Teherán, 10 feb (EFE).- La ola de detenciones de políticos y activistas críticos con la represión de las protestas en Irán no ha evitado nuevos reproches contra las autoridades por el aplastamiento de las manifestaciones en vísperas del 47 aniversario de la Revolución Islámica.
El último en hacerlo ha sido el rector de la Universidad de Teherán, Mohammad Hossein Omid, quien ha llamado a los responsables políticos a disculparse ante la población tras una represión en la que han muerto miles de personas.
“La mayoría de los presentes eran manifestantes, no terroristas”, dijo Hossein a la agencia ISNA.
El rector afirmó que gran parte del descontento popular se debe a mala gestión, la corrupción y los abusos, que se combinan para generar una insatisfacción pública que lleva a la población a las calles.
Por todo ello, el gobierno debería “disculparse con el pueblo”, en opinión de Omid.
Horas antes, la Sociedad de Cirujanos de Irán defendió la atención médica brindada a los heridos durante las protestas y condenó las amenazas y agresiones cometidas contra centros médicos y personal sanitario.
En un medido comunicado, la sociedad afirmó que “todas las personas, independientemente de sus creencias, posturas o afiliaciones, tienen derecho a recibir atención médica” y lo contrario “constituye una violación de los fundamentos de la ética médica”.
Grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional y ONGs opositoras denunciaron agresiones contra hospitales por parte de las fuerzas de seguridad en las protestas que comenzaron el 28 de diciembre por la caída del rial en Teherán pero pronto se extendieron al resto del país entre llamadas al fin de la República Islámica.
El Gobierno iraní reconoce la muerte de 3.117 personas en unas protestas de las que culpa a Estados Unidos e Israel, pero la ONG HRANA, con sede en Estados Unidos, sitúan en 6.964 los fallecidos, si bien continúan verificando más de 11.600 posibles muertes, y estiman unos 51.000 arrestos.
Ola de detenciones
Las declaraciones de Omid y la Sociedad de Cirujanos se producen en medio de una ola de detenciones de políticos reformistas por sus críticas a la represión y con llamadas a su liberación.
El Frente de Reformas de Irán, coalición de partidos moderados, llamó al presidente de Irán, el reformista Masud Pezeshkian; al jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhosein Mohseni Ejei, y al ministro del Interior, Eskandar Momeni, a que “aseguren la liberación inmediata e incondicional de los detenidos y de los demás presos políticos”.
Las autoridades iraníes arrestaron entre el domingo y el lunes a seis importantes figuras reformistas como son Azar Mansouri Mansouri, jefa del Frente de las Reformas; su portavoz Javad Emam, Ebrahim Asgharzadeh (exviceministro de Exteriores) y Mohsen Aminzadeh (exparlamentario), Hossein Karrubí y Ali Shakourirad, a la que se sumó el sábado Ghorban Behzadian Nejad.
La coalición consideró que los arrestos “aumentan la desesperanza” y “empujan al país, en lugar de hacia la calma, hacia una mayor intolerancia y cerrazón”.
Además del arresto de políticos, en los últimos días han sido detenidos numerosos activistas, entre ellos el guionista Mehdi Mahmoudian, nominado al Óscar por la película ‘Un simple accidente’.
También, la premio Nobel de la Paz 2023 Narges Mohammadi fue condenada el sábado a una nueva pena de siete años de prisión, la décima sentencia en su contra desde 2021, anunció el domingo la Fundación Narges, con sede en París.
Aniversario de la Revolución
El aumento de la represión se produce en vísperas de la conmemoración mañana del 47 aniversario de la Revolución Islámica, en la que el líder supremo de Irán, Ali Jameneí, llamó a participar para que “el enemigo retroceda en su ambición contra Irán”.
Al mismo tiempo, Irán y Estados Unidos reanudaron la semana pasada negociaciones para cerrar un acuerdo nuclear, en su primera reunión desde la guerra de los 12 días entre Teherán y Tel Aviv, en la que participó Washington con el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes.
Las negociaciones se producen tras las amenazas de Trump de intervenir militarmente en el país si continuaba la represión de los manifestantes y no se cerraba un acuerdo, lo que fue acompañado del despliegue en aguas cercanas a Irán de una flota encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln.
Jaime León






