Marifel Guzmán enfrenta una condena de 10 años con su salud emocional frágil

La periodista fue condenada por el Tribunal de Control N° 1 del estado Anzoátegui por el delito de incitación al odio y, según explicó ella misma a sus familiares a través de cartas, recibió un beneficio que le permitió reducir su condena a seis años.


 

Correo del Caroní

A casi un año de su detención, la comunicadora social, Marifel Lucía Guzmán Chacín, de 36 años, ha manifestado a su madre las “ganas de dejar de existir”.

Con lágrimas en los ojos, voz entrecortada y manos temblorosas, Evelyn Chacín teme por la estabilidad emocional de su hija, quien está privada de libertad desde el 7 de febrero de 2025 en los calabozos de la Policía Nacional Bolivariana del estado Anzoátegui, ubicada en el crucero de Lechería, zona norte de la entidad.

“Mi hija me escribió que ya no quería vivir más. Desde entonces yo no he podido dormir bien”, recordó Evelyn.

Marfel Guzmán fue condenada a 10 años de prisión por el Tribunal de Control N° 1 del estado Anzoátegui por el delito de incitación al odio y, según explicó ella misma a sus familiares a través de cartas, recibió un beneficio que le permitió reducir su condena a seis años y cuatro meses.

La historia de una detención ilegal

El arresto de Marifel se produjo cuando funcionarios del Servicio de Inteligencia Policial (SIP) de Polianzoátegui se la llevaron de su casa, ubicada en el sector Boyacá II de Barcelona, bajo el argumento de que debía acompañarlos a entregar unos insumos al hospital de Barcelona. Esa fue la última vez que la vieron en libertad.

“El día que se la llevaron le pregunté a los funcionarios si la podía acompañar y me dijeron que no, que la iban a traer a las 9:00 de la noche, pero no fue así”, recuerda Evelyn, una mujer sencilla de 69 años.

Desde entonces no ha parado de buscar una explicación al arresto de su hija. Lo único que ha encontrado son obstáculos judiciales: les han impedido juramentar un defensor privado y les niegan el acceso al expediente.

Marifel está presa por denunciar en sus redes sociales un despido, que consideró injustificado, del que fue víctima en el Departamento de Cultura adjunto a la Gobernación del estado Anzoátegui. Estas publicaciones fueron eliminadas de sus cuentas el mismo día de su aprehensión.

En una carta que entregó a su madre, explicó que trabajó durante 11 meses en esa oficina, pero nunca le entregaron una constancia, ni copia del contrato que firmó. Mucho menos le explicaron las razones de su despido.

Para ayudar a Marifel y atender sus necesidades en la cárcel, la familia ha pedido, sin éxito, que le paguen lo adeudado a la comunicadora.

“Todos los días me levanto a cocinarle. Le hago su desayuno, almuerzo y cena. Luego su hermana lo entrega al organismo de seguridad”, detalló Evelyn, esperanzada de ver pronto en libertad a su hija.

Teme que su hija pueda ser trasladada hasta el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), ubicado en Los Teques, estado Miranda. Y no es un temor infundado. La verdad es que la han amenazado con enviarla a ese centro de detención para que sea allí donde termine de cumplir con su sentencia.

El martes pasado, como los últimos martes, Mary Guzmán, hermana de Marifel, se dirigió hasta el Palacio de Justicia de Barcelona para obtener una copia del expediente donde se especifica los motivos del arresto y el delito que le ha sido imputado, sin embargo, una vez más, le fue negado el acceso.

“Siempre me dicen lo mismo. No señora, aquí no se sabe nada de eso”, resaltó Mary.

Mientras tanto, la estabilidad emocional de Marifel Guzmán continúa en franco deterioro, por lo que su madre y su hermana exigen la revisión del caso, acceso al expediente y la pronta liberación de la comunicadora social.

 

 


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