Los osos polares buscan sobrevivir a la reducción de hielo marino cambiando su dieta

Un oso polar camina por una isla barrera en una imagen de archivo. EFE/Jim Lo Scalzo

 

Redacción Medioambiente, 27 feb (EFE).- En la Lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza, con la categoría de «vulnerable», el oso polar ha sorprendido a los científicos por su resiliencia en el Ártico, tras constatarse el aumento de su peso y la mejora de su condición corporal.

Los osos polares son capaces de cazar durante todo el año: se alimentan intermitentemente en función de las presas que pueden capturar y son capaces de aguantar períodos largos de tiempo sin comer, pero el hielo marino de la zona «se derrite cada vez antes en primavera y se forma más tarde en otoño», por lo que «la dificultad para conseguir alimento los lleva a una situación crítica», según explican expertos de WWF en su web.

Algunos ejemplares, precisa la organización conservacionista, sufren de desnutrición «especialmente en el sur de su área de distribución» y «más aún las hembras con cachorros», una situación a tener en cuenta especialmente este viernes, Día Internacional del oso polar.

El número de osos polares oscila actualmente, según distintas fuentes, entre 22.000 y 35.000.

Este 26 de febrero se conmemora el Día Internacional del Oso Polar debido a que es el día en el que los osos polares están en su máximo estado de ayuno en el Ártico. Esta es su situación y la lucha que hay para su conservación. EFE

El caso de Svalbard

Un reciente estudio de científicos del Instituto Polar Noruego publicado en ‘Scientific Reports’ sobre la población de osos polares en el archipiélago de las Svalbard, en pleno mar Glacial Ártico, ha certificado que los de esta región han incrementado su masa y su grasa corporal desde el año 2000.

«El aumento de la condición física durante una pérdida significativa de hielo marino fue una sorpresa», reconocía el investigador principal, Jon Aars, teniendo en cuenta que en el caso de estas islas la situación es especialmente complicada para la especie: en esta zona del Ártico se ha perdido hielo marino a una tasa de cuatro días por año, más del doble que en otras áreas con presencia de este animal.

Según la investigación, la clave para su supervivencia radica en el cambio de dieta que ahora no sólo incluye las focas anilladas, sino renos, morsas o huevos de aves: los osos buscan en tierra firme lo que no encuentran sobre el hielo.

 

Más estudios

«Esto no se puede entender como una adaptación genética sino como un cambio de alimentación, aunque tampoco se puede afirmar que sea una dieta buena» puesto que «no es lo que están acostumbrados a consumir», ha explicado a EFE el biólogo Andreas Fahlman de la Fundación Oceanográfic de Valencia.

Aunque el incremento de peso hay que entenderlo como «dato positivo» para la conservación de la especie en las Svalbard, a su juicio «no es una prueba consistente para afirmar que los osos polares estén mejorando o empeorando» a nivel general, por lo que «es necesario seguirlos» a través de más estudios en ésta y en otras áreas para conocer si se trata de un fenómeno generalizado.

Fahlman explica que es posible «implantar dispositivos en los osos durante más de tres meses para estudiar sus reservas de grasa y registrar cambios de peso», además de «monitorearlos a través de drones para evaluar su condición corporal».

Este 26 de febrero se conmemora el Día Internacional del Oso Polar debido a que es el día en el que los osos polares están en su máximo estado de ayuno en el Ártico. Esta es su situación y la lucha que hay para su conservación. EFE

Amenazas

Las amenazas para la especie no se limitan a la reducción del hielo marino en verano, recuerda WWF, que cita el avance del negocio del gas y del petróleo en la región y «de igual forma que el tráfico de barcazas y buques de carga aumenta, también lo hacen el riesgo de derrames de petróleo y la perturbación humana a los osos polares».

Y esto por no hablar de las consecuencias del pulso geoestratégico, como han puesto de manifiesto recientemente las ambiciones de EEUU sobre el territorio de Groenlandia, que pertenece a Dinamarca, o los intereses de Rusia y China en la región.

La buena noticia es que «una antigua amenaza que está desapareciendo es el furtivismo» gracias al Acuerdo Internacional para la Conservación del Oso Polar que en 1973 puso fin formalmente a la caza comercial de este animal.

 

 

 

 

 

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