El fútbol ha sido históricamente motivo de arraigo y orgullo en las familias tachirenses, y ahora se transforma en una herramienta de vida. Con el respaldo de especialistas, este proyecto pionero propone un espacio de entrenamiento adaptado, donde la pelota no solo rueda para marcar goles, sino para integrar a los niños neurodivergentes y acompañar a sus padres en un entorno de empatía, pertenencia y aprendizaje compartido.
Alfredo Orozco, coordinador de Avalancha Sur Fútbol Club, precisó que la escuela estará integrada por 85 niños de 3 a 16 años de edad, tres entrenadores y tres docentes especializados.
“Generamos la idea de crear la escuela de fútbol con la Fundación Horizontes Azules. Vimos la necesidad de que los niños estaban como que: no podemos participar en en en un hecho deportivo o en alguna actividad; veíamos que los representantes también decían que «mis niños están bloqueados, no pueden ir a otros lugares a disfrutar de lo que es el fútbol», y dijimos: en el estado más futbolero del país, que es el estado Táchira, pues sería buenísimo que obviamente estuviese la primera escuela de neurodivergencia”, explicó.
Por su parte, Rafael Caraballo, de la Fundación Programa de Formación Mi Amigo Antonio, indicó que también buscan que los entrenadores tengan herramientas profesionales para desarrollar sus trabajos con niños neurodivergentes.
“Aquí los niños entran a cancha, seis niños, máximo ocho, con un entrenador. No tenemos grandes números por entrenador. Y ese entrenador, a su vez, tiene en cancha a un tutor especialista en neurodivergencia para que pueda ir formando al entrenador y dándole la tranquilidad a los niños, porque para ellos es algo novedoso, es algo muy diferente. El niño está saliendo de casa, se encuentra con una pelota, está al aire libre; es toda una experiencia”, dijo.
Integrarse a la sociedad
Para Paula Jaimes, madre de un joven con autismo, esta es una oportunidad para que su hijo de 16 años de edad se integre a la sociedad y pueda desarrollar capacidades que lo proyecten, pues durante años ha intentado integrarlo a escuelas especializadas, pero no cumplen con los estándares de formación.
Le emociona la idea de que su hijo también juegue fútbol y que pueda formar parte de la Avalancha Sur. “Yo también quiero esa emoción para mi hijo, saber qué es estar en la Avalancha Sur y que la Avalancha Sur los está apoyando, que es lo importante”, agregó.
Lo que más le anima a Paula Jaimes es que a través del fútbol, su hijo puede trabajar la disciplina, pues destacó que es una de las tareas más difíciles para padres de niños con autismo.
“Ellos nos manipulan porque, ¡ay!, con su berrinche, con su pataleta: «No, es que mi niño es condición, bueno, venga, haga». ¡No! Entonces el profesor dice, cuando yo esté dando disciplina, por favor, mamá, papá, déjenme hacer mi trabajo. Yo sé cómo hacerlo, trabajo con cariño. Él mismo explicó cuáles son sus funciones y cómo lo va a hacer. Nosotros como papás vamos a estar es de acompañantes, apoyando, fortaleciendo las condiciones que este maestro nos va a dar a nuestros hijos, porque cada uno es diferente”, expresó.
Esta escuela de fútbol le permitirá a los niños neurodivergentes desarrollar habilidades sociales, de comunicación, interacción y participación grupal. Al respecto, Yaniro Sánchez, docente de educación especial y entrenador de fútbol manifestó que es como una terapia, en donde los niños van a ver otras actividades, a participar en juegos lúdicos, recreativos y de integración.
Padres de niños con autismo esperan que otras instituciones puedan replicar este tipo de actividades formativas, pues aseguran que lo más difícil ha sido trabajar con sus hijos en el área educativa.








