Pedro Rodríguez, la inesperada apuesta de Guardiola, cuelga las botas

Fotografía de archivo del 29 de septiembre de 2009, en la que puede verse al entonces jugador del FC Barcelona Pedrito, durante un partido de Liga. EFE/Toni Albir

 

Barcelona, 7 oct (EFE).- La exitosa trayectoria de Pedro Rodríguez, que este miércoles ha colgado las botas tras casi 20 años como profesional, difícilmente se explicaría sin la intuición de Pep Guardiola, que, como entrenador del filial del Barcelona, desechó los informes que lo calificaban de «disperso» y le dio una oportunidad que el delantero tinerfeño no desaprovechó.

De esa decisión del técnico catalán han pasado casi dos décadas, en las que el jugador de Santa Cruz de Tenerife ha conquistado una Copa del Mundo (2010), una Eurocopa (2012), tres Ligas de Campeones con el Barcelona, una Premier League con el Chelsea, cinco Ligas españolas, tres Supercopas de Europa, una Liga Europa, dos Mundiales de Clubes, una FA Cup, tres Copas del Rey y cuatro Supercopas de España.

Un palmarés a la altura de pocos para un jugador que en el año 2007 los responsables de La Masia no lo incluían en la lista de futbolistas más talentosos de su generación. Pero tuvo la suerte de cruzarse con un personaje contracultural como Pep Guardiola en el Barça Atlètic.

Cuando el técnico de Santpedor asumió el banquillo del Barça Atlétic, en verano de 2007, Pedro, entonces apodado como ‘Pedrito’, actuaba en el Juvenil, con el que ganó la Liga y la Copa en 2005.

Sin embargo, los informes que recibió Guardiola sobre el menudo atacante tinerfeño no eran demasiado favorables. «Es disperso y rinde más en los entrenamientos que en los partidos. Difícilmente alcanzará el nivel necesario para jugar en el Barça Atlètic», rezaba la documentación que se le entregó a Guardiola.

Pero el entrenador, prendado del atrevimiento del jugador canario, le hizo un hueco en el filial. El resultado es conocido: el Barça Atlètic subió a Segunda B, con una notable presencia de Pedrito.

Entonces, el canario ya había debutado en Primera, ante el Murcia, con Frank Rijkaard como entrenador del Barça, un estreno meramente anecdótico en la máxima categoría cuando el entrenador neerlandés ya apuraba sus últimos días en el banquillo.

Pedrito había llegado cuatro años antes a La Masía. En 2004 dejó la isla de Tenerife para aterrizar en Barcelona, apadrinado por Josep Colomer, entonces responsable de la cantera.

Y pasó de no entrar en los planes de los responsables del fútbol base azulgrana a convertirse en una pieza clave del primer equipo azulgrana que maravilló al mundo del fútbol entre 2008 y 2012 bajo las órdenes de Guardiola.

En su primera temporada, hizo historia al convertirse en el primer futbolista que marcó en seis competiciones oficiales distintas: la Liga, la Copa del Rey, la ‘Champions’, la Supercopa de España, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes.

Fue, de hecho, el jugador revelación de ese curso y, desde entonces, se afianzó como un fijo en la delantera azulgrana hasta la llegada, en el verano de 2014, de Luis Enrique Martínez.

Bajo las órdenes del asturiano, Pedro perdió protagonismo debido a la eclosión del tridente formado por Leo Messi, Luis Suárez y Neymar.

En el verano de 2015, el tinerfeño dejó el Barça tras 358 partidos, 109 goles marcados y 23 títulos. Marcó en su último partido con el Barça, la final de la Supercopa (5-4 ante el Sevilla), y nueve días después se confirmó su pase al Chelsea londinense.

Pagó 30 millones el equipo inglés por él y defendió sus colores durante cinco temporadas, en los que el extremo, con el once a la espalda, conquistó una Premier League (2016-2017), una Copa (2017-2018) y una Liga Europa de la UEFA (2018-2019).

Con 34 años, el tinerfeño volvió a cambiar de aires. De Londres a Roma (2020-2021), donde llegó en el verano de 2020 y a coste cero. El cambio de entrenador en Roma, de Paulo Fonseca a Jose Mourinho, le penalizó y tuvo que salir con un destino sorprendente.

Y es que Pedro, que ya no era Pedrito Rodríguez, decidió aceptar una oferta del Lazio, el enemigo eterno de la Roma, y se convirtió en el primer traspaso directo entre ambos clubes en 40 años.

La presencia en el Lazio de Maurizio Sarri, quien ya lo había dirigido en el Chelsea, fue determinante para su llegada allí. En el Lazio, Pedro Rodríguez vivió una segunda juventud, pese a llegar con más de 34 años y se convirtió en capitán del equipo.

En junio de 2025 renovó su contrato por una temporada más y su último partido fue el resumen de su carrera. Se retiró con un tanto en la victoria ante el Pisa (2-1), donde fue nombrado mejor jugador del partido y ovacionado por todos los espectadores del Olímpico de Roma.

Después de 20 años, Pedro, de 39 años, ha dicho basta. Aquel tipo que empezó a jugar en el Raqui San Isidro y que llegó a ser campeón de todo con España y con el Barça, ya se ha convertido en una leyenda del fútbol español.

 

 

 

 

 

 

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