La Grita se vistió de fiesta una vez más para recibir este jueves 6 de agosto al Santo Cristo del rostro sereno. La celebración de 416 años de fe, devoción y religiosidad estuvieron acompañados de la presencia de miles de peregrinos que caminaron junto a la talla original del patrono del Táchira, por las calles de la capital del municipio Jáuregui.
Desde inicios de semana, cientos de peregrinos salieron de distintas zonas de la entidad andina y del país, para pagar promesas, agradecer por favores recibidos o pedir un milagro. La solidaridad con el peregrino también se hizo evidente, con puntos de atención con comida e hidratación por parte de la ciudadanía y de las autoridades regionales.
Los afectados por los terremotos ocurridos en La Guaira y Caracas formaron parte de las intenciones de los feligreses y del obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Lisandro Rivas, quien durante la homilía hizo un llamado a no olvidar a esta región de Venezuela, que sigue sufriendo las consecuencias de la tragedia. También hizo énfasis en la liberación de los presos políticos.
“Visibilizar los rostros es, en primer lugar, contemplar el del Cristo del Rostro Sereno, pero identificándolos en esos rostros que hoy en Venezuela claman por la libertad de la dignidad, por la libertad de los presos políticos, por la libertad de quien se siente oprimido, olvidado, enfermo, por los jóvenes que claman desde sus rostros juveniles por un futuro mejor, desde las familias como Iglesia doméstica donde los rostros también hay que cuidar, hay que acompañar y fortalecer”, expresó.
Monseñor Rivas destacó que Venezuela necesita de todos, que se reconstruya el rostro alegre, esperanzador, y resiliente y, que se continúe con el apoyo a los afectados por los terremotos. “No ha pasado, siguen necesitando de nuestra solidaridad y de nuestro apoyo. Allí también el Santo Cristo sigue clamando para que nosotros también nos hagamos solidarios como Iglesia tachirense, como Iglesia venezolana”, dijo.
Manifestó que hablar del rostro del Santo Cristo, es contemplarlo en los rostros de los ciudadanos, de los tachirenses y en “los rostros sufrientes de nuestra Venezuela”, haciendo eco de la enseñanza del magisterio del Papa León con su última encíclica Magnificats, en la que invita a resaltar la dignidad de la persona humana, a visibilizar los rostros de tantos hombres y mujeres que hoy siguen viviendo la pasión de Cristo.
La encarnación del rostro en
la geografía humana del Táchira
El Obispo de la Diócesis de San Cristóbal explicó que la teología del rostro del Patrono del Táchira no puede quedarse en una teoría teológica abstracta, sino que debe encarnarse en la realidad. Aseguró que el rostro sereno del Santo Cristo de La Grita se proyecta y toma los rasgos, las alegrías, los dolores, las fatigas de toda la geografía tachirense.
Se refirió al rostro de la zona de la montaña: el de hombres y mujeres trabajadores de la tierra que desde La Grita, El Cobre, Lobatera y todo el norte de la entidad, alimentan a gran parte de la nación y más allá de ella. “En sus manos laboriosas y en sus miradas transparentes brilla la nobleza del Cristo labrador, del Cristo del rostro sereno”, acotó.
Expresó que en la frontera están marcados los rostros del drama de la migración, del dolor de las familias divididas en San Antonio, en Ureña, Rubio y Delicias; rostros de quienes caminan buscando un futuro mejor o de quienes permanecen en la línea fronteriza sosteniendo la economía con resiliencia. “En el Cristo de los brazos abiertos, la frontera encuentra al Dios que acoge al forastero y enjuga las lágrimas del desarraigado”, dijo.
El rostro de la zona panamericana, lo ve reflejado en los productores, ganaderos y comerciantes de La Fría, Coloncito, La Palmita y La Tendida, quienes -destacó- desafían las dificultades de los servicios y las infraestructuras con un espíritu inquebrantable. “El Cristo sereno es para ellos la sombra refrescante en medio del calor, en medio de las dificultades de la jornada de cada día”.
El guía de la Iglesia católica en el Táchira, expresó que en San Cristóbal el rostro del Santo Cristo se pone en evidencia en los profesionales, estudiantes universitarios, obreros y familias urbanas, que no pierden su arraigo cristiano católico. “El Cristo es la brújula moral en medio del bullicio urbano”, acotó.
Al referirse a la zona sur, Abejales, El Piñal, Naranjales y San Lorenzo, indicó que están los rostros de esperanza que confían en que la siembra dará su fruto.
Durante la eucaristía central por el 416 aniversario del Santo Cristo de La Grita, monseñor Lisandro Rivas dejó claro que no se puede decir que se ama el rostro sereno, si se permanece indiferente o si se pisotea el rostro de los semejantes.
Posterior a la eucaristía, los peregrinos acompañaron a la imagen del Santo Cristo en procesión por las calles de la Atenas del Táchira.
