Por: Bernardo Rausseo
Ex Presidente de FENEGAS.
Venezuela se encuentra una vez más, ante una encrucijada histórica definida por su activo más estratégico: El Petróleo. La coyuntura actual, marcada por una decisión política de alto calibre, como lo es la reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos- aprobada en Enero de 2.026 – por la Asamblea Nacional, no es un mero trámite legislativo; representa un golpe de timón necesario para navegar las aguas de la realpolitik energética global.
Este ajuste jurídico, que busca flexibilizar condiciones y ofrecer seguridad a los capitales, surge en sincronía con el levantamiento progresivo y selectivo de las sanciones impuestas por el Gobierno de los Estados Unidos. Se configura así una ventana de oportunidad inédita para reorientar la estrategia nacional, con el objetivo pragmático de elevar los volúmenes de producción y asegurar la comercialización del crudo venezolano en los mercados naturales de occidente. El análisis del escenario actual sugiere que las garantías legales y la modificación del marco regulatorio son el “Plácet” que esperaban los gigantes energéticos. La presencia renovada de Corporaciones Norteamericanas (CHEVRON), Anglo- Holandesas (SHELL) y socias Europeas de la talla de REPSOL de España y ENI de Italia, confirman que el subsuelo venezolano sigue siendo indispensable para la matriz energética mundial.
Lejos de ser una capitulación, esta Apertura se perfila como un ejercicio de soberanía inteligente: utilizar el capital y la tecnología foránea para rescatar una infraestructura estratégica que clama por inversión. Es un reconocimiento tácito a una historia que data de 1.945, cuando la instalación de las refinerías de CARDON y AMUAY en Falcón y posteriormente BAJO GRANDE en el Zulia, insertaron a Venezuela en la modernidad industrial. Ignorar el aporte tecnológico externo seria negar nuestra propia génesis como potencia refinadora.
La Economía Real: Del Pozo al Surtidor
Más allá de los barriles de exportación, se debe mirar “Aguas Abajo” porque la recuperación de la industria es la única vía para sanear el mercado interno. La Red de Estaciones de Servicio, descrita acertadamente como la “VITRINA” de la industria ante el ciudadano, requiere urgentemente una sinceración de precios y de Márgenes Comerciales justos para los Concesionarios. Solo un esquema de un negocio rentable garantiza que el abastecimiento de Gasolina, Diésel y Lubricantes deje de ser una angustia para convertirse en la norma de un país funcional, que también requiere de un cambio en el mercado interno con la modificación de los artículos de la Ley que le otorga a PDVSA desde el año 2.009 la distribución y el transporte de los productos derivados del petróleo, cuya decisión estimularía de inmediato la participación de actores foráneos con atractivas inversiones en el mejoramiento de los servicios, la imagen y los beneficios para los concesionarios de la red de estaciones de servicio del país.
Esta renta petrolera, si se administra bajo los principios de la “SIEMBRA DEL PETROLEO” tendría el potencial inmediato de irrigar los sectores Agrícola, Social y Cultural, volteando los indicadores de una economía que urge de liquidez y estabilidad. La historia respalda la audacia del momento desde su rol fundacional de la OPEP en 1.960, donde Venezuela ha demostrado una Diplomacia Petrolera robusta. Hoy la premisa se mantiene inalterable: El Petróleo es la Energía que mueve al Mundo, y en nuestra geografía la ecuación es simple y lapidaria:
“Como marche PDVSA, así marchara el País”.
La mesa está servida para que, corrigiendo los errores de Aperturas Pasadas y blindando las condiciones laborales para la fuerza trabajadora, seguros estamos de que Venezuela tomara su protagonismo en el Tablero Energético Global.
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