El pasado 6 de febrero se cumplieron ocho, ¡ocho largos años!, de la audiencia pública del caso Loaiza López-Soto vs. Venezuela ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Ese día no fue solo una audiencia. Fue la voz de una mujer sobreviviente de violencias de género que se negó al silencio, al olvido y a la impunidad. La voz de tantas otras mujeres que han pasado por lo mismo que ella, y de las muchas que no sobrevivieron para contarlo. Pero ahí está Linda, representándolas a todas, con valentía, conocimientos y dignidad.
El caso de Linda Loaiza López es emblemático en la historia criminal de Venezuela, tanto por el horror que supuso como hecho, pero más por cómo fallaron todas las instancias del poder judicial en castigar al agresor. Esto ha llamado la atención tanto a nivel nacional como internacional. Linda Loaiza, una joven que en aquel momento tenía sólo 18 años, fue secuestrada por Luis Carrera Almoina en 2001, en la ciudad de Caracas. Durante su cautiverio, que duró cuatro meses, sufrió múltiples abusos y agresiones, torturas, violencia física, psicológica y esclavitud sexual. Esto generó una gran indignación y protestas en el país.
Después de ser liberada, Linda denunció las circunstancias de su secuestro y las violaciones a las que fue sometida. Su caso se convirtió en un símbolo de la lucha contra la violencia de género y el feminicidio en Venezuela. Se convirtió en una voz activa en campañas para sensibilizar sobre la violencia hacia las mujeres y los problemas relacionados con la seguridad y la justicia en el país. Carrera Almoina recibió una condena en 2006 de seis años de prisión y salió en libertad dos años después, cuando un tribunal decidió que ya había cumplido su pena… ¡Increíble e indignante!
Linda llevó su caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) tras los hechos de violencia y violaciones a sus derechos humanos que sufrió durante su secuestro y el posterior tratamiento que recibió por parte del sistema de justicia en Venezuela. En su audiencia en la CIDH se expusieron las violaciones sufridas y el impacto que tuvieron en su vida, así como las carencias en la respuesta del Estado venezolano a su situación.
En 2020, la Corte Interamericana emitió una sentencia en la que estableció que el Estado venezolano era responsable de múltiples violaciones a los derechos humanos de Linda, incluyendo la falta de acceso a la justicia, la falta de protección durante y después de su secuestro, y la insuficiente respuesta a las denuncias que había presentado.
La Corte ordenó al gobierno venezolano una serie de reparaciones, que incluían medidas de restitución de derechos, compensaciones económicas y garantías de no repetición. Sin embargo, el gobierno de Venezuela no acató estas decisiones, lo que ha sido objeto de críticas mundialmente, en particular de los organismos encargados de los derechos humanos de las mujeres. Este incumplimiento se suma a un contexto más amplio de tensiones entre el país y los organismos internacionales en temas relacionados con derechos humanos.
El caso también destacó la necesidad de reformas en el sistema judicial y de una mayor protección para las víctimas de violencia. A lo largo de los años, Linda ha continuado compartiendo su historia y luchando por los derechos de las mujeres en Venezuela. Su caso es recordado como un llamado a la acción y a la reflexión sobre estos temas en la sociedad y un símbolo en el sentido de que resalta los problemas de violencia de género, impunidad y el funcionamiento del sistema judicial en Venezuela, así como la importancia de los mecanismos internacionales de protección de derechos humanos.
@cjaimesb
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