RESPETO A LA VERDAD HISTÓRICA Y POSTMODERNISMO | Por: Ernesto Rodríguez

 

Para entender el presente artículo es menester comenzar con una breve reseña sobre lo que es el postmodernismo.

En la definición de ‘Postmoderno’ que hace el conocido filósofo argentino Mario Bunge (1919-2020) en su ‘Diccionario de Filosofía’ (2001) señala que es: “Un rechazo a los valores intelectuales de la Ilustración, en particular la claridad, la racionalidad, la coherencia y la verdad objetiva.”.

La ‘Ilustración’, fue una corriente cultural en Europa durante los siglos 17 y 18, que se caracterizaba por su rechazo a toda forma de autoritarismo y oscurantismo y por la creencia de que el progreso se puede alcanzar por medio de la ‘razón’.

El teórico social alemán JürgenHabermas (nac. 1929) durante los años 1980 criticó duramente el Postmodernismo. En tal sentido lo más ilustrativo será citar textualmente lo que Steven Best y Douglas Kellner refieren en su importante obra: ‘Teoría Postmoderna’ (1991) sobre las críticas de Habermas al Postmodernismo: “Durante los años 1980 Habermas participó en los debates sobre el postmodernismo (…) En su artículo ‘Modernidad – Un Proyecto Inconcluso’ (1981), Habermas argumentó que las diversas teorías postmodernas eran una forma de ataque a la Modernidad, un ataque que tenía sus precursores en varias teorías anti-Ilustración de índole irracionalista (…) En una serie de conferencias sobre ‘El Discurso Filosófico de la Modernidad’ (1987), Habermas sugirió que las teorías postmodernas (…) manifiestan una inquietante afinidad con el Fascismo (…) Habermas defendió la Modernidad como un proyecto inconcluso que todavía tiene un potencial emancipador” (1).

Por otra parte, Hermann A.R. Rauschning(1887-1982), fue un político alemán que hizo una serie de entrevistas a Adolf Hítler (1889-1945) y después de ver que Habermas vislumbró una “inquietante afinidad entre Postmodernismo y Fascismo” será interesante citar a Hitler cuando expresó: “Nosotros estamos ahora al final de la Era de la Razón (…) No existe una verdad ni en el sentido moral ni en el sentido científico” (2). Para entender a Hitler es importante recordar que la ‘Era de la Razón’ se refiere a la ‘Ilustración’.

También podemos citar lo que refieren Paul R. Gross y Norman Levitt en su conocida obra ‘Superstición Superior’ (1998) sobre el postmodernismo: “Quizás la manera más fácil de entrar en este cuerpo de ideas (o prejuicios) es entender al postmodernismo como una negación – Particularmente como la negación de los temas que han imperado en la vida intelectual del occidente desde la Ilustración (…) Una crítica frecuentemente planteada por los que se oponen al postmodernismo es que esa doctrina en su forma más virulenta difícilmente se puede distinguir del vacío moral, el ‘Viva la Muerte’ sobre el cual se erigió el fascismo” (3). El lector recordará que el general fascista español José Millán Astray (1879-1954) el día 12 de octubre de 1936 en la Universidad de Salamanca gritó al intelectual español Miguel de Unamuno (1864-1936) la frase famosa: “¡Abajo la Inteligencia!…¡Viva la Muerte!”.

Por otro lado, el conocido divulgador cultural estadounidense Michael Shermer (nac. 1954) en su importante obra: ‘¿Por qué las personas creen cosas disparatadas?’ (1997) trata varios temas y entre ellos refiere el caso del Dr. Yosef A.A. Ben-Jochannan (1918-2015), historiador estadounidense que en una conferencia en 1993 en el WelleslyCollege, aseveró que el gran filósofo griego Aristóteles (384-322 A. de C.) robó sus ideas de la Biblioteca de Alejandría donde negros africanos habían guardado sus trabajos filosóficos.

Mary Lefkowitz (nac. 1935) es una reconocida profesora estadounidense de Estudios Clásicos y le preguntó a Ben-Jochannan cómo pudo suceder eso cuando en realidad esa biblioteca de Alejandría fue construida después de la muerte de Aristóteles.

Lefkowitz describe lo que ocurrió y vale la pena citarlo textualmente: “El Dr. Ben-Jochannan fue incapaz de responder la pregunta y dijo que él estaba disgustado por el tono de la pregunta. Varios estudiantes se me acercaron después de la conferencia y me acusaron de racismo, diciendo que los historiadores blancos me habían lavado el cerebro (…) Como si eso en sí mismo no fuera suficientemente perturbador, hubo también el extraño silencio de muchos colegas de mi facultad. Varios de ellos estaban muy conscientes de que lo que dijo el Dr. Ben-Jochannan no tenía ningún sustento en los hechos (…) Cuando yo me dirigí a la Decano del College para explicar que no había evidencia fáctica para los planteamientos afrocentristas sobre la historia antigua, ella me respondió que cada uno de nosotros tiene una visión diferente de la historia pero igualmente válida (…) Cuando en una reunión de facultad yo hice el planteamiento de que Aristóteles no pudo haber robado su filosofía de la Biblioteca de Alejandría en Egipto, porque se construyó después de su muerte otro colega me respondió: “A mí no me importa lo que robó alguien ni a quién lo robó” (4).

La respuesta de la Decano del College ilustra el postmodernismo en todo su esplendor. En efecto, esta experiencia de la historiadora Lefkowitz ilustra la peligrosísima falta de respeto por la verdad histórica, hasta en universidades, y el chantaje de acusar de ‘racista’ al que no acepte las mentiras más descaradas. Por supuesto todos debemos valorar el aporte cultural de los pueblos africanos a la humanidad, pero jamás tenemos que aceptar mentiras históricas para esa valoración. De hecho, en la Alemania nazi de Hítlerse inventaron las mentiras históricas más increíbles para tratar de justificar la superioridad de los supuestos ‘blancos arios’ y la inferioridad de otros pueblos como los negros, los judíos, los eslavos, los latinos, los gitanos, etc…Toda esa supuesta superioridad se basaba en las falsedades más insólitas.

NOTAS: (1) Pags. 232-234 en Steven Best and Douglas Kellner (1991) ‘Postmodern Theory’. (2) Pags. 220-221 en Part III (1934) en Hermann Rauschning (1939) ‘Hitler Speaks’. Eyre &Spottiswoode.London. En Estados Unidos se publicó la obra de Rauschning con el título: ‘TheVoice of Destruction’. (3) Pags. 71-73 en Paul R.Gross and Norman Levitt (1998) ‘Higher Superstition’. The Johns Hopkins Univ. Press. (4) Pags 34-35 en Michael Shermer (1997) ‘Why People Believe Weird Things’. W.H. Freeman and Company

ernestorodri49@gmail.com

 

 

 

 

 

 

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