Nicolás Maduro y Cilia Flores se declaran inocentes de los nuevos cargos de tortura

La comparecencia abordó los cargos incluidos en la acusación actualizada contra ambos, que también extendió a Flores la imputación por conspiración para cometer narcoterrorismo

Fotografía de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg donde aparece el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (i), junto a su esposa,, Cilia Flores (d), compareciendo ante un tribunal federal | Foto: EFE/ Jane Rosenberg

 

Yazmely Labrador / El Diario


Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores se declararon este jueves 15 de octubre no culpables de los nuevos cargos de conspiración para cometer torturas que les imputó la Fiscalía de Estados Unidos la semana pasada, durante una audiencia ante el juez federal Alvin Hellerstein en Nueva York.

De acuerdo con el medio CNN, Maduro confirmó que leyó los cargos de conspiración para cometer torturas y dijo a través de un intérprete que “es una suma de alegaciones ya presentadas anteriormente de falsas acusaciones”. Agregó que rechaza el documento en su totalidad. Ante esto, el juez Alvin Hellerstein interrumpió la presentación y consideró que el acusado se declara inocente.

Al ser consultada sobre las nuevas acusaciones, Flores, quien este jueves cumple 70 años, también se declaró inocente: “Soy completamente inocente, no soy culpable”, dijo.

El medio agregó que, al comienzo de la audiencia, ambos acusados entraron a la sala en aparente buen estado de salud, con grilletes en los tobillos, y saludaron en español al juez, quien los citó ayer para responder a los nuevos cargos.

 

Cargos por conspiración para cometer torturas

La Fiscalía de EE UU presentó hace una semana cargos por conspiración para cometer torturas contra ambos y extendió la imputación de narcoterrorismo, que antes solo pesaba sobre Maduro, a Flores. Siguen acusados de conspiración para importar cocaína a EE UU y posesión y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos.

De acuerdo con el texto de la acusación actualizada, el gobierno de Maduro infligió torturas contra opositores, militares y otras personas detenidas, incluidos tres ciudadanos estadounidenses, y presuntamente siguió una estrategia de «represión y torturas» para mantenerse en el poder durante años.

En el escrito se detallan, entre otras prácticas, presiones, descargas eléctricas y amenazas contra familiares. Según la acusación, “los abusos de las autoridades venezolanas contra ciudadanos estadounidenses” aumentaban a medida que crecía la retórica de Washington contra Caracas.

Uno de los casos descritos, identificado como “víctima 7”, señala que esa persona fue presuntamente torturada después de ser “acusado falsamente de participar en una conspiración para asesinar a Maduro”.

Sobre la imputación por narcoterrorismo, EE UU alega que Maduro y Flores conspiraron para distribuir y poseer «cinco kilogramos o más de mezclas y sustancias que contuvieran una cantidad detectable de cocaína» con la intención de proporcionar «valor económico» a personas u organizaciones relacionadas con «actividades terroristas».

Los tres casos de ciudadanos estadounidenses mencionados en la acusación se remontan a 2022 y llegan hasta enero de 2026, cuando las fuerzas de EE UU arrestaron al entonces líder venezolano en el palacio presidencial en Caracas.

 

Reprogramación de juicio y audiencia

Durante la audiencia de este jueves, el magistrado Hellerstein aceptó una petición presentada por la Fiscalía y la defensa de los acusados para posponer por dos semanas el inicio del juicio, para contar con más tiempo para presentar mociones previas.

De esta forma, el comienzo del proceso quedó fijado para el 14 de junio de 2027.

Además, la próxima audiencia también fue programada y ahora se realizará el 17 de diciembre, cuando se discutirán las mociones de la defensa para descartar el caso.

Nicolás Maduro (2-i) y su esposa, Cilia Flores (d), llegan al helipuerto de Wall Street | Foto: EFE/ Stringer / Archivo

Maduro y Flores fueron capturados el pasado 3 de enero por fuerzas estadounidenses en Caracas y trasladados posteriormente a Nueva York, donde permanecen detenidos mientras afrontan el proceso judicial.

 

 

 

 

 

 

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