Gabriel Montenegro
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«El Domingo de Resurrección es la fiesta de todos nosotros; es una alegría inmensa y maravillosa que llega hasta los confines más apartados del universo, porque el Señor venció la muerte y ha vuelto para redimirnos y mostrarnos el Verdadero Camino de Salvación»; es este el grito de buenaventura en el mundo entero por la inmensa alegría y extraordinario acontecimiento donde Cristo, el Verdadero Mesías, nos saca de la oscuridad para regalarnos, sin mezquindad alguna, su luz de gloria y felicidad extrema».
Esas fueron algunas de las palabras del padre Emiro Suárez, en ocasión de la Misa de Resurrección de este domingo 05 de Marzo, oficiada en el templo Nuestra Señora del Valle de San Luis.

Alégrense cielo, tierra mares, montañas, lagos comunidades y comarcas
Desde muy temprano, luego de la Vigilia Pascual desde la noche del pasado Sábado de Gloria, miembros del Grupo de Apostolado, Voluntariado, fieles y personal parroquial, incluyendo asistentes, diáconos, Coro Parroquial, Legión de María y Círculo de Oración, participaron de esta hermosa celebración eucarística, donde el padre Suárez recordó el Evangelio de Juan 19,20, que dice, luego de la Crucifixión del Señor:» El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro y vio quitada la piedra del sepulcro.

Entonces corrió y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo:» Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han.puesto.
Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.
Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápido que Pedro y llegó primero al sepulcro.
Y bajándose a mirar vio los lienzos puestos allí, pero no entró.
Luego llegó Simón Pedro tras él y entró en el sepulcro y vio los lienzos puestos allí, y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
Entonces entró también el otro discípulo que había venido primero al sepulcro; y vió, y creyó.
Porque todavía no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.
Y volvieron los discípulos a los suyos. Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba se inclinó para mirar dentro del Sepulcro; y vió a dos ángeles con vestiduras blancas que estaban sentados el uno a la cabeza, y el otro a los pies donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
Y le dijeron: Mujer porqué lloras?. Porque se han llevado a mi Señor, y no se a donde le han puesto.
Cuando había dicho esto se volvió y vió a Jesús que estaba allí; más no sabía que era Jesús.
Jesús le dijo: Mujer, porqué lloras?. A quién buscas?. Ella, pensando que era el hortelano,le dijo: Señor,si tú los has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo: María!. Volviéndose ella le dijo: Raboni! ( que quiere decir Maestro.
Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre, más ve a mis hermanos , y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mí Dios y a vuestro Dios.
Fue entonces María Magdalena Para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor y que el le había dicho estás cosas».
Hablo también el prelado trujillano del discurso de Pedro el Día de Pentecostés, e hizo alusión a algunos pasajes de las Sagradas Escrituras, que hablan de las maravillas y el Gran Poder Divino de Dios, que no solo busca salvarnos del pecado y la muerte, sino que seamos nosotros templo y cuerpo de su misma gloria, cumpliendo los mandamientos, creyendo verdaderamente en Él y tan solo haciendo el bien, sin caer en el odio, la intolerancia, la envidia, la ira, la codicia y los pecados generales de la carne».
Recalcó el padre Emiro en la Homilía de la Palabra, que: «este día, junto al Nacimiento del Niño Dios, son las dos fechas más maravillosas, felices y bellas de todas, porque en una nace la Esperanza Verdadera y en la otra, el Altísimo ratifica, con su sacrificio personal, el inmenso amor que siente por nosotros.
Aleluya… aleluya!. Ha resucitado el Salvador y llega la alegría más grande a nosotros y todo el universo!. Amén.






