Respuesta a Francisco Graterol Vargas | Por: Jorge Valero*

 

París, 20 de junio de 2022

Mi apreciado Francisco:

Hay escritos que llegan al alma y el tuyo, el que publicaste en el Diario de Los Andes el 09-06-2022, ha despertado en mí sentidos recuerdos. Gracias, muchas gracias mi caro amigo, por endosarme tantos méritos que estoy muy distante de atesorar. Suerte la mía ya que como reza el Eclesiastés: «Quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro».

Me congratula que continúes batallando por las mejores causas de nuestra comarca, y que lo hagas esgrimiendo un castellano de buen estirpe. Defiendes tus cuitas, además, con ponderación y respeto al otro. En este caso, hacia tu amigo y camarada de muchos años.

Me enorgullece que me incluyas en ese concierto humano que ha contribuido–unos más, otros menos–al quehacer cultural de nuestra entrañable ciudad de Valera.

Elevada remembranza aflora en mí cuando recuerdas que «alargué los pantalones» en los predios de Bella Vista, y que nací en una «familia muy sencilla, católica», que estaba integrada por «dos seres muy apreciados», como mis padres Martín Valero y Constanza Briceño de Valero.

Alimentas mi nostalgia cuando invocas íconos de nuestra música como Ricardo Aguirre, Los Tropicales; la voz encantatoria de mi primo Isbel Hurtado; el cuatro, el furro y el tambor de Fanny, Sandra y Milagros Montiel; La Ronda Gaitera; Los Monarcas. Avivas mi yantar cuando mencionas las hallacas del «Coco» Suárez. En las canchas de Bella Vista imagino las proezas de los Biaggi, Chuchú Pérez y Bernardo Portillo.

Aludes a mis correrías revolucionarias, y a como varias veces fui a parar a las cárceles de la DIGEPOL. Celebras mi cayapa con los  hermanos del Grupo Tequendama: Nelson Pineda, «La Pulga» Peña, Benigno Contreras y Toño Vale.

Recordaste el discurso que pronuncié el 15 de febrero de 2020 en la Alcaldía de Valera, con motivo del Bicentenario de nuestra ciudad, y el reconocimiento que hice a grandes adalides de la cultura y de las artes, como Aura Salas Pisani, Marlene Briceño, Alfredo Matheus, Morelia Valero y Nubia Uribe.

En tu excelso memorándum declaras que nadie puede dudar de mi amor por Valera, el Liceo Rafael Rangel y el Ateneo de Valera, donde –dices– «… muchas veces te refugiaste cuando te perseguían después de las escaramuzas estudiantiles».

Y me pides que ponga mis mejores oficios en pro del Ateneo de Valera para que vuelvan a capítulo actividades culturales y artísticas que otrora enaltecían la Ciudad de las Siete Colinas. Para que el Ateneo «vuelva a ser lo que antes era,  la Cuna de la Cultura Trujillana». Me haces recordar que en sus predios tuve la oportunidad de compartir con Jesús Soto, Ana Enriqueta Terán, Adriano González León, Ramón Palomares, Juan Vicente Torrealba, entre otros.

Yo te tomo la palabra. Haré lo que me sea dable para que se busque una solución consensuada al diferendo que existe. Considero que hay que involucrar a todos los que puedan ser involucrados para que se alcance un estatuto que beneficie a toda la comunidad de Valera. Hay muchas personas que, como tú, actúan de buena fe y están guiados por nobles sentimientos; las hay en diferentes ámbitos de la actividad cultural de nuestro terruño. Hemos de celebrar que mi hermano Benigno Contreras está al frente de la actividad cultural en la Alcaldía de Valera, donde viene desplegando una encomiable labor, tal y como lo recoge con frecuencia El Diario de Los Andes.

Actuemos, en consecuencia, «Todos a Una», como proclamaba aquel indómito pueblo, ante los desafueros del Comendador, y cuyas proezas quedaron plasmadas para la posteridad por Lope de Vega en su gran obra de teatro Fuenteovejuna.

*Embajador ante la UNESCO

 

 

 

 

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