Ramón Beltrán Espinoza. De Timotes pa’ Valera (1969 – 1974) Período de Progreso | Por: Pedro Frailán

Ramón Beltrán Espinoza

 

 

“La política surge de la moral, porque su fin es el bien humano de la comunidad; una vez que haya comprendido que la vida política debe conformarse al derecho natural (…)”. Jacques Maritain.

 

Por medio de la escritura, recientemente he tenido un encuentro con el Dr. Ramón Beltrán Espinoza Ramírez, mediante el cual, a mi manera de ver, puedo obtener acerca de él, varias visiones, apreciaciones o percepciones. En primer lugar el jurista, el escritor, siempre consecuente con sus artículos de prensa semanalmente por el diario “El Tiempo”, una escritura que nos alumbraba por los caminos de la política y otros temas.

En cuanto a la visión política,  Beltrán ha sido una cátedra; su discurso lleva un mensaje producto de la razón y por supuesto de la formación de su pensamiento político. Un hombre, un ciudadano que ha ejercido el poder y sus delicias y, transitado por sus pantanosos caminos, en un compromiso de vida. La política, garante de que se cumplan leyes, reglas para la correcta marcha de la organización social y resolución de problemas. En la política tenemos que creer, y también en los hombres íntegros, que se han cimentado y caracterizado por sus valores, los valores que se iniciaron en los tiempos de los griegos.

Otra visión es la moral, por ello en la introducción de este trabajo a Don Beltrán, se corresponde la cita de Maritain. Que en muchas oportunidades lo escuché interpretar en distintos escenarios de la vida política por la cual pasó. En el hemiciclo de la Asamblea Legislativa de Trujillo, de la cual llegó a ser su Presidente, en el Colegio de abogados, en la vieja casona de la casa de Copei en el sector de La Candelaria en Trujillo.

Recuerdo su encendido  discurso de molestia, de malestar político el día que Carlos Andrés Pérez (II) suspendió las Garantías Constitucionales producto del clima de inestabilidad que había generado el gobierno producto de sus políticas económicas.  Así como  llegó Beltrán a la política, a este tiempo la variable moral está intacta, “por tus frutos lo conoceréis” (Lucas 6:43). Por estas obras es que creo en la política y en las personas que la conducen.

Recientemente publicó un libro que lleva este título: “De Timotes pa’ Valera (1969 – 1974) Período de Progreso”. Que es el sentido de responsabilidad histórico con la ciudad y con un retazo de historia que sí tiene hechos que mostrar. Frente a la tenebrosa acción de dudar, descalificar y negar. Así se ha destruido un país; frente a ello se pronuncia Ramón Beltrán y dice: “recordemos porque tenemos muchas cosas que ver”.

En primer lugar, el texto hace mención a sus bases biográficas, sus padres, sus hermanos, su formación, las calamidades que le tocó vivir a causa de las confiscaciones políticas, cuando su padre, con su familia, tuvo que salir de Timotes a Monte Carmelo a causa de presiones políticas por no estar de acuerdo con algunos criterios de los gobernantes.

Luego irse, haciendo de nuevo, partiendo de la nada. Esta fue una de las primeras clases de la vida que vivió el niño Ramón, hasta lograr  el regreso a su origen para plantearse un cronograma de vida, cuando él, comprendió con su familia, de escasos recursos económicos que el progreso estaba en la educación, el esfuerzo, la inteligencia y el amor de seguir adelante.

La interpretación de la vida cada quien la ve y la concibe de acuerdo con su pensamiento. Desde niño, la política lo tocó a través de su padre, pero es con la política que va evolucionando hasta lograr un buen posicionamiento, ¡eso sí!, no actuando como lo hicieron con sus allegados. Fue la vivencia con convicción en busca del bien común, uno de los principios del pensamiento cristiano.

Su camino político se ha desenvuelto en un ambiente Demócrata Cristiano, desde la DCU (Democracia Cristiana Universitaria).  Su vida como estudiante en el  liceo y de la universidad (ULA). En la actividad como dirigente del partido Copei, tuvo  éxito primero en Timotes, más adelante en Valera en donde siempre se mantuvo en una correlación de actividades Timotes – Valera.

En Valera, el ejercicio político de la época, veía a la Valera pujante, como se convirtió durante las décadas 50, 60, 70, 80, una gran ciudad de los Andes del occidente del país, basta con recordar que para el quinquenio de 1969 a 1974 la ciudad cumplía ciento cincuenta años de su fundación.

En primer lugar lo que fue la ciudadanía, los concejales, el presidente del Concejo que residía en la figura del Dr. Ramón Beltrán Espinoza, partidos políticos, dirigentes, representantes de organizaciones sociales, religiosas, empresariales, miraron a la ciudad con un sentido de pertenencia y querencia. Es por ello que se plantearon transformar la urbe de Doña Mercedes Díaz.

En el libro se aprecia la cantidad de obras realizadas como lo fueron: La Gran Redoma de Valera, lo que hoy es la Plaza de la Bandera del sector La Plata. El inicio de 1200 metros de la avenida Bolívar, obra que más adelante continuaron otros gobiernos. Construcción de la Planta de Tratamiento de agua en el sector El Cumbe. Liceos, escuelas desarrollos habitacionales como las urbanizaciones San Luis y Monseñor Humberto Contreras mejor, conocida como Morón.

En esta ocasión la ciudad necesitaba de un nuevo mercado y se lo hicieron, al igual que un moderno terminal, además, en los treinta y cinco barrios que tenía la ciudad, se ejecutó una política de transformar ranchos por viviendas dignas y la política fue un éxito.

Al igual sucedía con el encuentro humano de sus habitantes, la preocupación por la clase dirigente por interactuar a diario con sus comunidades y solucionarle los problemas, sobre todo los de los servicios. Antes y después fue una ciudad modelo del occidente del país. Entonces, sí se pueden lograr y existen cosas buenas gracias a la política y a sus actores.

El libro es ameno con una visión optimista, por lo que se detalla en su recorrido que existe un disfrute por las vivencias de la gran ciudad, sus personajes, instituciones, sus visitantes. ¡Dígame, el día central el 15 de febrero! la presencia del Presidente de la República Dr. Rafael Caldera, el Ministro de Relaciones Interiores Dr. Lorenzo Fernández; el orador de orden Adriano González León, uno de los narradores más importantes de Venezuela, el escritor de país portátil premio Seix Barral de editorial Planeta y Premio nacional de literatura.

Algo que demuestra Beltrán en esta memoria es que su responsabilidad fue primaria, pero es compartida, es amplia de consenso, de diversidad pero a la vez es de unicidad. Lo demuestra en el texto, pero también lo dicen las muchas imágenes que hablan por sí solas, fueron muchos, bastantes digo; quienes lo acompañaron. Es una edición tradicional que nos habla en el siglo XXI. Una edición que debe tener una edición digital tal como está. Para que esté no sólo en Valera sino en el mundo.

Afirma Beltrán lo siguiente: ya con mi familia tuve la necesidad de tener casa, en Timotes hice la diligencia y cercano  al “Hotel Las Truchas” compré un terreno y con préstamos tuve casa. En Valera ya como abogado, en ejercicio, político, padre y parrandero, me fui y solicité un préstamo para adquirir una vivienda en la “Entidad de Ahorro y Préstamo  Progreso” que quedaba en una de las esquinas de la Plaza Bolívar, me lo dieron y esa la casa que tenemos en Las Acacias.

La política es una acción humana, que le da crecimiento al hombre, calidad de vida, felicidad que camina derecha. Aunque es la acción delictiva que la tuerce. ¡Es problema de conciencia!

“El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la Moral” Santo Tomás Moro, patrono de los Políticos. Inicié este trabajo con la moral y con ella término.

 

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