Eduardo Viloria / DLA
Severos daños tiene la barda perimetral del Cementerio de Betijoque, no siendo esta la primera vez que nos referimos a esta irregularidad, del sagrado lugar donde reposan el sueño eterno, los fallecidos en la tierra de Rafael Rangel.
El Cementerio de Betijoque está ubicado entre las calles 24 y 25, final de la avenida 2 o calle El Carmen, donde se pueden observar los daños que tiene la barda, que amenaza con irse por completo al suelo, no dándose por enterados de esta irregularidad la alcaldesa y los concejales del municipio, que no han destinado ni un bolívar para reparar la cerca de bloques del sagrado lugar.
Se añade al estado de abandono en que se encuentra la barda, la gran cantidad de maleza que adorna el cementerio en su parte externa, que se acentúa con árboles de gran tamaño en el lado sur de mismo, lo cual también constituye un peligro para lo que se ven en la necesidad de ir al lugar, a visitar un difunto, pues debe de abrir camino para llegar al sitio y la tumba que visitarán, exponiéndose también a ser mordido por una serpiente, pues algunos visitantes han encontrado ofidios dentro del lugar, olvidado por las autoridades municipales.

Capilla de entrada
A la entrada del cementerio está una bonita capilla, amenazada por los frondosos árboles que han crecido a escasos metros, los cuales deben ser podados, pero no hay donde concurrir, porque los que podrían hacer algo por esta otra irregularidad, las autoridades municipales no hacen nada.

Los daños de la barda
Los daños más severos de la barda se encuentran en el lado oeste del cementerio, que se ha convertido también en camino real, por la rotura total de que fue objeto la entrada por el sector de las viviendas rurales, donde existía hasta una pequeña capilla, camino que toman los vecinos para ahorrar tiempo, vereda utilizada sin ningún tipo de restricción.
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