Maduro ¿avanza? “con pasos en falso”…Guaidó “sin consolidar la presión popular”

La permanencia de Nicolás Maduro en el palacio de Miraflores además de la ilegitimidad de la cual es objeto en el plano internacional,  no depende de su liderazgo y apoyo popular, tampoco de una buena gestión, muchos menos suficientes recursos económicos, porque carece de todo eso. Sino del tiempo que dure en consolidarse la  presión popular en Venezuela; además lel proceso de investigación sobre crímenes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional (CPI) y la acusación sobre narcotráfico y financiamiento al terrorismo hecha por el Departamento de Justicia de los EE UU. Son estas las tres serias amenazas que enfrenta el inquilino de Miraflores.

Nicolás Maduro

 

 

Douglas Abreu / CNP: 21627

@douglasabreub

Los venezolanos dentro y fuera de nuestras fronteras necesitan a estas alturas saber a ciencia cierta cuál es la realidad política, para saber a que atenerse en lo que queda del presente año e inicio del 2021, porque es fundamental estar claro y tener criterio propio sobre  la situación, que le permita mantenerse firme y coherente, necesario para no  sucumbir en ese mar de análisis político-técnico-científicos de connotados analistas y actores políticos lo único que han logrado es mayor confusión, y con ella, una clara contribución con la estrategia del régimen en sembrar desesperanza futura sobre la solución a esta tragedia nacional.

Son dos los bloques enfrentados en este conflicto político, el régimen totalitario que ejerce Nicolás Maduro y la Alternativa Democrática, liderada por Juan Guaidó. Es evidente e inocultable que al primero solo le interesa permanecer y eternizarse en el poder sin importarle que el pueblo esté sufriendo, que personas mueran por desnutrición, porque devengan sueldos y salarios de hambre,  que el pueblo viva un viacrucis por los pésimos servicios públicos, eso le importa un bledo.

Mientras el segundo, en su condición de presidente de la Asamblea Nacional (AN) desde hace dos años asumió el liderazgo y compromiso de buscar una solución a la crisis económica, social, política, moral, violación de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, solución que pasa necesariamente por la salida de Nicolás Maduro de Miraflores, basada en la ejecución del  vigente plan de la ruta democrática que contempla el cese de la usurpación (dada la ilegitimidad de Maduro en la Presidencia), gobierno de transición y elecciones libres, el cual cuenta con sólido apoyo internacional.

 

Maduro ¿avanza? con pies de barro y pasos en falso

Durante el conflicto Nicolás Maduro solo ha logrado ganar tiempo utilizando para ello el diálogo y la negociación, en el cual organizaciones y actores políticos infantilmente cayeron en esa trampa cazabobos, otros sirviendo de tontos útiles, como la falsa oposición y la mesita de noche que se hacían llamar la tercera vía. Hasta el Papa Francisco fue burlado en su buena fe, así como,  distintos líderes mundiales, países y organismos internacionales que ofrecieron sus buenos oficios.

De allí, todo aquel, particularmente, connotados y respetables analistas políticos  que aun insisten obstinadamente en hablar o apuesten con estos antecedentes al dialogo y/o negociación con Nicolás Maduro, simplemente, le hacen el juego  – no sé si inocentemente –  a quienes han “asesinado” la democracia, convirtiéndose  en cómplices y corresponsables de la destrucción de Venezuela.

Acusaciones sobre crímenes de lesa humanidad, narcotráfico y financiamiento al terrorismo son una seria amenaza.

Coronavirus muro de contención contra las movilizaciones 

Por último, la pandemia por coronavirus, que le vino como anillo al dedo apuntalando en esa misma dirección, la cual sin disimular utiliza como instrumento no solamente para ganar tiempo, sino evitar que el descontento popular se desborde y exprese en la calle, que pese a las restricciones se ha  manifestado recientemente en protestas y movilizaciones haciendo caso omiso a la cuarentena y el confinamiento. Nicolás Maduro y en la sala situacional de Miraflores saben que “El coronavirus solo ha servido para alargar su agónica permanencia en el poder”.

En conclusión, podemos asegurar que ganar tiempo y dividir a la Oposición ha sido lo único que han logrado los planes, estrategias, montajes y mentiras de Nicolás Maduro,  el resto  ha sido en vano, fracasos y derrotas políticas. Ha fracasado en todos los intentos por retomar el control de la Asamblea Nacional, único poder público legitimo en el contexto internacional. Ha fracasado en revertir la “ilegitimidad” de la que es objeto, una vez desconocidas las elecciones presidenciales del 2018, razón por la cual más de 50 países no lo reconocen como presidente de Venezuela”.

 

Ilegitimidad: la verdadera preocupación de Maduro

Es entonces, por mucho que lo nieguen y dar la sensación que no les importa  sigue siendo “la ilegitimidad” lo que les preocupa, fundamentalmente, en el plano internacional, no solo por los gobiernos que no le reconocen sino por sus aliados Rusia y China. – ya que en lo interno pese a la existencia de un reconocido gobierno interino, que preside Juan Guaido – Maduro aun  ejerce el control gubernamental y de la Fuerzas Armadas, a través del Alto Mando Militar, con intervención del régimen cubano.

De nada le sirvió a Maduro la jugada con complicidad del TSJ y CNE  dejar sin diputados al estado Amazonas; tampoco el adefesio de la paralela Asamblea Nacional Constituyente (ANC); menos el soborno con la operación “Alacrán” a parlamentarios para designar para el presente periodo una junta directiva, presidida por Luis Brito – jefe de la fracción Clap –  que inmediatamente no fue reconocida por los aliados internacionales, por el contrario, ratificaron su apoyo y reconocimiento a Juan Guaido.

 

6-D: el funeral de la farsa y fraude electoral 

Constitucionalmente después de tantas derrotas y fracasos al “conductor de victorias” se le presenta la última oportunidad (elecciones legislativas) para lograr su objetivo de ponerle las manos al parlamento nacional.  Para lo cual desesperadamente se monto, y al ver el fracaso del 5 de enero, quiso adelantar a través de la ANC las elecciones, sin éxito alguno.

Acto seguido vino la pandemia por coronavirus, aprovechada para organizar unas elecciones a su medida, y en su desespero, violando la Constitución y  leyes electorales, con la designación del nuevo CNE por parte del TSJ, la expropiación de tarjetas de partidos políticos, incremento de los curúles, separación de elecciones de indígenas, entre otras aberraciones jurídica-electorales.

El resultado a este acto de desesperación de Nicolás Maduro, que las elecciones han sido declaradas ilegitimas no solo por más del 80% de los venezolanos  – que han rechazado su convocatoria y su negación a convalidar con su voto esa farsa electoral  – sino por la comunidad internacional, tanto países como organismos donde destacan la UE, OEA, Grupo de Lima. Lo más reciente en ese contexto la resolución aprobada por unanimidad en el congreso de los EE UU tanto por demócratas como republicanos. En su defecto, han anunciado que seguirán apoyando a la actual AN, como único poder legitimo en Venezuela, a su presidente Juan Guaidó y su gobierno interino, hasta tanto no se  elija un nuevo parlamento en elecciones libres y transparentes junto a elecciones presidenciales.

 

Guaidó, aun sin consolidar la presión popular de calle

En cuanto a Juan Guaidó, líder de la Alternativa Democrática, presidente de la AN y del gobierno interino, su principal logro ha sido el apoyo y reconocimiento internacional, el cual ha sido ratificado, muy importante pero a la vez insuficiente para lograr el cambio de gobierno que demanda y exige la mayoría del pueblo venezolano, lo cual solo es posible con la movilización de la población, en protesta de calle, pero que lamentablemente no es sostenida y para lo cual se requiere de la organización de la sociedad civil para tal fin.

 

Juan Guaidó

Gobierno interino no fue asumido en estados y municipios

Organización ciudadana en la cual han fallado, siendo una de las principales causas que tanto los diputados como el Frente Amplio no hayan asumido el gobierno interino en estados y municipios, y la participación parcial del movimiento estudiantil, gremios, sindicatos, universidades. A esta debilidad se suma lastimosamente el precario respaldo y la falta de credibilidad en las organizaciones políticas que hacen difícil la conexión social con el descontento popular, que pese a los escándalos dentro de la oposición aun se identifica con la lucha de la Alternativa Democrática.

La exitosa gira internacional de Guaidó en diciembre del 2019 y primeros días de enero del presente año fue fundamental para fortalecer su poder de convocatoria que supero la prueba con la primera de varias movilizaciones de calle que fueron programadas para ejercer presión, y que para desgracia del pueblo, se mantienen suspendidas a raíz de la pandemia por coronavirus, y las restricciones que ha impuesto el régimen con la cuarentena.

 

Consulta popular para consolidar la presión popular de calle

Ante esta coyuntura y en paralelo para hacerle frente al fraude del 6-D la Alternativa Democrática ha retomado la necesidad de movilizarse y expresarse, para lo cual apoyada en la sociedad civil ha organizado una Consulta Popular contra la farsa electoral; para exigir nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias libres y transparentes, y que estas sirvan de detonante para  consolidar la presión popular, como única solución junto a la presión internacional que hagan posible la salida de Maduro.

Esta claro, el hecho que las parlamentarias hayan sido declaradas ilegitimas por parte de la comunidad internacional, indica que la farsa del 6-D para nada servirá a Maduro para contrarrestar  “el fantasma de la ilegitimidad” que le seguirá persiguiendo mientras permanezca en Miraflores, tampoco para minimizar el conflicto social nacional.

Maduro ha permanecido en Miraflores porque Guaidó junto a la Alternativa Democrática  y sociedad civil no han logrado consolidar la presión popular de calle – represada en ese 90% de descontento popular – y no precisamente por su liderazgo o gestión de gobierno, la cual tiene un rechazo que supera el 85%; carece de suficientes recursos para alimentar el populismo. En otras palabras podemos asegurar que Maduro sigue avanzando pero: “con pies de barro y pasos en falso” mientras no se consolide la presión popular de calle, única solución a esta tragedia.

 

EE UU: Judicialización del conflicto ¿la solución a la crisis?

Este es el panorama político que se impone en lo queda de 2020 e inicios de 2021. La permanencia de Maduro en Miraflores  es proporcional al nivel de pasividad del pueblo. En ese sentido, su salida y solución a la crisis sigue en manos del descontento popular, siempre y cuando se exprese en presión popular de calle.

Mientras esta acción se materializa, en el plano internacional se encuentra otra en pleno desarrollo que igual busca la salida de Maduro liderada por los EE UU, cuyo conflicto político estratégicamente lo judicializó, que por lo visto es el único plan que avanza “lento, pero con paso seguro”. De allí, las acusaciones de la Fiscalía Federal por narcotráfico y financiamiento al terrorismo en su contra, a lo que se suma las que cursan ante la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de lesa humanidad.

 

 

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