capaces de conocer e interpretar contextos, deberes y derechos, resueltos. Poseedores de un pensar reflexivo, crítico hacia la transformación; con gran sensibilidad amor y vocación por el estudio y trabajo creador.

Esto tiene que ser un compromiso de manera pura y, al natural, de los actores que con vocación y valentía tienen todo que ver con los contenidos, relación e interrelación; interconectados con lo que en esencia es para Venezuela, el Sistema Educativo Venezolano. Imperativo, trascender a través de la educación, que permita diluir penumbras que yacen dentro y fuera de estas fronteras ensombreciendo verdades y realidades que no permiten mostrar a América Latina en su esplendor. Desidératum que de nosotros mismos depende.

 

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Consulta:

*Rumazo A. 1980. Ideario de Simón Rodríguez. Ediciones Centauro

*UNESR. 1975. Ideas Educativas de Simón Rodríguez. Consejo de Publicaciones.

 

 

Tags: Simón Rodríguez
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