La Puerta y su gentilicio | Por: Oswaldo Manrique Ramírez

Es el gentilicio, un aspecto importante, del inicio y evolución de La Puerta como pueblo antiguo

 

El gentilicio es el vocablo con el que se suele llamar a una persona en relación al lugar en donde nació, de donde es originario, venezolano por haber nacido en territorio de Venezuela. Considero que el gentilicio trasciende actualmente esa definición, porque realmente es un apelativo o palabra que te distingue con orgullo y te hace perteneciente a un grupo de personas nacidos en un mismo sitio, parroquia o región, pero también debes incluir a aquellos que pertenecen a ese lugar y no a otro, bien porque hayan nacido o lo hayan escogido como su lugar de vida, de área laboral, artística o de negocios,  y hasta para morir en ese lugar. Es lo bonito, interesante y gratificante del tema.

Hemos leído en los medios de comunicación regional, que a los de La Puerta, se les ha llamado “Puerteños”, “Puertanenses” y hasta “Porteños” como se ha llegado a   escribir, pero es el caso que ni antes, ni en el mismo siglo XV, cuando sus aguas que pudieron ser navegables, de lo que no hay registro histórico, nunca tuvieron muelle y menos un puerto. Es el gentilicio, un aspecto importante, del inicio y evolución de La Puerta como pueblo antiguo, que involucra, sus propias características, por lo que, no merece un calificativo empírico o al capricho de oficiantes diversos, y se debe reflexionar sobre ello.

El primer y más étnico, originario y autóctono gentilicio, nos los dieron los indígenas Timotos, hace unos 3 mil años antes de ahora: Bomboy. Los nativos de este sitio, pueden con todo derecho llamarse Bomboyes o Bomboyenses; este sería su gentilicio histórico.

La fórmula que nos enseñan los gramáticos y lingüistas, incluyendo a Nebrija,  es que “el gentilicio se relaciona con la fórmula “de + nombre de lugar”, es decir, es una de las formas gentilicias gramaticales” (Soledad Chávez Fajardo y Raisa Kordic Riquelme. Acerca del gentilicio y su estandarización. Chile. 2018. Digital). Para efectos prácticos, en ejercicio de la delatada fórmula, la denominación de nuestra Parroquia, es La Puerta, compuesta por el articulo La (artículo determinado en género femenino y singular), y Puerta (sustantivo femenino).

A comienzos de la primera década del siglo XVII, el sitio que luego se conocería como La Puerta, adquirió importancia debido a su ubicación, y como vía de comunicación, formaba parte de la ruta serrana con los puertos del Lago de Maracaibo,  por donde comercializaban sus productos, y por sus características topográficas, dando relieve al paso y punto llamado El Portachuelo, que se convirtió en un mojón demarcatorio del Nuevo Reino de Granada (la Nueva Granada, hoy Colombia), y Venezuela, pasando a pertenecer territorialmente a esta Capitanía General, deslindando jurisdiccionalmente ambas regiones. Ese sitio, cuenta con el denominado paso de Bolívar o Cuesta de la  Mocotí, complejo camino y cuesta, que se observa en su totalidad desde El Portachuelo, lugar adecuado para el control de los viajeros, transeúntes y sus cargas que se dirigían desde el Virreinato al mar Caribe, y viceversa. Era la entrada natural a la serranía venezolana; se estima ésta, como una de las razones principales, por las que se creó este espacio de frontera, y su denominación como La Puerta, localidad genuinamente serrana, que se desarrollará y expresará por medio de su cultura, historia, tradiciones, manera de ser, identidad.

No hemos conocido alguna variación que haya tenido en su estructura morfológica, el gentilicio; si nos guiamos por dichos elementos académicos, pudiera ser Puertalense o Puertaleño, sin embargo, considero no ajustados a la composición  morfológica del nombre. En razón de la regla citada, construyendo el  gentilicio pudiera ser: Lapuertense, que encierra hombre y mujer de La Puerta. Desde el punto de vista morfológico y atreviéndonos a proponer un acercamiento y aproximación, pudiera considerarse adecuado el gentilicio Lapuertense,  o cualquiera otra mención que se aproxime, que sea resultado de la creación popular y léxica de nuestra comunidad, eso es interesante para el debate y que pudiera pasar a formar parte de nuestra pertenencia, identidad y particularmente de nuestra conciencia colectiva; pienso, que eso sería parte de lo que se viene asumiendo como proceso descolonizador de nuestro patrimonio cultural e histórico; posiblemente, algunas personas por efectos prácticos sintetizarán el asunto en la voz: puertense, lo que encuentro también razonable.

Para la debida denominación o gentilicio propongo sustituir las palabras que hasta el momento se han venido usando, por la de Puertense del Bomboy, para que se use en la literatura antropológica, sociológica e histórica y en nuestro lenguaje cotidiano y familiar de uso común, como justa reivindicación de nuestras raíces Timoto-Hispanas. Los interesados, tienen la palabra.

 

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