Niños Cantores del Valle del Momboy: 45 años de arrullos, añoranzas e ilusiones

 

Por: Luis Villarreal

La coral que ha dado tanta proyección a la geografía trujillana, al grado de haberle concedido el estatus de patrimonio del estado Trujillo, ha arribado a sus 45 años de fructífera trayectoria.

Campeando vicisitudes derivadas de las circunstancias —antes y en lo que va del milenio—, principalmente por deficiencias presupuestarias; excusas, estadales porque la sede fue adquirida por la gobernación, y nacionales por ser asiento de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela núcleo La Puerta y de la coral,  la institución en un todo  dignifica esta efeméride local que debe expandirse y mantenerse en aras de acuñar mucho más nuestra identidad cultural; a la altura de las convicciones que reafirman —dentro y fuera del país— a Venezuela como potencia musical, gracias al enorme esfuerzo de  luminarias inmortales, compositores y ejecutantes, que brillan en nuestros libros y en fachadas de los grandes centros de nuestra música orquestal, sinfónica y coral, reconocidos por el mundo entero.

El más reciente de esa pléyade de lumbrosos luceros, cuya primera distinción fue haber sido un formidable académico, que más allá del mundo del Conservatorio, ejecución instrumental y la dirección orquestal, de la fundación de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela, supo a través de su participación política, alcanzar el más prominente de sus éxitos con la organización de El SISTEMA: Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Nos referimos al insigne maestro José Antonio Abreu Anselmi, oriundo del estado Trujillo.

La fundación de la Escuela de Música Adela de Burelli, tuvo como protagonista fundamental al doctor Miguel Ángel Burelli Rivas, porque tal proyecto, en un ámbito tan aldeano como el de los puertenses de aquellos años más tranquilos, sólo pudo ser concebido por una persona de elevada sensibilidad y lealtad con su terruño como fue el doctor Burelli Rivas

En su denuedo de querer darle el más cónsono de los tratos y un mejor sentido a su comarca maravillosa  —La Puerta, su lugar nativo incomparable— , no cejaba de soñar con grandes obras que el Valle del Momboy estaría destinado a exhibir en un futuro cercano.

Aún recordamos su ilusión por un centro de convenciones, muy propio de su actividad académica, política y diplomática; por un complejo deportivo en tiempos en que Diego Armando Maradona descolló como sueño mundial de juventudes; por la constitución de una Fundación que tuviera por único objeto llevar las riendas de la elevada representatividad que el pueblo requiere para canalizar las grandes y necesarias aspiraciones, los inmensos cuidados ante las necias y permisivas actitudes que los urbanizadores que lamentablemente han ocasionando serios daños ambientales en la parroquia, a través de una equivocada y perjudicial concepción de “desarrollo” convertido en negación y contraproducencia del verdadero desarrollo integral: social, agrícola y turístico, teniendo en cuenta las limitaciones ambientales de todo el valle.

El año 2001, cuando correspondía celebrar el vigésimo aniversario de la Coral que doña Elsa Rosales de Cabrita ya había celebrado con su esfuerzo organizativo diecinueve veces, considerando que ya era hora de homenajear tan sostenido esfuerzo, se me ocurrió asumir por parte de la población no sólo una celebración más sino el reconocimiento formal a quienes habían sacado adelante la Escuela y la Coral que le daba singular brillo

Así constituimos el Comité Organizador conformado por:  Pbro. Carlos Cabezas, Ofelia Carrasquero, Isidro González, Esperanza Mejía, Esteban Quintero, Dreni Montiel, Pedro Peña, María Elena Cabrita, y mi persona Luis A. Villarreal P., personas voluntariosas y representativas de la población, algunas vinculadas a la Escuela; estas últimas porque la iniciativa mientras tanto no debía ser del conocimiento de doña Elsa, hasta tanto hubiéramos avanzado lo suficiente en los pormenores del programa que ambiciosamente habíamos acordado y que abarcaba diez días de intensas actividades culturales, deportivas, cívicas y eclesiásticas, y en el que participaron muchas personas que se integraron para entregar sus respectivos reconocimientos por parte de las instituciones del estado Trujillo que representaban.

El programa de la celebración aniversaria implicaba apoyarnos en organismos oficiales e instituciones educativas para que oficial y formalmente dieran merecido reconocimiento a doña Elsa Rosales de Cabrita y al profesor Alberto Alvarado Sandoval —venido de México a tal fin— por parte del municipio Valera en sesión extraordinaria en el auditorio de la localidad, como en efecto se hizo.

El doctor Miguel Ángel Burelli Rivas fue el orador de orden en dicha sesión, realizada el 15 de marzo de 2001, por considerarlo principal promotor de la Escuela de Música. De su emotivo y satisfactorio discurso, para destacar el origen de la Escuela de la que forma parte la Orquesta Nacional Juvenil, núcleo La Puerta y la coral Niños Cantores del Valle del Momboy, cito los extractos siguientes:

“Juntamos a un grupo de ciudadanos preocupados —Guillermo Cámara, un excelente portugués, don Carlos Gager, entre otros— y les anunciamos el propósito, para el cual pedíamos tan solo el respaldo y el entusiasmo que de inmediato prometieron”.

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“Poco después invitamos al profesor José Antonio Abreu para que nos diera una mano y nos manifestó la voluntad de transformar nuestro proyecto en un núcleo de las Escuelas de Música previstas para todo el país.

La oportuna generosidad de la Gobernadora del Estado. Dora Maldonado adquirió el excelente inmueble que las Hermanas de San José de Tarbes destinaban al Colegio de Niñas, lamentablemente clausurado, y así creció de pronto el Núcleo con su Escuela de Música, a la cual se le dio el nombre Adela de Burelli”.

En sintonía y motivación con las necesidades culturales y educativas que se iban satisfaciendo y las que aún faltaban, el Comité Pro-defensa de La Puerta, en medio de sus luchas conservacionistas oponentes del urbanismo que en aquellos tiempos denominamos salvaje y depredador, decidimos rescatar terrenos para proponer la obra del Centro Cívico Cultural, en terrenos ubicados entre la Escuela de Música y la Urb. Valle Verde, proyecto arquitectónico hecho por la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Zulia, con el que se obtuvo la zonificación correspondiente en la Ordenanza que fue aprobada por unanimidad en 1988

La propuesta de dicho proyecto fue víctima de la irresponsabilidad de los concejales de la época que por unanimidad votaron contra el Centro Cívico. Esta votación brutal forma parte de las páginas negras de la mentalidad partidista de las fracciones que conformaron la Cámara Municipal dominada por AD y Copei.

Uno de los propósitos del Centro Cívico era precisamente la construcción de un auditorio que desde hace tiempo requiere la población y la Escuela de Música que queda en las adyacencias; cuyo beneficio además, redundaría de manera más inmediata en los estudiantes y profesorado de dicha Escuela.

La Comunidad Organizada de La Puerta ha hecho de todo, tal vez como ningún otro pueblo del estado Trujillo, para organizar las actividades sociales y económicas, principalmente agro-artesanales y turísticas, pero las camarillas partidistas locales y sus adláteres, haciendo gala de su insulso e irresponsable espíritu pueblerino han impedido cada proyecto que busca el urgido equipamiento urbano que necesita la parroquia La Puerta y el resto del Valle del Momboy.

La coral Niños Cantores del Valle del Momboy, convertida ya en una colmena capaz de producir abundante miel cultural, llegó  a convertirse en verdadero aliciente de voluntades;  no solo en cada uno de esos niños que por haber sido parte de sus filas, y que seguramente, aún llevan  —unos más que otros— en su memoria y proceder ciudadano la sensibilidad y evolución del colectivo social, de nuestro estado y del país, sino también en gremios y centros educacionales que interpretando el resultado exitoso de sus actuaciones; en lo que alegría, práctica y figuración artística y felicidad, se refiere; asumieron la integración o activación de sus propias corales. El colegio de Abogados, la Universidad Rafael Urdaneta en Valera —precursora de la Universidad Valle del Momboy—, el Colegio los Cedros, fueron ejemplo en su oportunidad.

Como la Escuela de Música, en su conjunto, es necesaria y conveniente a la proyección de los valores culturales del Valle del Momboy, del municipio Valera y del estado Trujillo, nos corresponde principalmente a puertenses y mendocinos hacer el breve relato de lo que ha sido su estela en este periodo de tiempo que se acerca ya a la media centuria; siempre a la espera de circunstancias más apropiadas para seguir insistiendo en este gran proyecto que el doctor Burelli y el maestro José Antonio Abreu tuvieron a bien hacer realidad en forma sostenida;  por supuesto, con la decidida determinación política de la doctora Dora Maldonado de Falcón, gobernadora del estado —cuyo gobierno no temió llevar adelante la singular política ornamental en instalaciones y lugares del estado—, y de quienes asumieron el compromiso de administrarla y representarla, de cuidarla y mantenerla, como lo pudo demostrar la siempre y recordada educadora Elsa Rosales de Cabrita, que como coordinadora de la institución hizo lo indecible para llenar los vacíos presupuestarios que muchas veces no llegaban para atender la movilidad de los niños y la orquesta, y el personal necesario, hacia los compromisos oficiales que requerían muy a menudo sus actuaciones en las celebraciones pertinentes; sus refrigerios y cuidados, y también el mantenimiento de las instalaciones, cuyo deterioro en ocasiones la puso en corre corre y en la obligación de hacer pública la desidia de los organismos correspondientes.

Confiados continuamos en tener mejores condiciones nacionales para reorientar los esfuerzos y poder corregir los entuertos, las mezquindades que se han cometido en detrimento de la organización que el Valle del Momboy necesita para ponerlo al servicio de los requerimientos sociales y productivos, y del auge turístico que adolece del cumplimiento de planes y propósitos oficiales, legales e inter-institucionales, en medio de la evolución ciudadana y democrática, garante de una abundante progresión cultural cuya principal característica sea crear e interpretar en plena libertad.

Cuanto mejor si hemos de ver nuevamente el brillo —ajeno de ideologización—, como en sus orígenes, la presencia de un profesorado en la Escuela de Música de la calidad o mejor que  cuando abrió sus puertas, y también estar acompañados por esas voces infantiles interpretando por doquier himnos, villancicos y temas clásicos, que antaño hicieron posible su gran popularidad:  Funiculí funiculá, La traviata, La llorona, Ave María, Himno de la alegría, Noche de Paz, entre tantas otras que deleitaron y deben seguir siendo arrullo, añoranza e ilusión.

Salud, a quienes hacen lo posible para mantener a toda costa la utilidad de la Escuela en la formación de todos los niños que a ella acuden y que hoy son homenajeados en el feliz aniversario de su coral.

 

 

 

 

 

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