Gabriel Montenegro / gabymonti59@gmail.com
Cuando se celebra y se recuerda con regocijo, alegría infinita y agradecimiento al Señor la presencia de la mujer en el mundo, sería imperdonable olvidar a todas aquellas heroínas que marcaron de una u otra manera nuestra historia antigua, media y contemporánea.
Quién no ha leído sobre María Magdalena, la reina Cleopatra, Juana de Arco, Dalila; la cruel Salomé, Santa Elena, Santa Rita de Casia, Santa Teresita de Lisieux, Santa Rosa de Lima, Santa Rosalía, Santa Apolonia, Santa Teresita del Niño Jesús, Santa Cecilia la reina de la música, Santa Teresita de Los Andes, Santa Gertrudis, Santa Bernardita Sobirous, Santa Faustina Kowalska, Santa Marta; la propia Virgen María y muchas agraciadas y santas del cielo más.
Damas de notable actuación y presencia como Golda Meir, Indira Ghandi, las Reinas Victoria, Isabel de España, Catalina de Rusia, Ana Bolena, Isabel I y II de Inglaterra, Margaret Tatcher, Marie Curié, Jackeline Kennedy, Evita Perón, tan solo para hacer referencia de algunas de ellas, han marcado innegable hito en sus respectivas épocas, cada quien con su impacto característico a través de la historia y la importancia en la existencia de todas.
Sin pretender nada más que vivir humildemente
En la comunidad de Ajustrel en Fátima, el 13 de mayo del año 1917, tres pastorcitos portugueses; Jacinta Marto, Lucia Dos Santos y Francisco Marto, quienes, como todos los días, llevaban su rebaño de ovejas, de repente y visiblemente sorprendidos, observaron elevada sobre una encina y una pequeña nube a una bella y luminosa joven vestida de blanco con un rosario entre sus manos.
La dama les hablo y les dijo que «venía del cielo y que se estaría apareciendo en ese lugar donde haría prodigios en favor del pueblo portugués, del fin de la guerra y la conversión de Rusia a su Inmaculado Corazón.
Tras revelarse como la Madre del Santísimo, la Sagrada Virgen María, prometió a los niños llevarlos al cielo, no son antes darles varias instrucciones a cumplir.
La Virgen María les mostró parte de los acontecimientos que ocurrirían en el mundo y le dijo a Jacinta y Francisco que ellos irían primero al cielo, pero Lucía tenía que quedarse más tiempo para cumplir varias encomiendas y revelar, en un tiempo estipulado, ante un Papa de la Iglesia Católica, uno de sus grandes secretos.
Todo esto se cumplió a cabalidad y el Papa que recibiría el significado del secreto fue Juan Pablo II, el religioso de origen polaco Karol Wojtila.
A través de Lucía, la Virgen Santísima había anunciado además el atentado que sufriría el Papá Juan Pablo, cuando el turco Memet Alí Agca le disparara en una de sus peregrinaciones, estando al borde de la muerte.
Al contrario de sus primos Francisco y Jacinta Marto, quienes fallecieron todavía muy niños de la terrible gripe española, Lucia Dos Santos vivió más de 90 años, siempre de una forma modesta, incluyendo su paso como religiosa Carmelita por Pontevedra, donde desarrolló una labor monástica, siempre de penitencia, oración, alejada de la publicidad y lo ostentoso, a pesar de su fama bien ganada como vidente nada menos que de la Madre de Dios.
Lucia nació en Ajustrel (Portugal), el 29 de Marzo de 1907, de manera que tenía apenas 10 años cuando ocurrió el Milagro de Fátima.
Su nombre verdadero Lucía de Jesús dos Santos, hija de María José dos Santos y Antonio dos Santos.
Fueron muchas las conversaciones y secretos entre esta humilde mujer, hija de campesinos y su relación con La Reina del Universo mismo.
Su sencillez nunca la abandonó y cumplió fielmente lo prometido aquel día maravilloso cuando agraciados por la Divina Providencia entraron al camino de la santidad.
Causa de Canonización
Actualmente, la causa de Canonización de Sor Lucia Dos Santos está en plena ejecución y estamos seguros será elevada oficialmente a los altares.
Han pasado 109 años del encuentro con la Virgen de Fátima, una devoción mariana, que junto a la del Santuario de Lourdes en Francia y Guadalupe en México, se convierten en los más afamados episodios de la intercesión de la Virgen María en nuestro favor y la muestra del Poder Divino de Dios.
Todavía está en la mente de muchos en Milagro del Sol y muchos otros prodigios de Nuestra Madre Santísima, donde Lucía fue protagonista principal.
En este 8 de Marzo, Día Internacional de la mujer, no podemos menos que recordar a la pastorcita Lucía con gran orgullo y regocijo, además de hacer votos y mucha oración porque sea elevada pronto a los Altares.
Comprobados han sido por el mundo, los milagros de sus compañeros de aquella tarde hermosa, Jacinta y Francisco ( ya santos), un instante divino y excelso cuando sus vidas cambiarían para siempre.
En este homenaje de DLA a las mujeres que han marcado buena parte de la historia de la humanidad, no podemos dejar de recordar a la niña de mejillas sonrojadas por el frío de sus madrugadas de pastoreo y de compartir la inocencia de los niños buenos.
Ella ya cumplió su objetivo de referenciar en múltiples de ocasiones las conversaciones con la Virgen María; la a necesidad del rezo del rosario como arma contra lo malo y perverso, además de enderezar nuestra conducta, porque a los ojos de Dios, todos, incluyendo los pecadores, arrepentidos de corazón, podemos llegar a la santidad
Ojalá y pronto podamos observar el acto Vaticano, donde el pendón con su figura adorne las ventanas frente a la Plaza de San Pedro, en acto multitudinario para ratificar lo que María Santisima le prometió junto a sus primos; el camino de la santidad, la luz de la inmortalidad de los buenos y poder llegar a Dios ganándonos el cielo con lealtad, fe, generosidad, amor y devoción… Que así sea!…Amén.
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