Parroquia María Auxiliadora de Valera celebra 60 años de fe, comunidad y legado salesiano

La comunidad salesiana inicia el camino preparatorio rumbo al centenario de su presencia en el estado Trujillo.

La Parroquia María Auxiliadora de Valera se viste de fiesta. Este año, la comunidad religiosa y civil celebra el 60.° aniversario de la fundación de esta emblemática parroquia en la Diócesis de Trujillo, un hito que marca seis décadas de acompañamiento espiritual, educativo y social, especialmente enfocado en la juventud y los sectores más vulnerables.

El párroco de la institución, el Padre Jesús Aníbal Bello Vallenilla, expresó su profunda gratitud por este aniversario:

“Qué alegría saber que Dios, por su propia voluntad, nos ha permitido estar como parroquia en esta ciudad. Celebrar estos 60 años es celebrar la presencia salesiana en medio de la juventud, atendiendo también a las zonas populares y a todas las personas que Dios coloca en nuestras manos”, afirmó el presbítero.

Agenda de actividades centrales

La festividad litúrgica de este año tendrá una connotación especial, ya que coincidirá con la fiesta de Pentecostés. Para conmemorar ambas fechas, la parroquia ha organizado una agenda de actividades para toda la feligresía:

Rumbo al centenario y el “sello” en el corazón trujillano

Estos 60 años de la parroquia se enmarcan dentro de un acontecimiento histórico aún mayor: la preparación para los 100 años de la presencia salesiana en el estado Trujillo.

El Padre Bello Vallenilla, quien lleva un año y siete meses al frente de la parroquia, destacó el profundo arraigo del carisma de Don Bosco en la región.

“Donde uno va, siempre encuentra exalumnos. Eso es bonito porque es como un sello colocado en el corazón de muchísima gente. Con mucha humildad, los salesianos nos sentimos profundamente apreciados por el pueblo trujillano gracias a una presencia formativa, educadora y animadora”, señaló.

El protagonismo juvenil ante los retos actuales

Al ser consultado sobre el papel de la juventud en el contexto actual y las directrices de la Iglesia, el párroco enfatizó la necesidad de abrir espacios reales de liderazgo para los jóvenes para garantizar el relevo generacional en los procesos pastorales.

“Nuestros jóvenes deben asumir responsabilidades en cada uno de los espacios que la Iglesia favorece. Nosotros no vamos a estar toda la vida aquí; hay que darles el espacio para que asuman el protagonismo que están llamados a tener”, reflexionó el sacerdote, subrayando la urgencia de acompañar a los muchachos en el mundo complejo de hoy para formarlos como “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

Finalmente, el párroco extendió una calurosa invitación a toda la colectividad valerana y trujillana a sumarse a estas celebraciones y a recibir la bendición de María Auxiliadora.


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