La redención de Van Dijk, la hora de Koulibaly: duelo de muros en el Mundial

El central holandés Virgil van Dijk

Redacción deportes, 20 nov (EFE).- Hace un año, Erling Haaland dijo que los tres mejores centrales del mundo eran Sergio Ramos, Virgil van Dijk y Kalidou Koulibaly. El primero, por decisión de Luis Enrique, no estará en Catar con España, pero Van Dijk y Koulibaly, sí jugarán con los Países Bajos y Senegal. Y ambos, se enfrentarán este domingo. Los muros del Mundial, volverán a verse las caras después de tres años.

Los duelos de la Liga de Campeones que disputaron Nápoles y Liverpool en 2018 y en 2019 estuvieron marcados por las soberbias actuaciones de los dos centrales. Eran partidos de la fase de grupos, pero en escenarios lo suficientemente importantes para atraer focos mediáticos.

Sobre todo en Anfield, donde en 2019 los dos dieron una auténtica exhibición. Van Dijk y Koulibaly se erigieron como los protagonistas de un choque marcado por la actuación de ambos defensas, que achicaron agua sin descanso para frenar los ataques de sus rivales. Por arriba, por abajo, con coberturas excepcionales y con salidas majestuosas del balón, dejaron boquiabiertos al público del Liverpool, que desde ese partido soñó con juntar a ambos jugadores para el centro de su defensa.

Sin embargo, no mucho después, llegó la decadencia de Van Dijk y su pelea a volver a su mejor estado de forma, aquel que le permitió soñar con un Balón de Oro que le arrebató ese mismo 2019 Lionel Messi. Quedó en la segunda posición, a sólo siete puntos del argentino. Ganar la Liga de Campeones, la Supercopa de Europa y alcanzar la final de la Liga de Naciones con los Países Bajos, no fue suficiente para Van Dijk.

Al central neerlandés, tras ese disgusto, le llegó otro aún más grave. Se rompió el ligamento cruzado de la rodilla izquierda y entre octubre de 2020 y julio de 2021 su carrera sufrió un parón de exactamente 285 días. Reapareció la pasada temporada y en la actual lo ha jugado prácticamente todo (1.890 minutos, el 95,5 por ciento del total posible).

De momento, aún no ha vuelto a ser el mismo jugador decisivo que asombró al mundo entre 2017 y 2020. Aún así, Van Dijk a medio gas, es mejor que muchísimos de los mejores centrales de cada selección que peleará por hacer un buen papel en la Copa del Mundo. Eso, lo sabe perfectamente Louis Van Gaal, y confiará en Van Dijk pese a que su central llegó a estar en contra de su desembarco en la ‘Oranje’ en 2021.

Mientras, Koulibaly, desde aquellos enfrentamientos Liverpool-Nápoles, no ha hecho más que subir el nivel hasta salir del club italiano este verano. En parte, para cambiar de aires después de ocho temporadas en el Nápoles, pero también quemado por algunos episodios racistas que vivió en algunos estadios de la Serie A.

El central senegalés Kalidou Koulibaly

La marcha de Antonio Rüdiger al Real Madrid le abrió las puertas del Chelsea, que pagó 40 millones de euros este verano por uno de los centrales más contundentes del planeta. El club londinense no fue el único club interesado. El Liverpool, también lo intentó. Muchas informaciones situaban a Van Dijk y a Koulibaly en el mismo equipo. Algunos, se frotaron las manos. Klopp pidió al senegalés, pero la operación no salió adelante y, mientras, exjugadores del cuadro ‘red’ como Don Hutchinson salivaba con la opción de ver a los dos en el mismo equipo:

«Creo que si Koulibaly entra por la puerta de Liverpool y juega junto a Virgil van Dijk, pueden envolver el título allí mismo y se lo das. No creo que haya nadie mejor, no habrá otra asociación como esa», dijo Hutchinson.

Al final, Koulibaly firmó por el Chelsea y en su primer curso en Inglaterra prácticamente es un fijo en el once de su nuevo equipo. Cuando no estaba sancionado o lesionado, ha sido titular en el 92,9 por ciento de los partidos. Sin embargo, el Chelsea, como el Liverpool, no andan bien esta temporada.

Irregulares en la Premier League, están lejos del líder, el Arsenal, a 16 y 17 puntos, respectivamente, fuera de Europa y con la Liga perdida.

Por eso, el Mundial puede marcar un antes y después para ambos. En el caso de Van Dijk, para demostrar que puede volver a ser el inmenso central que un día rozó el Balón de Oro. Y, en el del líder de Senegal, para mostrar sus credenciales en un torneo de la máxima exigencia. Es la hora de Koulibaly y la oportunidad de redención para Van Dijk. Todo un choque de muros en el Senegal-Países Bajos.

Por Juan José Lahuerta

 

 

 

 

 

 

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