Ochenta países exigen reabrir Ormuz y condenan los ataques de Irán y los hutíes

Fotografía de archivo del ministro de Exteriores de Bahréin, Abdullatif bin Rashid Al-Zayani. EFE/EPA/ALEXANDER NEMENOV / POOL

 

Naciones Unidas, 24 sep (EFE).- Una coalición de ochenta países exigió este jueves en la ONU la reapertura del estrecho de Ormuz, condenó los ataques atribuidos a Irán contra sus vecinos regionales y alertó del avance de los hutíes hacia el estrecho de Bab el-Mandeb por sus riesgos para la seguridad marítima y el comercio internacional.

El ministro de Exteriores de Bahréin, Abdullatif bin Rashid Al-Zayani, leyó a los medios la declaración conjunta de la coalición acompañado de la Alta Representante de la Unión Europea, Kaja Kallas; el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, Jasem Mohamed Albudaiwi, y el de la Liga Árabe, Nabil Fahmy.

«Las acciones de Irán en el estrecho de Ormuz continúan amenazando la seguridad internacional, así como los derechos y libertades de navegación», dijo el canciller bareiní, que lamentó también «la decisión de los hutíes de reanudar el conflicto en Yemen, sus continuos ataques contra Arabia Saudita y sus imprudentes ataques en el mar».

«El avance de los hutíes hacia Bab el-Mandeb no hará sino aumentar los riesgos para el transporte marítimo internacional, la seguridad marítima y el comercio mundial que transita por esta vía navegable crítica», agregó.

La coalición aseguró que la amenaza en la región «continúa creciendo» y señaló el ataque de ayer, de origen aún desconocido, contra una embarcación frente a las costas de Omán, en el que murió un ciudadano indio, y el ataque de los hutíes de hoy contra Arabia Saudí con seis misiles balísticos.

«Reiteramos nuestro llamado a la reapertura urgente y plena del estrecho de Ormuz, y al tránsito seguro, protegido y sin obstáculos de las embarcaciones, sin la imposición de peajes, condiciones o cargos ilegales», declaró Bin Rashid Al-Zayani, instando a «evitar nuevas perturbaciones del comercio mundial».

El grupo expresó su gratitud a quienes trabajan «para restablecer el flujo del comercio mundial» y su apoyo a la Organización Marítima Internacional, y reivindicó que el «transporte marítimo comercial y la gente de mar nunca deben utilizarse como instrumento de presión».

 

 

 

 

 

 

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