Rafael Ramírez evidencia “tempestad” que divide a cúpula chavista

La aguda crisis económica venezolana ya comienzan a sentirla los rojos rojitos, esos de allá arriba que parecían inmunes a los críticos niveles de escasez de productos medicinales y alimenticios, así como el encarecimiento desproporcional de cualquier tipo de bienes de consumo y uso rutinario.

La pelea dentro del chavismo ya no es un secreto a voces, está viva y es evidente ante la opinión pública. Varios episodios bastantes recientes así lo demuestran, y estos no se limitan a las pugnas internas a la hora de designar los candidatos de los comicios municipales.

Xabier Coscojuela, periodista y director del portal informativo Tal Cual, dice que la pelea por las candidaturas puede calificarse como de segundo nivel, pero ésta expresa lo que viene ocurriendo en los más altos círculos del cogollo rojo rojito.

Isaías, primera víctima

“El pleito entre Isaías Rodríguez y Pedro Carreño fue rápido. Las críticas del exfiscal a la situación económica le valieron las advertencias del más versado de los constituyentes, quien le recordó la existencia de traidores a la patria. Por si acaso, Rodríguez recordó que también era embajador en Roma y prefirió sacrificarse por la revolución en la capital italiana”, recalca Coscojuela.

Lacava y Ameliach

El periodista también recuerda la llegada de Rafael Lacava al cargo de gobernador de Carabobo que antes ejerció Francisco Ameliach, circunstancia que generó otro desencuentro entre los chavistas. “Primero le estaban tomando la sala situacional del Psuv (a Ameliach), según dijo el militar. Después se divulgó un video donde se observaba la gran cantidad de alimentos que existían en una empresa cuya propiedad no quedó clara, provocando la reacción de Iris Varela – con la diplomacia que la caracteriza -, quien rompió lanzas a favor de Ameliach, de quien dijo había demostrado con creces su lealtad a la revolución. Lacava terminó, por los momentos, con el impasse mediante una declaración conciliadora”.

JVR rompió el silencio

Hace exactamente una semana, otro “chivo” de la cúpula chavista cuestionó la situación económica del país. José Vicente Rangel “repentinamente” se dio cuenta de la hiperinflación y escasez en Venezuela. “Hasta el momento no ha recibido respuesta ni siquiera de Iris Varela. ¿Será que perdió importancia dentro del proceso? Sólo algunos aporreadores le hicieron coro”, dice Coscojuela.

“La Tormenta”

Pero quien sí recibió una respuesta rápida fue el expresidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y exministro de Energía, Rafael Ramírez, después de publicar un artículo en aporrea.org titulado “La Tormenta”, donde recuerda haber propuesto acciones en el plano económico – que de haberse llevado a cabo – habrían permitido lograr los equilibrios necesarios. “Reconoce (Ramírez) no haber contado con el apoyo para concretarlas, y se refiere a personas que lo impidieron pero, de nuevo, no da nombres”.

Varela tampoco se mordió la lengua en este caso. El artículo de Ramírez no le gustó y sin decirle que mentía le respondió: “que salga ahorita a advertir ‘yo dije’, ‘yo hice’. ¿Es que acaso está buscando un titular? Yo no creo que él sea un ingenuo en política. Si no es ingenuo, ¿qué busca Ramírez? ¿Quién o quiénes impidieron las medidas que le hubieran evitado al país la grave situación económica y social que se vive hoy? ¿A cuenta de qué escribe esas interioridades?”.

Mudo no se quedó

Ramírez tampoco se quedó callado. “Quien me ataque a mí debe pensar un poquito, solo un poco, porque Chávez me tuvo 12 años a su lado. Pero además, cuando estaba muriendo, solo llamó a cuatro y yo estaba allí. Así que ningún advenedizo puede venirme con cuentos a mí. ¡Viva Chávez! ¡Venceremos!”, se defendió.

El alto jerarca de la revolución se refiere al histórico “Pacto de La Habana”, cuando los pesos pesados de la revolución acordaron a fines de 2012 los pasos a seguir para la sucesión del “comandante supremo”, una vez que éste puso su dedo sobre Nicolás Maduro.

¿Malestar rojo rojito?

Isaías Rodríguez, Rafael Ramírez y José Vicente Rangel, parecen estar expresando un malestar que existe en parte de la cúpula gobernante. Habrá que ver si no son purgados, como Jorge Giordani y Héctor Navarro. La manera como actúa Nicolás Maduro y quienes le acompañan genera ruidos dentro de las filas revolucionarias, pero hasta los momentos la forma de Maduro enfrentar la situación, se impone.

Lea en nuestro portal web: www.diariodelosandes.com el artículo de Rafael Ramírez que enfureció a Iris Varela, titulado: “La Tormenta”.


¿La “lucha contra la corrupción” es una excusa para sacar a algunos del camino”?

Tareck William Saab acusó al presidente de Citgo, José Ángel Pereira Ruimwyk, nada más y nada menos de facilitar información para beneficiar a una compañía que tenía una disputa legal con Pdvsa. Según la versión de William Saab, los hechos ocurrieron hace algo más de tres años. Es por ello que el articulista de Tal Cual, Sebastián Boccanegra, se pregunta: “¿Nadie en Pdvsa se enteró de esa infidencia?”.

En el 2014, el presidente de la petrolera era Rafael Ramírez, prohombre de la revolución, uno de los cuadros a quien el difunto presidente Chávez le tenía mayor confianza. Y Boccanegra vuelve a preguntarse: “¿Ramírez no sabía de la ‘traición’ de Pereira?”.

“Los seis directivos de Citgo ya están tras las rejas. ¿Serán estos señores fichas de Rafael Ramírez? Los últimos acontecimientos apuntan en esa dirección. El hoy embajador en la ONU publicó un artículo aporrea.org, donde aseguró que había hecho propuestas para enderezar la economía que no fueron escuchadas. Tales revelaciones no le gustaron a la ‘comisaria política’ Iris Varela, quien en VTV arremetió contra Ramírez, de quien dijo que parecía que estaba buscando un titular de prensa y que no era ningún ingenuo como para no darse cuenta que tales revelaciones lesionaban al proceso”.

Nicolás Maduro respaldó lo dicho por Varela y le recordó a Ramírez, sin nombrarlo que “el que cae en la lengua de Iris se seca; el que traiciona a la revolución se seca. Hay candidatos por ahí loquitos por lanzarse por el barranco de la traición. Échale pierna, mi compadre, lánzate, que te espera el basural de la historia”.

En el chavismo parece haber una pelea a cuchillo entre los diferentes factores de poder. La lucha contra la corrupción – a criterio de Boccanegra – es solo una excusa para sacar a algunos del camino. “Ramírez parece estar a punto de quedar en la cuneta”, añade.

 


Lo dijo Ramírez

“Cuando el presidente Maduro me designa vicepresidente del Área Económica en octubre de 2013, yo tenía una idea clara de los problemas y de lo que había que hacer. Algunos compañeros me advertían que no tendría el apoyo necesario para hacerlo. Al final de ese período, entre octubre de 2013 y agosto de 2014, no se obtuvo el apoyo necesario para avanzar en un conjunto de medidas (…) A pesar del extraordinario esfuerzo de Pdvsa… no hubo las condiciones políticas para avanzar en una agenda que tenía al menos 18 puntos, todos consensuados al más alto nivel, pero que no pudieron desarrollarse o aplicarse, en algunos casos se impuso la desconfianza, prejuicios y desconocimiento que entorpecieron el trabajo”.

Lea el artículo que escribió Rafael Ramírez que enfureció a Iris Varela


La Tormenta

Por: Rafael Ramírez, Embajador de Venezuela en la ONU

En una conversación que tuvimos con el Comandante Chávez en La Habana en diciembre de 2012, ya con un cuadro de salud comprometido, con parte de lo que se llamaba en aquel entonces el “equipo político”, (debo precisar el equipo político del Comandante Chávez), hablamos de escenarios.

No era nada fácil. Por primera vez desde la aparición de su extraña y agresiva enfermedad, nos conminó a hablar de esto. En medio de la incertidumbre que reinaba, en lo humano y lo político, el Comandante nos planteó escenarios de actuación, había preocupación en sus palabras y un alto sentido de responsabilidad, así como su intención de mantenerse al frente de la lucha, a la que, finalmente, entregó su vida.

No voy a describir las opciones planteadas, ni lo que cada uno expresó. Pero lo que quiero traer a este espacio, es que en mis palabras le hice referencia a la “tormenta”.

Traía en ese momento un recuerdo de otra conversación que tuvimos muchos años antes en La Casona. Aquel día salíamos de inaugurar en Catia el Núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda, impulsando una de sus iniciativas que antecedía a la idea del “punto y círculo” y a los “injertos socialistas”. Era la dialéctica de la “teoría y la práctica” en el ejercicio de un gobierno revolucionario, con un Estado que muchas veces era un obstáculo para avanzar en Revolución, por lo que, desde la Nueva Pdvsa Roja Rojita siempre lo acompañamos procurando su éxito al plasmar en la realidad sus instrucciones e ideas, por encima o en contra de una opinión, muy extendida ahora, de que Pdvsa no debería involucrarse en las tareas político-sociales. Lo hicimos y lo volveríamos a hacer, convencidos de que Chávez quería una Revolución verdadera, a favor del Pueblo más pobre.

Ese día, el Comandante estaba contento, fue una buena jornada, por lo que me invitó a acompañarlo hasta La Casona y allí conversamos por un largo rato. No había testigos, sólo la seguridad a distancia. Transcurrieron las horas en una mezcla siempre indisoluble de amistad y mucho respeto por ese extraordinario ser humano.

Me contó la historia de la tormenta que estremeció al avión presidencial (“el camastrón”) sobre el Atlántico. A los inicios del gobierno, luego de una jornada exitosa por los países del Golfo Pérsico en sus gestiones personales por recuperar el precio del Petróleo y la unidad de la Opep, quería volver lo más pronto posible al país, en su permanente urgencia de trabajo. El avión presentó problemas de radar, por lo que la navegación fue auxiliada por un “Falcon-50” que lo acompañaba. En el trayecto, encuentran una fuerte tormenta imposible de esquivar, por lo que el avión pequeño, sube más alto, cosa que no pudo hacer “el camastrón”, por no tener esas capacidades de vuelo. Así, tuvieron que atravesar la tormenta en toda su extensión, el avión se movía violentamente, estuvieron sometidos a fuerte turbulencia e incertidumbre. Afortunadamente para todos, comenzando por los pasajeros, tripulantes y el Comandante Chávez, salieron ilesos de esa circunstancia. En medio de esa tormenta y la gravedad de la situación, él mantuvo la calma y así lo trasmitía a todos los pasajeros, en permanente contacto y monitoreo con los oficiales de la tripulación que luchaban contra la tormenta.

Volviendo a nuestra conversación en La Habana, le recordé la tormenta para graficar, con el mismo sentido que él puso en su narración de aquella oportunidad, lo que enfrentaríamos en cualquier escenario, la gravedad de la situación como yo la veía en aquel momento, tanto desde el punto de vista económico como político: la necesidad del radar, de una buena tripulación y de que él, por supuesto, se mantuviera presente, transmitiendo la calma necesaria a nuestro pueblo y la tranquilidad y aplomo a la tripulación.

Desde finales de 2012, el equipo económico, ya habíamos trasmitido al Comandante Chávez nuestras preocupaciones sobre el tema económico y algunas medidas que pensábamos habría que tomar, siempre, con la premisa fundamental de mantener nuestras conquistas sociales y el rumbo al socialismo. Él, no sólo hizo suyas esas preocupaciones, sino que las reflexionó a profundidad y ya comenzaba a transmitirlas al Pueblo en sus palabras y discursos. No le dio tiempo, se agravó su enfermedad.

El Comandante conocía en detalle la situación petrolera internacional, el escenario de la caída del precio era algo que él ya manejaba por los reportes e informes de mi última reunión de la Opep de 2012. Confirmábamos el escenario de la confrontación geopolítica entre países del Golfo Pérsico, Irán y Rusia. Su efecto sobre la estabilidad del precio resultó siendo desastroso al causarse el escenario de “guerra de precios” entre importantes productores. Estos informes, además de los elaborados sobre el impacto del “petróleo y gas de Esquistos”, que se produce mediante la técnica del “fracking”, eran conocidos por él y me autorizó a compartir información técnica, publicada por la Opep, con el Comandante Fidel, quien mostraba alto interés por este asunto.

Por otra parte, el Comandante Chávez estaba al tanto, con mucho detalle, de los problemas que podría llegar a confrontar Pdvsa. Él sabía que Pdvsa tenía una fuerte carga sobre sus hombros, debido a que era imperativo que, dada sus capacidades y despliegue en el territorio nacional, asumiera tareas, muchas veces de emergencia, mientras se creaban o fortalecían las instancias correspondientes del Estado.

Pdvsa tenía, como empresa del Estado, el mandato y competencia legal para hacerlo. Siempre garantizando que, sus actividades sustantivas en el área petrolera se cumplieran según lo programado y pudiese garantizar, como lo hizo siempre, los recursos e ingresos provenientes de la renta petrolera.

Sin embargo, ya nos afectaba el tema cambiario, pues el costo del diferencial lo absorbía la empresa. Esto no solo nos encarecía los costos de producción sino que afectaba el flujo de caja y deuda con proveedores. Por otra parte, tuvimos que emitir deuda para respaldar una política cambiaria que no terminaba por revisarse y mantener el llamado “implícito” a un nivel establecido como objetivo por el BCV y Ministerio de Finanzas.

A pesar de esta situación que tendía a complicarse y que advertimos (tenemos todos los informes), siempre mantuvimos la producción a los niveles de 3 millones de barriles día. A veces fluctuaba, siempre le informaba al Presidente, pero nos manteníamos en promedio/año a los niveles meta establecidos en los acuerdos de la Opep. Bajo estas circunstancias prevalecía el liderazgo y la motivación de nuestros trabajadores, quienes estaban acostumbrados a trabajar en la primera línea de combate, con mucha conciencia de su rol y compromiso con una situación que sabíamos sería una etapa de la Revolución.

Esa era una de las razones fundamentales por las que el Comandante Chávez salía en defensa de la Nueva Pdvsa, de nosotros y sus trabajadores. Porque él sabía de los esfuerzos que hacíamos, de la lealtad y del hecho de que estábamos resteados con sus orientaciones y con él. No sólo al nivel de la dirección, sino a todos los niveles de las áreas operacionales. Era su equipo, lo conocía, lo probaba, lo retaba, lo estimulaba.

Él sabía, tenía la convicción, de que no haríamos como el avión que alcanzó más altura para esquivar la tormenta, que nos la jugábamos con él. Algunos amigos en el gobierno, preocupados de buena fe, porque observaban el nivel de exigencia, me recomendaban que bajara la intensidad. Siempre les comentaba que estábamos haciendo las cosas en el marco de nuestras leyes pero, muy probablemente fuera de la lógica del egoísmo y cautela que, justamente, entorpecía el avance del Comandante. Mi plan siempre ha sido, y será, el Plan de Chávez, de la Revolución. Esta certeza se tiene o no y en mi caso, no fue que la obtuve recientemente, venimos desde hace años del campo de la Revolución.

El Comandante tenía los detalles de la situación de Pdvsa, bien por los informes que enviábamos y leía completamente o por la información que él siempre recababa por sus propios medios, constantemente llamaba y chequeaba todo. Tenía un método de revisión de cuentas infalible: sacaba y pedía las cuentas de todo, tomaba decisiones y asumía sus consecuencias. Como le gustaba decir “estaba entero”, sin cálculos. Era su creación, desde la derrota del sabotaje petrolero, se vinculó estrechamente a la Nueva Pdvsa, no era una empresa más del Estado, sino el pilar fundamental de nuestra economía y de las posibilidades de avanzar en otro modelo económico para superar el rentismo petrolero, un modelo que, insistimos, debe ser socialista.

Quien pretenda desvincular nuestra gestión de la mano y dirección del Comandante Chávez, o no conocía al Comandante, o miente. Los que trabajamos junto a él todos estos años y los que tuvimos su afecto y cercanía lo saben y pueden dar fe de lo que estoy diciendo. Cuántas llamadas, casi diarias, de madrugada, cuántas “cuentas” había que enviar “antes que amaneciera”, cuánta exigencia, reuniones hasta la madrugada, trabajo en un chequeo diario, permanente, de los números del país, de la economía, de los sectores estratégicos, el petrolero y Pdvsa el primero de ellos.

Por eso cuando el Presidente Maduro me designa Vicepresidente del área económica en octubre de 2013, yo tenía una idea clara de los problemas y de lo que había que hacer. Algunos compañeros me advertían que no tendría el apoyo necesario para hacerlo. Entendía que era una oportunidad de ayudar, contribuir a estabilizar y estar en mejores condiciones para una tormenta que tendríamos que cruzar, sin el Comandante Chávez.

Al final de ese período, entre octubre de 2013 y agosto de 2014, no se obtuvo el apoyo necesario para avanzar en un conjunto de medidas que, resultado de un arduo trabajo de nuestro equipo en Pdvsa y estrecha colaboración del BCV y otros especialistas, todos vinculados a la gestión del Comandante Chávez. A pesar del extraordinario esfuerzo de Pdvsa, que ese año 2014 pudo aportar 43 mil millones de dólares a la economía, con un precio que todavía promedió los 90 dólares por barril y una producción de 3 millones día, además de operaciones de emisión de bonos para captar recursos para una nueva política cambiaria, no hubo las condiciones políticas para avanzar en una agenda que tenía al menos 18 puntos, todos consensuados al más alto nivel, pero que no pudieron desarrollarse o aplicarse, en algunos casos se impuso la desconfianza, prejuicios y desconocimiento  que entorpecieron el trabajo. Esta agenda la explicamos en múltiples espacios: desde el sector internacional en Londres en junio de 2014, hasta la dirigencia y las bases del Psuv en el Congreso del partido en julio de ese mismo año, donde recibió un entusiasta apoyo. Nuevamente, todo está documentado.

La consigna fundamental del Plan era estabilizar la economía, alcanzar los equilibrios. Crear otro sistema cambiario que convergiera hacía un valor que tuviese algún tipo de fundamento económico, para luego tener un tipo de cambio que fluctuara en una banda donde el BCV pudiese intervenir. En cuestión de muy poco tiempo, pudimos bajar el paralelo de 93 bolívares por dólar a 53 bolívares por dólar. El cambio de convergencia, lo visualizábamos técnicamente entre 12 hasta 25 bolívares por dólar, era el cambio de indiferencia con Colombia para combatir el efecto del mercado negro desde Cúcuta. Se establecía una política fiscal distinta, sin excepciones a la banca o al sistema financiero, una política de incentivos a la producción nacional, identificando 11 motores de la economía. Teníamos que lograr que producir en el país fuese más rentable que conseguir una divisa barata que sigue alimentando al paralelo, y por ende a la inflación y al desacato de precios generados por los especuladores. También se propuso una estrategia para el manejo de deuda, aplanar los vencimientos y el manejo de activos en el exterior, entre otros.

No se pudo. ¿Qué fuerzas actuaron torpedeando esta agenda?, siguen allí y hay que identificarlas, no son factores revolucionarios, se mimetizan, a veces juegan por las bandas, manipulan, adulan, atacan. Siempre lo he sostenido, ante las críticas de la derecha a nuestro proceso, reitero, quien ataca a la economía son los mecanismos del capitalismo que sobrevivieron la ofensiva revolucionaria del Comandante Chávez. Son esos mecanismos y sus agentes quienes, no sólo no harán nada por ayudarnos, sino que, en su expresión política, son capaces de promover violencia y una invasión a nuestro país para entrar a saco roto a nuestras riquezas, que son inmensas y estratégicas y que están entre los objetivos de los “tanques pensantes” e intereses económicos de las transnacionales.

Estas reflexiones, sobre cosas que han sucedido y la actuación del Comandante Chávez y de los que trabajamos con él, no tienen ningún propósito literario, ni un regodeo anecdótico. No. Tienen una profunda carga política, contenido de claves y elementos para el combate. No me cabe duda que el campo Bolivariano, avanzará, como avanza, en el terreno político derrotando a la extrema derecha y sus patéticos cabecillas. Así mismo, tenemos toda la fuerza para detener y neutralizar las maniobras extranjeras desde estos espacios internacionales. Pero en lo que creo que debemos profundizar el análisis, clarificar las ideas e identificar la actuación solapada del gran enemigo, es en la economía. Discutir a profundidad, de buena fe, entre revolucionarios. Como decía el Comandante “en el socialismo, la prioridad de la economía debe ser resolver las necesidades del Pueblo”, su calidad de vida, mantener la perspectiva de un futuro posible, como Chávez lo soñó y prometió al Pueblo. ¡Venceremos!

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