Kiev, 13 ene (EFE).- Horas después de que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, advirtiera de los planes rusos de seguir dañando el sistema energético del país para dejar a la población sin luz y calefacción en medio de la ola de frío, Rusia lanzó un nuevo ataque aéreo masivo dirigido sobre todo contra infraestructuras de generación y subestaciones eléctricas.
El Ejército ruso empleó esta vez 25 misiles y cerca de 300 drones que impactaron en infraestructuras críticas de regiones como Zhitómir, en el centro del país, y provocaron graves daños en una central térmica de la empresa DTEK, el principal operador privado del sector eléctrico en Ucrania.
Las autoridades ucranianas han informado de apagones debido a este último ataque en Kiev y en otras siete regiones.
Este último bombardeo tuvo lugar cuando en ciudades como Kiev se registraban temperaturas de hasta 15 grados bajo cero, en un momento en que la capital y otras regiones del país se recuperan de otro bombardeo masivo contra la energía lanzado por Rusia el pasado viernes que dejó sin luz y calefacción durante unos tres días a millones de ucranianos.
Ucrania ya debía racionar el suministro de electricidad antes de ese ataque con apagones programados de cuatro horas distribuidos por franjas horarias según zonas durante el día. El bombardeo del viernes empeoró una situación que podría volverse aún más dramática tras el ataque de este martes, además de extender la emergencia al suministro del gas que hace funcionar la calefacción en la mayoría de hogares ucranianos.

Temperaturas de hasta -20 grados
La ola de frío extremo se prevé que continúe durante más de una semana en Ucrania, donde se esperan temperaturas de hasta 20 grados bajo cero.
“Quieren aprovechar el frío”, dijo Zelenski en su discurso a la nación de anoche sobre la lógica de estos ataques masivos a la energía perpetrados por Rusia, que castigan a toda la población civil pero de momento no han provocado la oleada masiva de nuevos refugiados que temían algunos expertos.
Aunque la mayoría de los hogares afectados por el bombardeo del viernes han recuperado el suministro, la calefacción funciona a mucha menor intensidad de lo habitual, lo que obliga a muchos a permanecer tapados con sus chaquetas y con mantas dentro de casa.
Para seguir haciendo vida relativamente normal en medio de los apagones ahora más largos, la mayoría recurre a los negocios abiertos al público que siguen funcionando con generadores para cargar el móvil o aprovecha la jornada laboral en su puesto de trabajo para disfrutar de la electricidad que falta en casa durante la mayor parte del día.

Ataque letal a un centro de correos
Además de golpear de nuevo instalaciones energéticas, el ataque ruso de este martes destruyó infraestructuras de la empresa de correos privada Nova Poshta en la región de Járkov, en el noreste de Ucrania.
Allí un misil ruso mató a cuatro trabajadores que hacían el turno de madrugada.
Al tiempo que presiona de urgencia a sus socios para que le envíen más misiles y sistemas antiaéreos para proteger las infraestructuras de estos ataques rusos, Zelenski ha ordenado subir los salarios de los especialistas del sector energético que trabajan a contrarreloj para reparar el equipamiento dañado.
El presidente ucraniano también ha anunciado la apertura de más espacios comunes en los que la población pueda tener acceso a electricidad de forma gratuita.
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