María Corina Machado se encuentra actualmente en una posición política mucho más fuerte que la que tenía antes de las elecciones del 28 de julio de 2024, en las que Edmundo González resultó vencedor, luego de que ella le transfiriera su respaldo político y apoyara su candidatura durante la campaña. Así lo afirmó a El Nacional el dirigente Roberto Enríquez, secretario ejecutivo de la Plataforma Unitaria, después de las reuniones que sostuvieron representantes de la coalición con la líder opositora en Panamá, como parte de la estrategia para consolidar el respaldo internacional y cohesionar a las fuerzas democráticas para avanzar en la transición en Venezuela.
Enríquez, presidente del partido judicializado Copei, reafirmó que Machado será la candidata unitaria en unas eventuales presidenciales porque “así lo decidió el país” en octubre de 2023, cuando más del 90% de los venezolanos que participaron en las primarias opositoras le expresó su apoyo. No obstante, aclaró que cualquier dirigente que desee postularse podrá hacerlo, ya que —enfatizó— la base de la plataforma, es la democracia y la pluralidad.
“Dentro de la coalición que encabeza María Corina Machado hay pluralidad y diferencias. Ahora, hay un compromiso central, que es la democracia. Por supuesto que hay matices y debates muy ricos. Hay un debate democrático muy intenso, franco, honesto y leal, pero estamos cohesionados en torno al mandato que nos dio el país el 22 de octubre. Quien quiera presentar otra candidatura, va a estar en su derecho”, expresó el dirigente.
Tras casi cinco meses de la captura de Nicolás Maduro y de que venciera el plazo de 90 días que tenía Delcy Rodríguez —designada presidenta interina tras una controvertida decisión del Tribunal Supremo de Justicia— para convocar elecciones presidenciales, el líder de Copei evitó especular sobre cuánto tiempo tomaría organizar el proceso electoral en Venezuela. Distintas versiones apuntan a que los comicios no se celebrarían este año, sino en 2027, debido a los trabajos técnicos pendientes, entre ellos la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral, la depuración del Registro Electoral y la incorporación de los migrantes venezolanos en el exterior al proceso de votación.
En ese contexto, Roberto Enríquez aseguró que la oposición venezolana está cerca de impulsar la fase tres del plan presentado por Marco Rubio, secretario de Estado del gobierno de Donald Trump, que habla de la transición hacia la democracia. Parte de la estrategia democrática contempla aceptar que Edmundo González no asuma la Presidencia de la República y el regreso de María Corina Machado a Venezuela, un hecho para el que todavía no hay fecha definida.
—¿Cuál es su evaluación de la cohesión de la Plataforma Unitaria después de su encuentro con María Corina Machado en Panamá y cómo han sido las conversaciones entre las fuerzas democráticas a casi dos años de las presidenciales?
—Cuando ella decida volver, todo el país —creo que no solo los partidos— la va a recibir con muchísima alegría, porque además es una decisión personalísima de ella, que, por supuesto, está testeando y consultando con sus aliados y con sus amigos. Entonces, tengamos confianza en ella, en que vendrá en el momento oportuno para ayudar y apuntalar el proceso de transición. El reencuentro, en lo humano, ha sido muy bonito. Imagínate tú lo que significa. Creo que así se sentirá el país cuando ella regrese. La Plataforma Unitaria está más cohesionada que nunca con María Corina Machado, entendiendo que cada factor tiene un rol distinto y complementario que cumplir y que ella tiene la jefatura del proceso.
—¿Cómo ha sido el encuentro con la comunidad venezolana migrante, particularmente en Panamá? ¿Qué mensaje le envían a quienes están fuera del país y esperan poder regresar a Venezuela?
—No había estado en ninguno de estos encuentros, estuve en el de Panamá y te confieso que a veces uno subestima la conexión emocional que hay allí, la fe que palpita con mucha fuerza. Creo que la mayoría de la migración venezolana, estoy convencido, va a regresar una vez que haya certidumbre y tranquilidad en cuanto a la resolución del tema venezolano, que comienza realmente con un proceso de reinstitucionalización y elecciones libres.
—¿Cómo ve el panorama electoral en Venezuela? ¿Qué garantías existen de que el nuevo CNE será realmente independiente y transparente?
—Ahorita hay múltiples variables distintas. Hay una victoria clara del 28 de julio, tenemos un liderazgo claro, una dirección política cohesionada, tenemos aliados internacionales, como es el caso de los Estados Unidos, comprometidos con un legado. Con un legado de democracia para el hemisferio y especialmente para el continente. Entonces, hay que mirarlo con mucho optimismo y dar cada paso bien dado para que las cosas salgan bien. Yo creo que ya estamos en los prolegómenos de la entrada para impulsar la la fase tres del Plan Rubio y estamos convencidos de que la mejor manera de impulsar esa etapa es logrando unas elecciones libres y justas con un CNE confiable. Eso va a darle un impulso formidable a la etapa de recuperación y estabilidad del país, que también está incluida en el Plan Rubio.
—¿Cuánto tiempo estima que tomará organizar unas presidenciales con garantías? Por los plazos y el trabajo técnico pendiente, pareciera difícil que se realicen este año. Internamente, ¿manejan la posibilidad de que sean en 2027?
—Es que yo no quiero jugar juegos de azar contigo ni con el país. Adivino y adivinador. Lo que creo es que hay una política muy clara de parte de la administración Trump. Hay una vocación muy nítida de parte de las fuerzas democráticas y del llamado trípode democrático que encabeza María Corina Machado y que acompaña la Plataforma Unitaria y (el presidente electo) Edmundo González. Tenemos que apuntalar ese proceso para que en el menor tiempo posible se den esas elecciones. Eso es un proceso que se puede hacer perfectamente en poco tiempo, cumpliendo los extremos, por supuesto, de integridad del voto y de eficiencia del sistema. Pero no quiero ponerme a generar expectativas de fechas. Lo que sí te digo es que las condiciones hoy están maduras para entrar en la fase de transición política, reinstitucionalización y reconciliación del país.
—María Corina Machado ha insistido en la necesidad de una transición política. Tomando en cuenta que la oposición agrupa a varios partidos, ¿han discutido la posibilidad de impulsar nuevamente una candidatura unitaria para unas presidenciales o contemplan un escenario con varios candidatos opositores?
—Te lo respondo claro: la candidatura unitaria ya está, pero nosotros somos democráticos. La candidatura unitaria la decidió el país el 22 de octubre de 2023, pero si alguien quiere presentar su candidatura, nosotros somos democráticos. Unitaria no significa única. Lo que no queremos es una candidatura única, por el contrario, que surjan candidaturas. De lo que sí estamos convencidos es que hay una candidatura hoy en día, un liderazgo que recoge el espectro abrumadoramente mayoritario de la sociedad venezolana y lo está encarnando María Corina Machado. Ella hoy en día está en una posición mucho más fuerte de la que estaba el 22 de octubre, incluso el 28 de julio (2024), pero eso no quiere decir que no tengamos un talante democrático en nuestro ADN y ese es el fracaso del chavismo, que se le volteó a la democracia. En el ADN de la Plataforma Unitaria está justamente promover la pluralidad. Dentro de la coalición que encabeza María Corina Machado, créeme, hay pluralidad, hay matices, hay diferencias. Ahora, hay un compromiso central, que es la democracia. Pero por supuesto que hay matices y debates muy ricos. Tú vieras las jornadas. Hay un debate democrático muy intenso, muy franco, muy honesto, muy leal, pero nosotros estamos cohesionados en torno al mandato que nos dio el país el 22 de octubre. Quien quiera presentar otra candidatura, más allá de las fuerzas que acompañamos el 22 de octubre, va a estar en su derecho. Yo creo que eso es a lo que se refiere María Corina.
—Se ha llamado a la unidad y a la participación de los sectores que estén dispuestos a sumar a la causa democrática, pero, sobre este punto, la presencia de Leopoldo López en los encuentros parece haber causado incomodidad en algunos sectores, ¿qué respuesta da la Plataforma Unitaria?
—Me parece que, en primer lugar, hubo incomodidades en algunos, pero a otra gente yo la vi muy feliz. También hubo incomodidades con muchos otros, no solo con él. Y justamente la construcción unitaria nos obliga a la diversidad dentro del pluralismo y eso es algo que voy a defender siempre, pero ¿machacarla contra Leopoldo? Creo que hay ahí una cosa tendenciosa porque vi mucha gente feliz de ver a Leopoldo allí. También hubo incomodidades con otros y eso también demuestra el sentido de Estado de María Corina. Hay que darle la mayor amplitud e inclusión al proceso de lucha que viene y eso no va en contra de que hay un liderazgo, que es el de ella, indiscutido, de que hay una coalición, vamos a llamarla institucional, que es la plataforma; pero también hay otros factores que van más allá de la plataforma porque aquí nadie es dueño de la causa.
—La causa nos pertenece a todos y todos ahí tenemos nuestro granito de arena. No es que le quiera quitar importancia a las molestias, pero te aseguro que siempre incomodidades va a haber. Pretender darle un volumen exagerado al tema Leopoldo, al de otros dirigentes, me parece que, sin darse cuenta, es caer en ese canibalismo tan terrible que tanto daño nos ha hecho en los 26 o 27 años que llevamos sufriendo esto. Lo que hago es un llamado a la madurez. El pueblo venezolano tiene que actuar como adulto y no dejarse manipular por intereses. Muchas veces esas campañas vienen con un interés para generar la impresión de división, conflicto y falta de cohesión, pero te aseguro que no hay nada más lejos de eso. Estamos más cohesionados que nunca. Como todo, hay unos que le caen bien a unos y otros que le caen mal a otros. Hay cuestionamientos que cada quien tiene derecho a hacer, pero no sobredimensionemos. No subestimo las redes, pero tampoco es verdad que las redes son una expresión exacta del sentimiento de un país.
—Juan Pablo Guanipa afirmó recientemente que la Plataforma Unitaria no se reunió con la embajadora Laura Dogu. Sin embargo, han circulado versiones que indican lo contrario. ¿Se produjeron o no esas reuniones y qué puede aclarar al respecto?
—Nosotros estamos en comunicación, por supuesto. Con el aliado, con los Estados Unidos, hay que trabajar esta lucha. Esa es la verdad. Pero la discreción no es secretismo. La discreción es prudencia. Porque negar ahorita el rol que están jugando los Estados Unidos para el destino del país es una tontera. Sobre ese tema recomiendo que siempre haya más prudencia, sobre todo cuando los representantes políticos de cada partido en la Plataforma Unitaria hacen su trabajo, así como los dirigentes y los líderes están haciendo un trabajo maravilloso. He visto las actividades que hace Juan Pablo con otros líderes por el país, muy bueno, pero son temas que yo llamo a la discreción y a la prudencia.
—¿Cuál es la posición de la Plataforma Unitaria frente a los comentarios de Trump sobre Venezuela, en particular la referencia al “estado 51”, y la percepción de un mayor interés económico?
—La política de los Estados Unidos está en el plan de las tres fases. Ahí está la política de los Estados Unidos. Nosotros la estamos acompañando y creemos que esas fases de estabilización, recuperación, reinstitucionalización y reconciliación, como bien lo dijo el secretario Rubio, deben ir en paralelo. Nuestro deber como coalición política es apuntalarla para que todo se dé en el menor tiempo y al menor costo posible para el pueblo venezolano. Una cosa que tiene por lo menos 15 o 20 años advirtiéndose es que la soberanía venezolana, con la cubanización del país, fue vulnerada. Incluso torcieron los valores culturales y democráticos del pueblo venezolano al asociarlo con países como Rusia, China e Irán. Allí hubo una verdadera vulneración de la soberanía del país. Lo que sí creo es que Venezuela debe estar aliada a los países del hemisferio occidental y democráticos del mundo y, sin lugar a dudas, Estados Unidos es el más importante en esa área. Reorientar geoestratégicamente a Venezuela dentro del mundo democrático es el desafío que tiene el nuevo gobierno. Y por ahí es donde va.
—¿Existe el riesgo de que, tras una eventual transición en Venezuela, Estados Unidos siga teniendo influencia en las decisiones políticas del país? ¿Qué garantías habría para evitar que esa situación se repita en el futuro?
—Es que cuando se exprese la soberanía popular habrá un gobierno que sí va a tener buenas relaciones con los Estados Unidos. La verdad no sé cómo le explicará ella (Delcy Rodríguez) a su base electoral lo que está haciendo y lo que está pasando, pero ese es un problema de ella, no el nuestro. Nuestro problema es que los venezolanos decidan y tú puedes tener la seguridad de que a Venezuela le ha ido bien cuando ha tenido buenas relaciones con los Estados Unidos, con la Unión Europea y con los países democráticos. Nos ha ido bien. El chavismo botó todas las oportunidades de lograr un verdadero cambio profundo en lo industrial, económico, cultural y educativo al hacer ese viraje hacia el Oriente, hacia países marxistas o totalitarios. No será una relación de subordinación. Lo que tú estás viendo con el caso de Delcy es patético. Lo que viene será una relación extraordinaria, de ganar-ganar, entre Estados Unidos y Venezuela, con transparencia, con oportunidades. Donde ganen Estados Unidos y el pueblo venezolano.
—¿Están dispuestos a negociar con Delcy Rodríguez?
—Lo hemos dicho en reiteradas ocasiones: por supuesto que estamos absolutamente dispuestos a conversar, pero no a conversaciones gaseosas, y en esta ocasión —con un liderazgo claro, con una coalición cohesionada y con la presencia de los Estados Unidos, una administración que no se va a dejar vacilar—, tenemos elementos muy interesantes para lograr que esas conversaciones lleven a buen término, a elecciones libres, a un CNE confiable y a garantías de convivencia para todos. El mensaje nuestro también es para el chavismo. El chavismo va a tener su espacio y su capacidad de reinventarse, de relanzarse y de volver a convertirse en una alternativa para el país en democracia. Hoy no lo es y mientras más prolonguen (la transición), será peor. Por supuesto que estamos ganados a conversar en estos términos, en los planteados en la hoja de ruta que le presentamos al país. Tenemos un liderazgo muy claro, una plataforma muy cohesionada y un aliado internacional comprometido con la democracia y el desarrollo económico, por supuesto. ¿Quién no quiere que la economía mejore? Pero para que realmente mejore con solidez y sea sostenible en el tiempo, se necesita reinstitucionalizar a Venezuela, tener un Estado de derecho que funcione y que la soberanía popular sea respetada. Hay una regla de oro: acatar la voluntad de la mayoría y respetar a la minoría. Te puedo asegurar que en esa Venezuela que viene se respetará a esa minoría que encarna el chavismo.
—¿Confía en la “buena intención” del chavismo para participar en un proceso democrático, aun sabiendo que podría ratificarse su derrota?
—Creo que sí, ellos saben que no pueden jugar con candela. Hoy en día estamos en un cuadro distinto. No reconocer que desde enero hay una nueva realidad sería muy miope. Aquí los acuerdos que se hagan van a tener que ser respetados, no como ha pasado en otras ocasiones.
—¿Es posible revertir la judicialización de los partidos políticos?
—Claro. Pero es que ir a unas elecciones libres implica que no haya ningún candidato inhabilitado y que los partidos políticos que están judicializados —bueno, judicializar es un término muy suave; esos partidos fueron tomados por asalto— regresen a sus autoridades, que fueron intervenidas, y que cada quien se ocupe de reorganizar y de relanzar su partido. Por supuesto que, si quieres elecciones libres, necesitas que los partidos, que son parte fundamental de la democracia, respondan a la legitimidad. Entonces, hay varias deudas: una es devolverle los partidos a su autoridades legítimas y la otra es devolverle la habilitación a líderes inhabilitados. Eso es parte de una lo que se llama elecciones libres con plenas garantías, tanto políticas como técnicas.
—¿Cuáles son las prioridades o la hoja de ruta en esta etapa?
—Es importante que el país sepa que estamos trabajando. Una de las de las cosas en las que vamos a trabajar con mucha fuerza es en la construcción de un gran acuerdo nacional para construir una gran alianza de venezolanos que garantice la gobernabilidad, el cambio político, el crecimiento económico, la prosperidad social, el desarrollo tecnológico. En fin, el cambio cultural y la convivencia. Vamos a trabajar desde ya en la presentación de ese acuerdo a todos los sectores de Venezuela, pero también vamos a buscar mecanismos para que le llegue a todos los ciudadanos mientras nos preparamos para las elecciones. Nuestra visión es una visión de país. ¿Qué te trato de decir con esto? Que no estamos pensando en un gobierno nada más. Estamos pensando en un gobierno que se ocupe de rehacer un país, porque lo que estamos viviendo ahorita es que un gobierno nos dejó sin país, que deshizo al país. Al país hay que rehacerlo y eso pasa por el concurso de todos los venezolanos de buena voluntad, estén en donde estén.
—Es una tarea compleja.
—Muy compleja. Pero va a ser desafiante y hermosa, sobre todo para las nuevas generaciones. Esperemos que así sea.
—¿Qué opinión le merece lo ha ocurrido en torno al caso de Alex Saab y el desmoronamiento del poder en Venezuela?
—Eso es parte del proceso de transición, eso es parte del proceso, que a veces no lo vemos, pero son capítulos del proceso de transición hacia la democracia que estamos viendo. Desmontar mafias que tenían que saqueaban a este país. Porque un país que recibió más de 4 billones de dólares era para estuviera a los niveles de Noruega. No quiero hacer comparaciones odiosas, pero todos sabemos los niveles tan paupérrimos en donde el oficialismo ha dejado a Venezuela. Eso es parte de la transición. Todas esas cosas son parte del proceso de transición hacia la democracia. Y la otra reflexión es la tolerancia con la que la sociedad venezolana ha tratado a la corrupción y solo reaccionamos cuando nos damos cuenta de que la corrupción nos deja sin comida en la nevera. Es una de las cosas con las que hay que estar alerta y la Venezuela que viene tiene que estar, y eso ha sido uno de los compromisos de María Corina Machado, signada por la transparencia en el manejo de los asuntos de interés público del país, que todo lo que tenga que ver con el manejo del dinero público tiene que estar regulado por normas de transparencia muy claras; en donde el tráfico de influencias y la corrupción los mandamos al basurero.
—Los venezolanos de alguna forma no estaban tan involucrados en todo esto. Ha tocado aprender.
—Hay que hacer un mea culpa. Sí, hay que hacer un mea culpa, entonces como sociedad hemos sido muy tolerantes con la corrupción. Desde la comunidad en donde tú sabes que un vecino no tiene cómo explicar cómo arregló la casa, cómo cambió el carro, hasta personas que compran casas en el Country Club y tú no sabes de dónde de dónde salieron. Hemos sido muy tolerantes y ahí hay que hacer un mea culpa todos, la sociedad venezolana. Nos toca reorganizarnos y no dejar solo el tema en manos de direcciones políticas.
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