Un mes después del doblete sísmico del 24 de junio, las inspecciones técnicas realizadas en viviendas, edificios y planteles educativos de Carabobo siguen. Ahora ofrecen un panorama más claro sobre el verdadero impacto estructural que dejaron los movimientos telúricos.
Aunque las imágenes de inmuebles colapsados en el litoral marcaron la emergencia, la realidad en buena parte del estado es distinta. Siete de cada diez estructuras evaluadas hasta ahora recibieron la denominada tarjeta verde, lo que significa que pueden seguir siendo habitadas.
El balance fue presentado por el presidente de la Sociedad de Ingenieros Civiles de Carabobo, Rafael Mieres. Una vez consultado por El Carabobeño explicó que, junto con especialistas de distintas áreas, han desarrollado un amplio proceso de evaluación. Esto en apoyo de una aplicación móvil que permite registrar cada inspección bajo el sistema de clasificación por colores adaptado por Funvisis.
Hasta ahora el equipo ha recibido alrededor de 1.200 solicitudes de inspección y ya logró atender cerca de 500 casos. Estos distribuidos entre la Gran Valencia, Puerto Cabello y el municipio Juan José Mora. Los registros abarcan edificios residenciales, viviendas unifamiliares e incluso instituciones educativas. Muchas de ellas evaluadas por solicitud directa de las comunidades preocupadas por las grietas que aparecieron tras los sismos.
«Del total de las estructuras visitadas, aproximadamente 70 % obtuvo tarjeta verde, mientras que el 15 % recibió tarjeta amarilla y otro 15 % fue clasificado con tarjeta roja», explicó Mieres al presentar el balance más reciente del programa de inspecciones.
Sobre las clasificaciones
El ingeniero aclaró que la clasificación no representa una sentencia definitiva sobre cada inmueble. Una tarjeta roja, por ejemplo, no significa necesariamente que la estructura deba demolerse, sino que por razones de seguridad sus ocupantes deben permanecer fuera. Esto, mientras se realizan estudios más profundos y posteriormente los trabajos de recuperación correspondientes.
De hecho, recordó que muchas edificaciones podrán rehabilitarse una vez culminen las evaluaciones especializadas. Luego se definirán las intervenciones necesarias para garantizar nuevamente la seguridad de sus habitantes.
Uno de los aspectos que más llama la atención es la evolución de los resultados conforme avanzan las inspecciones. En los primeros reportes apenas el 7 % de las edificaciones aparecía dentro de la categoría roja. Sin embargo, a medida que los equipos técnicos ampliaron el número de evaluaciones, ese porcentaje aumentó hasta ubicarse actualmente en 15 %, principalmente por la incorporación de inmuebles con daños más severos ubicados en el litoral carabobeño.
Según Mieres, la mayor concentración de edificaciones comprometidas continúa localizándose en Puerto Cabello y Juan José Mora, municipios mucho más cercanos al epicentro de los terremotos. En Valencia también existen inmuebles con afectaciones importantes, aunque en una proporción considerablemente menor.
Preparación
Mientras continúan las inspecciones, el trabajo técnico entra ahora en una nueva etapa. Durante el último mes, la Sociedad de Ingenieros Civiles capacitó a cerca de 180 profesionales provenientes de distintas especialidades con el propósito de ampliar las brigadas de evaluación y acelerar las visitas pendientes.
El objetivo inmediato es transmitir tranquilidad a las comunidades que aún esperan un diagnóstico sobre sus viviendas, pero también preparar la siguiente fase del proceso: la recuperación de las estructuras afectadas.
«Ya nos estamos preparando para los protocolos de reparación y recuperación de infraestructuras establecidos por la comisión presidencial. Incluso existen condominios que comenzaron a ejecutar trabajos siguiendo esos lineamientos», señaló.
Las inspecciones preliminares corresponden a una evaluación ocular rápida que permite determinar el estado inicial de cada inmueble. Posteriormente, aquellos edificios con mayores daños pueden ser sometidos a estudios especializados antes de definir las obras necesarias para su recuperación.
Mieres recordó que la colocación oficial de las tarjetas corresponde a Protección Civil, mientras que el Colegio de Ingenieros participa como organismo técnico encargado de respaldar las evaluaciones y revisar nuevamente aquellos casos clasificados con etiqueta roja mediante una comisión especializada.
Inspecciones luego de los terremotos
Con cientos de inspecciones aún pendientes, los especialistas consideran que el mapa definitivo de daños seguirá modificándose durante las próximas semanas. Los resultados obtenidos hasta ahora permiten establecer una primera conclusión: aunque el doblete sísmico dejó importantes afectaciones estructurales en varias zonas del estado, la mayoría de las edificaciones inspeccionadas conserva las condiciones necesarias para seguir siendo habitadas, mientras los mayores esfuerzos técnicos comienzan a concentrarse en la recuperación de los inmuebles que presentan daños moderados y severos.
En contrario, en zonas como Juan José Mora, epicentro del terremoto en Carabobo, aún hay calles en donde ni siquiera un equipo del Estado ha pasado a hacer una inspección. Este es el caso de María López, una de las afectadas, quien vive en la zona de Colinas de Pequiven.
A simple vista a su casa parece no haberse visto afectada, sin embargo, una enorme grieta divide el frente de su casa, mientras que, en la parte trasera, una pared luce lo suficientemente agrietada y a punto de caerse. De tal modo que ellos han amarrado una especie de cuerda a una de las columnas de la casa, para evitar un derrumbe y afectar las casas aledañas.
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De cierta forma excusan la falta de revisión en que ellos no han sufrido grandes daños, sin embargo, luego de un mes, ya estas zonas que se encuentran en el epicentro del desastre debieron pasar por algún tipo de revisión.
En cambio, están lejos de recibir una revisión oficial por lo que han comenzado a hacer las reparaciones. Así se evidencia en la pared de la cocina de López, la cual conecta con uno de los cuartos. Se ven tablillas entre las paredes y un montón de cemento, cubriendo el muro.
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