Hay obras de literatura que captan la esencia de la vida humana mejor que la misma vida real de las personas. Por ejemplo recordemos al famoso dramaturgo irlandés Samuel Beckett (1906-1989) que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1969, y una de sus obras es una tragicomedia titulada: ‘Esperando a Godot’ publicada en francés en 1952.
Esa obra está considerada como una innovación en el llamado ‘Teatro del Absurdo’ y en ella dos hombres muy pobres llamados Vladimir y Estragon continuamente soportan frío, hambre y dolor corporal, esperando a un misterioso personaje que llaman Godot, que no saben ni siquiera quién es y que cada día les envía a un muchacho para decirles que ese día no va a ir y que irá el siguiente día. Pero así transcurren todos los días esperando y esperando a Godot aunque nunca llega. La obra es absurda y desesperante, y Vladimir y Estragon hasta piensan en ahorcarse, pero no lo hacen y en la obra hay frecuentes pasajes humorísticos. Diversos autores han considerado que esa obra ilustra, entre otras cosas, la voluntad de vivir a pesar de lo absurda que puede ser la vida y todos los obstáculos que se pueden presentar. Citemos unos fragmentos ilustrativos del diálogo entre Vladimir y Estragon: “ESTRAGON: Vayámonos. VLADIMIR: No podemos. ESTRAGON: ¿Por qué?. VLADIMIR: Esperamos a Godot. ESTRAGON: Es cierto (pausa) ¿Estás seguro de que es aquí?. VLADIMIR: ¿Qué?. ESTRAGON: Donde hay que esperar. VLADIMIR: Dijo delante del árbol. (…) ESTRAGON: Ya debería de estar aquí. VLADIMIR: No aseguró que vendría. ESTRAGON: ¿Y si no viene?. VLADIMIR: Volveremos mañana. ESTRAGON: Y pasado mañana. VLADIMIR: Quizá. ESTRAGON: Y así sucesivamente. VLADIMIR: Es decir…ESTRAGON: Hasta que venga” (Acto I). Pero así sigue toda la obra y Godot nunca llega (1).
Pero con esa permanente espera, que obviamente implica sufrimiento, las personas quizás se vuelven muy sabias. En efecto, el gran dramaturgo griego Esquilo (aprox. 525-456 A. de C.) en su tragedia: ‘Agamenón’, presenta al Coro diciendo: “Zeus ha decretado que los hombres adquirirán sabiduría en la escuela del dolor” (líneas 179-180). Entonces según Zeus, todos debemos ser casi unos ‘super genios’ por lo mucho que nos estresamos todo el tiempo esperando que disminuya la hiperinflación, o esperando el pago de una quincena o un bono, etc.
Igualmente, una permanente ‘espera’ convierte a las personas en expertas en Budismo ZEN. La palabra ‘dukkha’ proviene del sánscrito y se traduce por lo general como ‘sufrimiento’ o ‘dolor’. Buda (563-483 A. de C.) fue el fundador del Budismo, y según la tradición, después de alcanzar la ‘iluminación’, dijo a sus seguidores varias Nobles Verdades. Comenzó su discurso con una Primera Noble Verdad: “Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad acerca de dukkha, la vejez es dukkha, la enfermedad es dukkha, la muerte es dukkha, estar unidos con lo que no queremos es dukkha, separarnos de lo que queremos es dukkha, no alcanzar lo que deseamos es dukkha”.
El Budismo considera que el nacimiento es dukkha porque es la base de todo lo que inevitablemente le sigue: vejez, enfermedad, muerte. Luego Buda planteó en la Segunda Noble Verdad que el origen del dukkha es el deseo, y en la Tercera Noble Verdad planteó que la manera de superar el dukkha consiste en erradicar totalmente el deseo, lo cual obviamente es sumamente difícil de lograr en la vida real (2)
Por otro lado, una de las ramas del Budismo fue el Budismo ZEN y una de sus más importantes figuras fue el maestro ZEN japonés llamado Dogen (1200-1253). Se considera que su obra más importante es el ‘Shobogenzo’ y en ella dice: “Las flores se marchitan aunque las amemos, las malas hierbas crecen aunque nos disgusten” (3). Vemos entonces que según Dogen las insatisfacciones son algo inherente a la vida y eso significa que tenemos que aceptar ese tipo de insatisfacciones como algo inevitable. No obstante, en la vida hay sufrimientos que son evitables y deberíamos tratar de erradicarlos
Para completar el cuadro, en mi artículo titulado: ‘La Percepción del tiempo según la edad’ (publicado el 14 de marzo de 2025) ya vimos que a medida que avanzamos en edad el tiempo transcurre más rápido porque cada vez todo nos parece menos novedoso. Además, cuando carecemos de recursos financieros nuestras vidas se convierten en un perenne letargo y monotonía porque vivimos con menos variedad de actividades.
Pero ante el riesgo de deprimirnos tenemos que hacer actividades como por ejemplo ejercicio físico que de manera comprobada neutraliza la depresión. En efecto, los medicamentos antidepresivos aumentan los niveles de serotonina en el cerebro y el ejercicio físico además de incrementar los niveles de serotonina, libera endorfinas que suscitan una sensación de euforia. El gran divulgador científico alemán Stefan Klein (nac. 1965) dice: “Hacer ejercicio físico durante media hora tres veces a la semana es tan efectivo contra la depresión como la mejor medicación farmacológica antidepresiva” (4). Adicionalmente podemos practicar meditación y otras terapias psicológicas antidepresivas.
NOTAS: (1) Pags. 19 y 20 en Samuel Beckett ‘Esperando a Godot’. (Traducción de Ana M. Moix). Tusquet Editores (1982). (2) Pags. 97-98 en Cap. 6 ‘The Hindu and Buddhist Theories of Human Nature’, en Louis P. Pojman (2006) ‘Who Are We?. Theories of Human Nature’. Oxford Univ. Press. (3) Pag. 32 en Cap. 3: ‘Genjo Koan’ en ‘Dogen. Shobogenzo’. (Translated by Hubert Nearmann). Shasta Abbey Press (First Edition 2007) (4) Pag. 194 en Stefan Klein (2006) ‘The Science of Happiness’. Marlowe and Co.
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