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Más allá del crudo y las rentas, el futuro de Venezuela se juega en el pizarrón. Pedro Mario Burelli es claro: Venezuela no puede seguir apostando a la «guillotina» del modelo petrolero si aspira a una libertad real. En su reciente paso por el programa Esgoi, el empresario y analista advirtió a Goizeder Azúa que cualquier intento de reconstrucción nacional está condenado al fracaso si no coloca la reforma educativa como el eje central y prioritario de la estrategia país, por encima de los intereses electorales o energéticos.
Burelli, quien fuera miembro de la última junta directiva de PDVSA antes del chavismo, sostiene que el sector energético fue históricamente tanto el motor de desarrollo como la «guillotina» de la nación. Ante la pregunta sobre dónde invertiría en una Venezuela con seguridad jurídica, su respuesta fue tajante: “Invertiría todo en educación”.
“El Gran mal de la democracia fue descuidad la educación”
Para el analista, el ascenso de Hugo Chávez y la posterior «destrucción del país por parte de esta pandilla» es la prueba fehaciente de que Venezuela no era un país educado. Burelli critica que la clase política actual, tanto el régimen como la oposición, sigue centrada en lo «sexy»: barriles, minerales millones de dólares y electricidad.
A su juicio, “… lo verdaderamente esencial para el país es que no enfrentemos el futuro con un pueblo sin educación. Porque ese futuro sin educación no es un futuro en el que tú, tus hijos, yo y mis nietos queremos vivir”.
Crítica a los planes actuales: Señala que ni el régimen ni los planes de figuras como María Corina Machado han colocado la educación en el centro medular de la estrategia país.
Advertencia generacional: «No puedes crear un país sobre las bases de la ignorancia», advierte, subrayando que se requiere una tarea de 25 años para reeducar a una generación completa.
Aprovechar la Diáspora: Propone integrar el aprendizaje y la formación de los venezolanos en el exterior como motor de este cambio educativo.
“…tú no puedes crear un país sobre las bases de la ignorancia. Y lo que ha ocurrido durante estos años, en que se destruyó todo, todo el sistema educativo, en todos los sentidos que se puede destruir, en su planta física, en la calidad de la educación que se imparte, en los maestros y profesores, o nosotros nos enfocamos en la educación o no vamos a tener un país”.
Dignificar al Maestro: El fin del país monoproductor
La propuesta de Burelli no es solo académica, sino económica y social. Insta a convertir la docencia en la carrera más noble y mejor remunerada del país.
“…mi prioridad sería educar, educar, educar. Y para eso tienes que invertir en la esencia de educación que son los maestros. Nosotros tenemos que volver del maestro la carrera más noble, una carrera muy bien recompensada”
Hace hincapié en que «tenemos que crear incentivos para que la gente quiera educar… El petróleo fue nuestra guillotina. Vamos a construir un país que dependa de nosotros, de nuestra tierra y nuestra gente, no de factores fuera de nuestro control».
Reflexión Final: ¿Guillotina o Fundamentos?
Burelli concluye con un llamado a dejar de depender de factores externos y enfocarse en lo que es verdaderamente propio e inalienable.
El futuro no puede depender de variables externas que no controlamos. Debemos cimentar la nación sobre nuestros recursos inalienables: el talento de los venezolanos, nuestra tierra y nuestras aguas. Es hora de crear un país con fundamentos reales, alejado de falsos auges que solo preceden a grandes caídas. El objetivo debe ser, finalmente, “construir un país que dependa exclusivamente de nosotros mismos».
Venezuela no necesita aventureros de paso, necesita el retorno de su gente y una inversión masiva en su intelecto.
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